Dow Jones avanza en torno a un 0,5%, la tecnología lidera en el S&P 500 y el rendimiento del Treasury a 10 años sube hacia el 4,08%
La sesión del miércoles ha demostrado hasta qué punto un “data dump” macro positivo puede cambiar el ánimo de los mercados. En Estados Unidos, los nuevos pedidos de bienes duraderos caen solo un 1,4%, menos de lo previsto, la producción industrial repunta un 0,7% y los inicios de vivienda saltan un 6,2% en diciembre. Al mismo tiempo, los tipos hipotecarios reculan hasta el 6,17%, reanimando la demanda de refinanciación.
Con este telón de fondo, Wall Street extiende el rally: el Dow Jones avanza en torno a un 0,5%, la tecnología lidera en el S&P 500 y el rendimiento del Treasury a 10 años sube hacia el 4,08% sin frenar el apetito por riesgo. Oro y crudo se anotan subidas superiores al 2% y al 3%, mientras el bitcoin cede terreno.
En Europa, el Euro Stoxx 600 suma cerca de un 1,2% animado por nuevos datos de desinflación en Reino Unido y Francia. La consecuencia es clara: los inversores vuelven a apostar por un escenario de crecimiento moderado, inflación a la baja y bancos centrales cada vez más cerca del giro dovish, aunque todavía vigilantes.
Un “data dump” que sostiene la narrativa de aterrizaje suave
El llamado “hump day data dump” de mediados de semana ha ofrecido a los mercados exactamente lo que querían: una batería de indicadores que confirma que la economía estadounidense pierde algo de impulso, pero sin señales de frenazo abrupto. Las cifras de bienes duraderos, producción industrial, vivienda y demanda hipotecaria dibujan, en conjunto, un escenario de desaceleración controlada compatible con el tan buscado aterrizaje suave.
Las bolsas han reaccionado en consecuencia. El Nasdaq vuelve a liderar la subida en Wall Street, apoyado en un sector tecnológico que se beneficia de la mejora de los pedidos de equipos informáticos y comunicaciones, mientras los índices industriales también se tiñen de verde gracias al buen tono de la fabricación de vehículos y de la energía.
Este hecho revela un cambio relevante frente a los meses más tensos de 2025: el mercado ya no descuenta un choque inminente, sino una transición gradual hacia un entorno de tipos algo más bajos en 2026. “No es un momento de euforia, pero sí de alivio medido”, resumen en las mesas de trading. El diagnóstico es inequívoco: los datos siguen dando margen a la Fed para ser paciente, pero no para endurecer aún más las condiciones financieras sin riesgo político y económico.
Bienes duraderos: debilidad en aviones, fortaleza en la inversión empresarial
El informe de bienes duraderos del Departamento de Comercio llega con matices que explican la reacción relativamente positiva de los inversores. El titular muestra una caída del 1,4% en diciembre, menos severa que el 2% esperado y, sobre todo, muy por debajo del espectacular +5,4% de noviembre. La mayor parte del retroceso procede del desplome del 24,9% en pedidos de aviones comerciales, un componente históricamente volátil que suele distorsionar la serie.
Cuando se elimina el efecto de transporte, el cuadro cambia: los pedidos aumentan un 0,9%, lo que sugiere que la demanda subyacente de bienes de equipo se mantiene sólida. Más aún, la partida de bienes ligados a defensa se dispara un 22,2%, mientras que la categoría que los economistas vigilan como proxy de la inversión empresarial (bienes de capital básicos) avanza un 0,6%, por encima del 0,4% previsto y apoyada en la revisión al alza del 0,8% del mes anterior.
Un economista citado en el informe resume así la fotografía: “El informe dibuja un telón de fondo favorable para la actividad de bienes duraderos, con el impulso de la inversión ligado a la digitalización y la inteligencia artificial todavía muy presente”. Si esta tendencia se consolida, 2026 podría ver un ensanchamiento del ciclo inversor más allá de la tecnología, con otros sectores aprovechando los vientos de cola de la relajación de la incertidumbre política y regulatoria.
Producción industrial al alza, pero con capacidad ociosa significativa
La segunda pieza clave del día llega desde la Reserva Federal, que reporta un aumento del 0,7% en la producción industrial del mes, más del doble del 0,3% que anticipaba el consenso. Dentro del dato, la producción manufacturera sube un 0,6%, tras un mes anterior prácticamente plano, mientras la generación de utilities se dispara un 2,1% impulsada por una ola de frío que ha elevado la demanda energética.
Especialmente ilustrativo resulta el comportamiento del sector del automóvil: la producción de vehículos y componentes crece un 1,3%, dando continuidad a la normalización de las cadenas de suministro que se arrastra desde la pandemia. El contraste con los temores de recesión industrial de hace un año es notable.
Sin embargo, la foto no es del todo complaciente. La utilización de la capacidad instalada se sitúa en el 76,2%, por debajo del 76,5% esperado y todavía claramente inferior a los niveles de un ciclo expansivo maduro. Este margen de capacidad ociosa actúa como freno natural para las presiones inflacionistas de costes, pero también indica que la inversión productiva todavía tiene camino por recorrer. Para los bancos centrales, el mensaje es doble: la industria no se hunde, pero tampoco está en riesgo de sobrecalentamiento. Para los mercados, esto respalda la idea de que la Fed puede evitar nuevas subidas de tipos salvo sorpresa mayúscula en los precios.
La vivienda sorprende: inicios y permisos apuntan a más actividad
Donde el optimismo ha sido más evidente es en el sector residencial. Los inicios de vivienda saltan un 6,2% en diciembre, hasta 1,404 millones de unidades anualizadas, frente a los 1,309 millones que manejaba el consenso, y dando la vuelta al retroceso del 4,2% registrado en noviembre. El detalle es igualmente positivo: las obras de vivienda unifamiliar aumentan un 4,1%, mientras el segmento de multifamiliares, tradicionalmente más volátil, se dispara un 11,3%.
Los permisos de construcción, indicador adelantado con fuerte poder predictivo, refuerzan el mensaje: suben un 4,3%, hasta 1,448 millones de unidades anualizadas, unos 3,4 puntos porcentuales por encima de lo previsto. Aquí, sin embargo, se observa una divergencia: los permisos para unifamiliares retroceden un 1,7%, mientras que las autorizaciones para proyectos de varios pisos se disparan un 15,2%.
Desde Oxford Economics, su economista jefe para Estados Unidos anticipa que “la mejora en permisos y actividad residencial respalda un avance gradual de los inicios a lo largo de 2026”. El contraste con los meses de tipos hipotecarios por encima del 7% resulta demoledor: el mercado da síntomas de adaptación a un entorno de financiación más cara, pero no prohibitiva. Para la Fed, demasiado dinamismo en vivienda podría ser un arma de doble filo, reavivando el debate sobre el equilibrio entre control de la inflación y accesibilidad de la vivienda.
Hipotecas: tipos más bajos, refinanciaciones al rescate
El cuarto bloque del “data dump” viene de la Mortgage Bankers Association (MBA) y muestra cómo pequeños movimientos en los tipos pueden provocar cambios significativos en el comportamiento de los hogares. El tipo medio a 30 años cae 4 puntos básicos, hasta el 6,17%, el nivel más bajo en cuatro semanas. No es un desplome, pero sí suficiente para reactivar algunas decisiones de refinanciación.
La demanda total de hipotecas aumenta un 2,8% semanal, impulsada, sobre todo, por un salto del 7,1% en las solicitudes de refinanciación, que ya representan el 57,4% de toda la actividad hipotecaria. En contraste, los préstamos para compra de vivienda caen un 2,7%, lo que revela que el freno principal para nuevos compradores no es solo el tipo, sino también los precios elevados y la escasa oferta.
En términos interanuales, el panorama es aún más elocuente: las solicitudes de compra suben un 9,1% frente a hace un año, pero la demanda de refinanciación se dispara un 131,8% gracias a la caída acumulada de los tipos —76 puntos básicos menos que en la misma semana de 2025—. “Las menores rentabilidades del Treasury han permitido cierta relajación en los tipos hipotecarios, suficiente para reavivar parte de la actividad de refinanciación”, resume el economista jefe adjunto de la MBA. Para los mercados, esto sugiere que cualquier descenso adicional en los tipos largos podría tener un efecto rápido y visible sobre la renta disponible de los hogares.
Rendimientos al 4,08%, oro y crudo al alza, bitcoin cede
Pese al buen tono macro, la sesión no ha sido unidireccional en todos los activos. El rendimiento del Treasury a 10 años repunta hacia el 4,08%, reflejo de unas expectativas de crecimiento algo más sólidas, pero sin desatar una venta masiva en renta fija. La clave está en que el mercado percibe que, aunque el primer recorte de tipos de la Fed pueda retrasarse, el techo del ciclo ya ha quedado atrás.
En materias primas, el oro se anota una subida superior al 2%, consolidando el movimiento alcista de jornadas previas, mientras el crudo avanza más de un 3% apoyado en la mejora de las perspectivas de demanda y en la persistencia de tensiones geopolíticas. Este comportamiento mixto —riesgo en bolsa, pero también refugio en oro— subraya que los inversores siguen cubriéndose frente a posibles sobresaltos en el camino hacia el aterrizaje suave.
En el lado contrario, el bitcoin cede posiciones, víctima de una rotación hacia activos con flujos de caja más previsibles y de las dudas regulatorias que siguen pesando sobre el ecosistema cripto. El contraste con la fortaleza de los grandes índices bursátiles y de los metales preciosos invita a pensar en una normalización del apetito por riesgo más extremo, al menos mientras los bancos centrales sigan ocupando el centro de la escena.
Europa celebra la desinflación y mira de reojo al BCE
Al otro lado del Atlántico, las bolsas europeas han cerrado también en territorio claramente positivo. El Euro Stoxx 600 sube en torno a un 1,2%, el DAX alemán avanza un 1,07%, el CAC 40 francés suma un 0,81% y el FTSE 100 británico se anota un 1,11%. Entre los valores más destacados figuran Thales, con un repunte del 4,26%, y Rheinmetall, que escala un 5,12%, beneficiándose del aumento del gasto en defensa. En Londres, Antofagasta brilla con un alza superior al 10%, apoyada en la fortaleza de las materias primas.
La gasolina del día han sido los nuevos datos de inflación en Reino Unido y Francia, que confirman una moderación adicional de los precios en enero y alimentan las expectativas de que el Banco de Inglaterra y el BCE puedan empezar a discutir recortes de tipos en la segunda mitad de 2026. El euro cae un 0,29% frente al dólar, hasta la zona de 1,18, mientras la libra se mantiene prácticamente plana alrededor de 1,355, reflejando que el mercado ve algo más de margen para recortes en la zona euro que en Estados Unidos.
Todo ello en una jornada marcada también por las conversaciones sobre Ucrania en Ginebra y por los rumores, desmentidos después, sobre una posible salida anticipada de Christine Lagarde del BCE. El mensaje de fondo es claro: Europa se beneficia de la desinflación, pero sigue muy expuesta al giro de la Fed y a la evolución del conflicto en el Este.