Dow Jones aguanta mientras la tecnología dispara el Nasdaq

Apple
El Nasdaq 100 avanza un 2,06%, el S&P 500 gana un 0,78% y el Dow Jones se apoya en Amazon y Alphabet para cerrar un julio marcado por la volatilidad.

Wall Street vuelve a mirar hacia la tecnología en la última sesión de un julio extraordinariamente volátil.
El Nasdaq 100 sube un 2,06% y el S&P 500 avanza un 0,78%, según la evolución intradía recogida en el gráfico de mercado. El Dow Jones, menos expuesto al crecimiento tecnológico, también conseguía avanzar alrededor de 281 puntos, un 0,5%. Detrás del rebote aparecen otra vez los semiconductores, la inteligencia artificial y los resultados de las grandes plataformas digitales.
Sin embargo, bajo la superficie permanece una fractura evidente: Amazon se dispara mientras Apple sufre una de sus peores sesiones recientes.

La tecnología recupera el mando

La recuperación de los fabricantes de chips ha devuelto oxígeno a unos índices castigados durante buena parte de julio. Después de varias jornadas de ventas, los inversores han vuelto a comprar compañías vinculadas a centros de datos, computación en la nube e inteligencia artificial.

El Nasdaq 100 lideraba el movimiento con una subida superior al 2%, muy por encima del S&P 500. Esa diferencia revela que el avance no responde a una mejora homogénea del mercado, sino a la concentración del dinero en un grupo limitado de compañías.

La sesión anterior ya había dejado una señal contundente. Microsoft llegó a subir un 16% tras presentar unos resultados que reforzaron las expectativas sobre su negocio en la nube. El movimiento añadió aproximadamente 450.000 millones de dólares a su capitalización bursátil, el mayor incremento diario registrado por una compañía estadounidense.

Amazon compensa el desplome de Apple

La divergencia más llamativa se produce entre dos gigantes tecnológicos. Amazon llegaba a subir cerca de un 15% gracias al crecimiento de su división de servicios en la nube y al entusiasmo por sus inversiones en inteligencia artificial. Apple, en cambio, retrocedía alrededor de un 9,6% ante las dudas sobre sus previsiones y los problemas de suministro de componentes.

La fortaleza de Amazon logró neutralizar buena parte del impacto negativo de Apple sobre los índices. Mientras el sector tecnológico del S&P 500 se debilitaba, el consumo discrecional —donde cotiza Amazon— avanzaba con fuerza.

Wall Street no está comprando tecnología de forma indiscriminada: está premiando a las empresas capaces de convertir el gasto en inteligencia artificial en ingresos visibles.

El Dow Jones también encuentra apoyo

Aunque el protagonismo corresponde al Nasdaq, el Dow Jones también consiguió mantenerse en terreno positivo. En un tramo de la sesión, el índice de 30 grandes compañías estadounidenses avanzaba 281 puntos, impulsado especialmente por Amazon y Alphabet.

Ambas compañías llegaron a aportar conjuntamente cerca de 332 puntos al selectivo, compensando el retroceso de otros valores. Este detalle resulta especialmente relevante: sin el comportamiento de un número reducido de acciones, el Dow Jones habría mostrado una imagen mucho más débil.

El índice venía de ganar 613,92 puntos, un 1,19%, hasta los 52.208 puntos durante la jornada anterior. El rebote confirma que los inversores siguen dispuestos a regresar al mercado tras las correcciones, aunque la amplitud de las compras continúa siendo limitada.

Un avance demasiado concentrado

El contraste entre índices vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales riesgos de Wall Street. El Nasdaq 100 avanzaba más de dos veces que el S&P 500, mientras buena parte de las compañías pequeñas y defensivas quedaban rezagadas.

Este hecho revela una dependencia creciente de las empresas relacionadas con la inteligencia artificial. Cuando los resultados confirman el crecimiento de la nube o la demanda de chips, los índices repuntan con violencia. Cuando aparecen dudas sobre el retorno de las inversiones, las ventas se aceleran con la misma intensidad.

No es una corrección menor. El mercado está tratando de determinar si los miles de millones destinados a centros de datos producirán beneficios suficientes o si las valoraciones han incorporado demasiado pronto un crecimiento todavía incierto.

Los tipos vuelven a incomodar

La recuperación bursátil convive con una presión creciente en el mercado de deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años rondaba el 4,74%, uno de sus niveles más elevados desde comienzos de 2025.

Al mismo tiempo, el petróleo Brent alcanzaba aproximadamente los 88 dólares por barril, alimentando el temor a que la energía vuelva a elevar la inflación.

Para las compañías tecnológicas, unos tipos elevados reducen el valor presente de los beneficios futuros. Para las empresas industriales del Dow Jones, encarecen la financiación y pueden debilitar el consumo. La aparente tranquilidad de los índices esconde, por tanto, una batalla entre beneficios empresariales sólidos y unas condiciones financieras cada vez más exigentes.

Julio deja una advertencia

El último impulso permite a Wall Street maquillar un mes dominado por movimientos extremos. Los inversores han pasado en pocas sesiones del temor a una corrección tecnológica a una nueva oleada de compras en semiconductores, nube e inteligencia artificial.

La tecnología sigue teniendo capacidad para sostener al mercado, pero también concentra buena parte de su vulnerabilidad. El Dow Jones resiste, el S&P 500 avanza y el Nasdaq vuelve a liderar, aunque todos dependen de que las grandes compañías mantengan el crecimiento prometido.

Julio termina con ganancias, pero también con una lección incómoda. Cuanto mayor es la dependencia de unos pocos valores, más fácil resulta que un solo resultado empresarial transforme una sesión tranquila en una jornada de fuertes oscilaciones.