Wall Street reacciona con ventas al frenarse el crecimiento de EE.UU. al 1,4% y mantenerse la inflación subyacente en el 3%

El Dow Jones cae 200 puntos tras frenazo del PIB

El Dow Jones cae 200 puntos tras frenazo del PIB

El arranque de sesión de este viernes en Nueva York dejó un mensaje nítido: el Dow Jones se dejó un 0,41% en la apertura, unos 201 puntos, tras unos datos macroeconómicos que han enfriado de golpe el optimismo de las últimas semanas. La economía de Estados Unidos creció solo un 1,4% anualizado en el cuarto trimestre, menos de la mitad de lo que esperaba el mercado, después del potente 4,4% registrado entre julio y septiembre. Al mismo tiempo, el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la referencia preferida de la Reserva Federal, subió un 0,4% mensual en diciembre, por encima de las previsiones, mientras la inflación subyacente se mantiene en el 3%, aún lejos del objetivo del 2%. La consecuencia es clara: el supuesto ‘aterrizaje suave’ pierde fuerza y Wall Street corrige, con el Dow al frente de las caídas y el resto de índices acompañando. 

El Dow Jones lidera las caídas de Wall Street

La reacción inicial del mercado ha tenido un protagonista inequívoco: el Dow Jones Industrial Average, barómetro clásico del sentimiento inversor sobre los grandes valores estadounidenses. A las 9:30 horas de Nueva York, el índice caía en torno a un 0,41%, lo que supone unos 201 puntos de retroceso, lastrado por el ajuste de valoraciones tras conocerse el frenazo del PIB y el repunte del PCE.

Entre los componentes del índice, Walmart retrocedía alrededor de un 1,5%, reflejando el temor a un consumo más débil si el crecimiento se mantiene en niveles cercanos al 1-1,5% y los tipos altos persisten durante más tiempo. Otros valores industriales y financieros también mostraban descensos moderados, en línea con la idea de que la economía estadounidense entra en una fase de menor tracción.

Este movimiento es especialmente relevante porque el Dow había encadenado semanas de subidas apoyado en la narrativa del ‘soft landing’. El dato de hoy introduce una grieta en ese relato: el crecimiento se desacelera al mismo tiempo que la inflación resiste. Como resumen un operador de renta variable, “el Dow no está descontando un desplome, pero sí un cambio de fase: menos exuberancia y más prudencia”. El índice se convierte así en el símbolo visible de un giro de sentimiento que podría prolongarse si los próximos datos macro confirman la debilidad.

Índice Dow Jones Industrial Average

El frenazo del PIB que inquieta a los mercados

El informe del Departamento de Comercio ha puesto cifras al enfriamiento del ciclo. Frente a unas expectativas del entorno del 3% anualizado, el PIB de Estados Unidos solo avanzó un 1,4% en el cuarto trimestre. El contraste con el robusto 4,4% del periodo julio–septiembre es evidente y difícil de minimizar como un simple bache estadístico.

Detrás de esta desaceleración se apunta a una combinación de menor dinamismo del consumo privado, inversión empresarial más prudente y un contexto exterior menos favorable. Aun así, se trata de un crecimiento positivo, lejos de la recesión que muchos temían hace un año. El problema, sin embargo, es la combinación con una inflación que no cede al ritmo deseado.

Este hecho revela un riesgo incómodo: que la economía pierda tracción antes de que la batalla contra los precios esté ganada. Para los índices bursátiles, y en particular para el Dow Jones, muy expuesto a compañías cíclicas, el mensaje es inquietante. El diagnóstico es inequívoco: el margen para que la Fed acompañe al ciclo con recortes rápidos de tipos se estrecha, y el mercado empieza a ajustar sus expectativas en consecuencia.

Un PCE más alto de lo previsto complica el guion

El otro dato clave de la jornada ha sido el comportamiento de la inflación. El PCE general subió un 0,4% en diciembre, por encima de lo que descontaban la mayoría de casas de análisis. En su versión subyacente, excluyendo alimentos y energía, la inflación se mantiene en torno al 3%, un punto por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.

Sobre el papel, la cifra puede parecer moderada respecto a los picos de 2022, cuando la inflación superaba el 8% en algunos tramos. Sin embargo, en esta fase del ciclo, cada décima de más tiene un impacto desproporcionado sobre las decisiones de política monetaria. La Reserva Federal no puede permitirse declarar la victoria demasiado pronto, so pena de ver cómo se consolidan presiones inflacionistas difíciles de revertir.

Los inversores eran conscientes de que la parte final del ajuste inflacionista sería la más complicada, pero el dato de hoy ha llegado antes de lo esperado. “La Fed puede tolerar un PIB en el 1,5%, pero no una inflación enquistada en el 3%”, señalan desde una gran gestora. La consecuencia inmediata es una revisión a la baja de las probabilidades de recortes rápidos, lo que golpea a los índices más sensibles, pero también al Dow, que refleja la visión de conjunto de la gran economía estadounidense.

Índice Nasdaq 100

El riesgo de una ‘estanflación suave’

Con un crecimiento del 1,4% y una inflación subyacente del 3%, varios analistas empiezan a hablar de una posible “estanflación suave”: una combinación de actividad anémica y precios todavía demasiado altos. No es el escenario dramático de los años 70, pero sí un entorno mucho menos cómodo que el vivido en la década posterior a la crisis financiera, marcada por tipos cero y baja inflación.

En ese contexto, el Dow Jones refleja bien el dilema. Muchas de sus compañías dependen de un consumo interno robusto y de un entorno financiero razonablemente benigno para mantener beneficios crecientes y políticas de dividendo generosas. Si el crecimiento flojea y el coste de financiación se mantiene elevado, los márgenes se comprimen y las valoraciones dejan de estar tan justificadas.

El contraste con otras fases del ciclo resulta revelador. En episodios anteriores de desaceleración, como en 2011 o 2016, la inflación se encontraba más cerca del objetivo de la Fed, lo que permitió márgenes de maniobra mayores. Ahora, con un PCE aún por encima de lo deseable, el banco central se ve obligado a actuar con extrema cautela. Para el inversor, la consecuencia es evidente: más volatilidad, menos complacencia y un Dow que puede oscilar con fuerza ante cada dato macro.

Qué descuenta ahora la Reserva Federal

La lectura que hace el mercado de estos datos se refleja de inmediato en los futuros sobre los fondos federales. Las probabilidades de que la Fed acometa recortes agresivos en las próximas reuniones se han reducido de forma notable, en torno a 15-20 puntos porcentuales respecto a la jornada anterior, según estimaciones de las mesas de trading.

Hasta hace apenas unas semanas, algunos escenarios barajaban más de 100 puntos básicos de bajadas acumuladas a lo largo del año. Tras el frenazo del PIB y el repunte del PCE, ese guion empieza a considerarse excesivamente optimista. La autoridad monetaria deberá elegir entre proteger el crecimiento o blindar su credibilidad frente a la inflación, y la historia reciente sugiere que priorizará lo segundo.

Este giro en las expectativas impacta de lleno en los índices. El Dow Jones, más asociado a la economía real y menos al crecimiento exponencial de la tecnología, se convierte en termómetro del nuevo equilibrio: si la Fed mantiene los tipos altos durante más tiempo, los valores industriales, financieros y de consumo masivo tendrán que justificar cada punto de PER con beneficios sólidos y balance saneado.

Tecnología y consumo, entre los valores más castigados

Aunque el foco mediático se sitúa sobre el Dow, el resto de índices también han acusado los datos. El Nasdaq 100 caía alrededor de un 0,5% en los primeros compases de la sesión, mientras que el S&P 500 retrocedía cerca de un 0,35%. Las mayores correcciones se concentraban en algunos valores de crecimiento: Copart Inc llegaba a caer casi un 9% y Akamai Technologies rozaba descensos del 10%.

En paralelo, el consumo masivo tampoco escapaba a la presión vendedora. El recorte de en torno al 1,5% en Walmart es sintomático: si el PIB se estabiliza en niveles modestos y el crédito se encarece, el gasto de los hogares podría resentirse más de lo previsto. Esta combinación afecta tanto a los gigantes de la distribución como a sectores como el automóvil o el ocio.

La lectura transversal es que el mercado está empezando a penalizar los modelos de negocio más expuestos a un consumidor fatigado y a un coste del dinero estructuralmente más alto. El Dow Jones, con su mezcla de industriales, financieras y consumo, se convierte así en el índice donde mejor se lee este cambio de paradigma: menos estímulos, más disciplina y menos margen para decepciones.

Euro y dólar: equilibrio inestable tras los datos

En el mercado de divisas, la reacción ha sido más contenida, pero no menos significativa. El euro se mantenía prácticamente plano frente al dólar, en torno a 1,1763 dólares, apenas unos puntos por encima y por debajo a lo largo de la mañana. Esta aparente calma esconde un delicado equilibrio de fuerzas.

Por un lado, un crecimiento estadounidense más débil tiende a restar atractivo relativo a la economía de Estados Unidos frente a la zona euro, lo que teóricamente podría presionar al billete verde. Por otro, la expectativa de tipos altos durante más tiempo en EE.UU. actúa como soporte para el dólar frente a una Europa que también se enfrenta a un estancamiento, pero con menos margen de maniobra monetaria.

El contraste con la situación europea resulta demoledor: mientras Estados Unidos crece —aunque sea a ritmos más modestos—, buena parte de la eurozona bordea el crecimiento cero. Esa brecha estructural sigue favoreciendo al dólar como refugio relativo. Para los grandes valores del Dow Jones con fuerte presencia internacional, un dólar razonablemente fuerte mantiene el poder adquisitivo de sus ingresos exteriores, pero también encarece las exportaciones. El equilibrio, de nuevo, es frágil.