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XRP despierta en 2026: rebote del 3% y ruptura de su letargo

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El token de Ripple lidera el giro del mercado cripto tras el desplome de Año Nuevo mientras los indicadores técnicos apuntan a un posible cambio de ciclo

El arranque de 2026 ha devuelto a XRP al radar de los grandes inversores. Tras un comienzo de año flojo para las criptomonedas, el token asociado al ecosistema Ripple encadena un repunte que lo ha llevado de la zona de 1,80-1,90 dólares a superar de nuevo los 2 dólares, con subidas diarias en torno al 3-4%.
El movimiento no se produce en solitario: bitcoin, ether, cardano y XRP han encontrado “su ritmo” el 4 de enero tras el desplome de Año Nuevo, en una jornada en la que buena parte del mercado cripto ha pasado del rojo al verde.
Sin embargo, los focos se centran en XRP por un motivo claro: los gráficos de largo plazo muestran una ruptura de un patrón de consolidación de varios años y la aparición de niveles técnicos que algunos analistas interpretan como una posible antesala de un gran tramo alcista.
En paralelo, los datos de derivados y de flujo de capital apuntan a un desapalancamiento forzado de posiciones cortas y a la entrada de “dinero fresco” vía mercados como Coinbase, lo que sugiere que no se trata solo de un rebote técnico puntual.
La gran incógnita ahora es si XRP ha iniciado por fin un nuevo rango estructural al alza o si el mercado volverá a su acostumbrado lateral eterno. Los niveles de 1,90 y 3,50 dólares se convierten en las referencias clave para interpretar la película de 2026.

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Un giro de ánimo tras un inicio de año decepcionante

El movimiento de XRP se inscribe en un contexto más amplio. Después de un 1 de enero de ventas generalizadas, el mercado cripto ha encadenado una sesión de recuperación en la que:

  • Bitcoin (BTC) ha rebotado en torno al 0,8%,

  • Ether (ETH) ha sumado cerca de un 0,5%,

  • Cardano (ADA) ha avanzado más de un 2,5%,

  • Y XRP se ha anotado subidas en el entorno del 3-4% en las últimas 24 horas.

Las cifras no suponen un rally desbocado, pero sí un cambio claro de tono respecto al arranque del año, marcado por ventas, baja liquidez y cierres de posiciones. En el caso de XRP, el giro ha sido especialmente brusco tras la liquidación masiva de posiciones cortas por valor superior a 250 millones de dólares en cuestión de horas, un fenómeno que ha actuado como “gasolina” para el movimiento al alza.

En paralelo, el mercado de opciones ha salido de un periodo de vencimientos relevantes, reduciendo parte de la presión técnica que venía lastrando al token. Una vez despejado ese obstáculo, los flujos han encontrado menos resistencia para impulsar el precio de nuevo por encima de la cota psicológica de 2 dólares.

El gráfico mensual: un “sí o no” entre 1,90 y 3,50 dólares

Más allá del ruido intradía, los analistas técnicos miran al gráfico mensual de XRP, donde las Bandas de Bollinger dibujan un escenario binario para 2026. Sobre la base de las cotizaciones en Binance, el token se mueve en torno a los 2,10-2,15 dólares, con:

  • Una banda superior situada cerca de los 3,58 dólares,

  • Y una banda media (la referencia clave) alrededor de los 1,90 dólares.

De ahí surge el titular recurrente de que un salto del 75% hasta la zona de 3,5 dólares “no es un sueño”, sino simplemente el techo estadístico actual del rango, trasladado a una cifra redondeada.

El nivel verdaderamente decisivo, según esta lectura, no es el objetivo, sino el umbral de validación:

  • Mientras XRP cierre por encima de 1,90 dólares en velas mensuales, el mercado estaría aceptando una nueva banda de precios “normales” más elevada, en la que los retrocesos serían parte del proceso de “recarga” del rally.

  • Si el token perdiera 1,90 dólares y no lograra recuperarlos, el intento de salto de rango quedaría invalidado, y la zona alta —el entorno de 3,5 dólares— volvería a ser un simple “escaparate” técnico sin fundamento de precio.

En palabras de los analistas, el gráfico de 2026 se parece a un interruptor: 1,90 dólares como “on/off” y 3,50 dólares como posible “pago” si el interruptor se mantiene encendido.

Un posible fin a años de consolidación lateral

La atención sobre XRP no es casual. El token llega a 2026 tras una larga etapa de consolidación, en la que cualquier intento de ruptura al alza era frenado por una combinación de:

  • Presión regulatoria,

  • Tomas de beneficio tempranas,

  • Y falta de entrada sostenida de capital nuevo.

Según los gráficos de largo plazo, el movimiento reciente estaría empezando a romper una figura de consolidación plurianual, algo que en ciclos anteriores ha precedido a los grandes tramos de tendencia. La lectura que hacen algunos operadores es que, si bitcoin entra en una fase de estabilización relativa, parte del capital podría rotar hacia altcoins con estructuras técnicas “atrasadas”, entre las que XRP aparece en lugar destacado.

Esa narrativa, sin embargo, está lejos de ser unánime. Otros participantes advierten de que los rangos laterales pueden prolongarse mucho más de lo que anticipan los modelos técnicos, y recuerdan que en criptomonedas un patrón no garantiza su repetición, especialmente en un activo lastrado por años de litigios y polémicas regulatorias.

En cualquier caso, el simple hecho de que XRP esté de nuevo en niveles no vistos desde finales del año pasado y con indicadores de acumulación renovados reabre un debate que muchos daban por agotado.

Short squeeze, liquidaciones y giro brusco de sentimiento

El detonante inmediato del último tramo ascendente ha sido el desmantelamiento forzado de posiciones bajistas. En las últimas 24 horas, el mercado ha visto cómo se liquidaban más de 250 millones de dólares en posiciones cortas sobre XRP, buena parte de ellas en apenas una hora.

Este tipo de “short squeeze” suele producirse cuando:

  • El precio empieza a moverse en contra de los bajistas,

  • Los niveles de margen se agotan,

  • Y los algoritmos de los exchanges liquidan posiciones a mercado para cubrir riesgos.

Ese proceso genera un círculo de retroalimentación: cada cierre forzado de cortos implica compras adicionales, que empujan el precio al alza y fuerzan nuevas liquidaciones. En mercados con liquidez moderada y profundidad limitada en el libro de órdenes, el impacto puede ser significativo, incluso con volúmenes relativamente pequeños.

El resultado ha sido un salto desde la zona de 1,82 dólares hasta niveles ligeramente por encima de 2 dólares, en un entorno en el que todavía buena parte de los operadores institucionales están regresando de las vacaciones de fin de año. La pregunta es si, una vez normalizado el flujo de participantes, el impulso se consolidará o quedará como un episodio aislado.

Coinbase: la señal de “dinero nuevo” que mira el mercado

Una de las pistas más vigiladas por los analistas ha sido el comportamiento en Coinbase, el mayor exchange de criptomonedas regulado en Estados Unidos. En las últimas sesiones, el volumen directo USD–XRP se ha disparado más de un 300%, una señal interpretada como entrada de “dinero fresco” en el activo y no solo rotación interna desde otras criptos.

Esta distinción es importante:

  • Cuando el volumen procede sobre todo de pares cripto–cripto (por ejemplo, BTC/XRP), el movimiento puede responder simplemente a rotaciones tácticas dentro del mismo universo de inversores.

  • Cuando aumenta el flujo fiat–cripto, especialmente en dólares, suele ser indicio de nuevos participantes o de un incremento de exposición neta desde cuentas ya existentes.

En ciclos anteriores, repuntes similares en Coinbase coincidieron con las fases iniciales de grandes tramos de tendencia de XRP. Eso no garantiza un desenlace idéntico, pero sí proporciona un contexto: el activo vuelve a interesar a un perfil de inversor que había permanecido en segundo plano durante buena parte de la última fase de litigio regulatorio.

El hecho de que el precio haya seguido subiendo a pesar de algunas salidas de capital sugiere que, por ahora, las órdenes de compra han sido suficientes para absorber la oferta y empujar el token a un rango superior.

Por ahora, la fotografía de inicio de 2026 es clara: XRP ha dejado de ser un activo completamente olvidado, los indicadores técnicos empiezan a alinearse con un relato de “fin de consolidación” y los grandes exchanges registran señales de entrada de dinero fresco.

La confirmación —o no— de ese cambio de ciclo dependerá, en última instancia, de algo tan simple y tan complejo como la capacidad del mercado de defender la zona de 1,90 dólares y construir, a partir de ahí, una narrativa de normalidad en niveles por encima de 2 dólares.