Los inversores miran a la primera decisión de tipos del año

El Dow Jones sube 165 puntos ante semana clave de la Fed

wall street EPA/JUSTIN LANE

La Bolsa de Nueva York ha arrancado la semana con el Dow Jones sumando 165 puntos, un avance del 0,32% a las 9:30 horas en Nueva York, en un contexto marcado por la doble cita que dominará los próximos días: la primera decisión de tipos de la Reserva Federal del año y la publicación de resultados de las grandes tecnológicas. El S&P 500 sube un 0,29%, mientras el Nasdaq 100 abre prácticamente plano, reflejando cierta cautela en el segmento de crecimiento. Entre los protagonistas de la sesión destacan USA Rare Earth, que se dispara un 21% tras conocerse la entrada de la Administración Trump en su capital, y CoreWeave, que avanza un 10% gracias a una inversión de 2.000 millones de dólares de Nvidia. En el mercado de divisas, el euro gana un 0,39% frente al dólar, hasta los 1,1867 dólares, añadiendo otra capa de complejidad para los inversores europeos. Todo ello configura una sesión que parece tranquila en la superficie, pero que esconde una semana potencialmente explosiva.

Un arranque en verde con la Fed en el punto de mira

El avance de 165 puntos del Dow Jones no es, por sí solo, una sesión histórica, pero sí refleja algo relevante: el mercado llega a la reunión de la Reserva Federal en modo “espera tensa”. Con los tipos oficiales en EE. UU. en el entorno del 5,25%-5,50%, la mayoría de analistas descuentan que Jerome Powell mantendrá el nivel actual, pero el verdadero foco estará en el lenguaje del comunicado y en la rueda de prensa posterior.

Lo que está en juego no es el movimiento de esta semana, sino el calendario de bajadas de tipos para los próximos meses. En las últimas semanas, el mercado ha pasado de descontar recortes muy agresivos a moderar expectativas, ante datos de inflación algo más pegajosa y un mercado laboral todavía sólido. Por eso, este arranque positivo del Dow se interpreta más como un intento de posicionamiento táctico que como un mensaje de euforia.

La consecuencia es clara: cualquier giro mínimamente hawkish de la Fed puede corregir con rapidez estos avances iniciales. Y, en sentido contrario, un tono más dovish de lo esperado podría alimentar un nuevo tramo alcista que consolidaría los máximos recientes de Wall Street.

Big tech a examen en una semana decisiva

Si la Fed marca el contexto, las big tech serán las que pongan la letra pequeña a la narrativa del mercado. Esta semana presentan resultados Microsoft, Meta, Tesla y Apple, cuatro compañías que, juntas, concentran una parte desproporcionada de la capitalización del S&P 500 y del Nasdaq 100, y que han sido responsables de buena parte de la subida del último año.

El diagnóstico es inequívoco: Wall Street depende cada vez más de un puñado de gigantes tecnológicos. Cualquier decepción en ingresos por nube, publicidad digital, servicios o ventas de hardware puede provocar movimientos bruscos que contagien al conjunto de los índices. Lo más grave, desde el punto de vista de la estabilidad del mercado, es que esa concentración implica que “buenos” resultados simplemente en línea con las expectativas pueden no ser suficientes para seguir empujando las cotizaciones.

En palabras de un gestor consultado por el mercado, “el listón para las big tech ya no es batir el consenso, sino convencer de que el crecimiento seguirá siendo de doble dígito en un entorno de tipos altos”. Si eso no ocurre, el contraste con las elevadas valoraciones será demoledor.

USA Rare Earth y CoreWeave, los valores más calientes del día

Más allá de los grandes índices, la sesión deja dos nombres propios: USA Rare Earth y CoreWeave. La primera salta un 21% después de conocerse que la Administración Trump ha tomado una participación en la compañía. El movimiento encaja en la estrategia de Washington de asegurar el suministro de minerales críticos, un segmento clave para la transición energética y para la industria tecnológica.

Este hecho revela cómo la geopolítica se ha instalado definitivamente en la valoración de activos: una empresa de materiales estratégicos puede revalorizarse de forma abrupta por una decisión política, independientemente de que sus fundamentales hayan cambiado o no en el corto plazo.

Por su parte, CoreWeave, enfocada en infraestructuras de computación para inteligencia artificial, se anota un 10% tras el anuncio de una inversión de 2.000 millones de dólares de Nvidia. El mensaje al mercado es claro: el ciclo de la IA generativa sigue vivo y el capital continúa buscando vehículos para capturar ese crecimiento. Sin embargo, la consecuencia puede ser una nueva oleada de valoraciones muy exigentes en compañías todavía en fase de maduración.

Un Dow cada vez más concentrado en la tecnología

El comportamiento del Dow Jones en esta apertura —subida del 0,32%— está muy condicionado por el avance de Cisco Systems, que suma un 2,10% y actúa como uno de los principales motores del índice. Aunque tradicionalmente percibido como un barómetro industrial, el Dow ha ido incorporando cada vez más nombres ligados a la economía digital y a servicios de alto valor añadido.

Índice Dow Jones Industrial Average

Este cambio de composición tiene varias implicaciones. Por un lado, reduce la capacidad del índice para reflejar la economía manufacturera clásica de Estados Unidos, precisamente en un momento en el que el ciclo industrial global sigue mostrando signos de debilidad. Por otro, acerca su comportamiento al del S&P 500, lo que puede diluir su papel como referencia diferenciada para muchos gestores.

El contraste con otras épocas es evidente: hace una década, los movimientos del Dow estaban más ligados a sectores como energía, consumo básico o industria pesada. Hoy, el peso relativo de la tecnología y de los servicios de comunicación hace que una sola sesión positiva de un puñado de valores pueda explicar buena parte del avance de los 165 puntos de esta jornada.

El contraste con el Nasdaq y el mensaje del S&P 500

Mientras el Dow abre con avances claros, el Nasdaq 100 se mantiene prácticamente plano. Es una divergencia que no pasa desapercibida. El índice de referencia para la tecnología y el crecimiento parece tomarse una pausa antes de la batería de resultados de las grandes plataformas digitales. Después de un rally casi ininterrumpido, el mercado prefiere no anticiparse.

Índice Nasdaq 100

El S&P 500, por su parte, avanza un 0,29%, una cifra muy similar a la del Dow, reflejando un tono moderadamente constructivo, pero sin euforia. Lo más relevante es que el movimiento está relativamente repartido entre sectores: materiales, tecnología y algunas industriales muestran avances, mientras otros segmentos más defensivos se comportan de forma más contenida.

Índice S&P 500

Este tipo de sesiones, con un Nasdaq dubitativo y un S&P en ligero avance, suele interpretarse como una rotación parcial dentro de la renta variable estadounidense: algunos inversores toman beneficios en valores de alto crecimiento y reequilibran hacia compañías con balances más sólidos o valoraciones menos tensas. Si la tendencia se consolidara tras los resultados de las big tech, podría marcar el inicio de un cambio de liderazgo en Wall Street.

El papel de la Reserva Federal: pausa larga o giro dovish

La reunión de la Reserva Federal de esta semana es el auténtico telón de fondo de todos estos movimientos. El mercado descuenta ampliamente que no habrá cambios en los tipos, pero la verdadera batalla se libra en las expectativas sobre cuándo y cuánto recortará la Fed en los próximos trimestres.

Durante buena parte del otoño, los inversores llegaron a anticipar hasta cinco o seis recortes de tipos en un año. Hoy, el escenario se ha moderado, y las casas de análisis hablan más bien de dos o tres bajadas graduales, siempre que la inflación siga convergiendo hacia el objetivo del 2% y que el mercado laboral muestre signos claros de enfriamiento.

“Powell tiene que hacer un ejercicio de equilibrio casi imposible: reconocer los avances en inflación sin alimentar una burbuja en los activos de riesgo”, señalan desde una gestora europea. Si el mensaje se percibe como demasiado complaciente, las subidas como las de hoy en el Dow pueden acelerarse, elevando aún más las valoraciones. Si, por el contrario, el tono es más duro, el castigo puede concentrarse en los sectores más sensibles a los tipos, empezando por tecnología y small caps.

Impacto para Europa: euro fuerte y volatilidad importada

El mercado de divisas añade complejidad a la ecuación. El euro sube un 0,39% frente al dólar, hasta los 1,1867 dólares, en un movimiento que, de consolidarse, tiene efectos directos sobre los inversores europeos con exposición a Wall Street. Un euro más fuerte reduce en parte las ganancias en dólares cuando se traducen a la moneda única, algo que los gestores españoles deberán tener en cuenta al valorar su rentabilidad real.

Además, la divergencia entre las trayectorias de la Fed y el BCE puede alimentar episodios de volatilidad cruzada. Mientras Estados Unidos debate cuándo empezar a recortar tipos, Europa sigue lidiando con un crecimiento mucho más débil y con el riesgo de estancamiento prolongado. El contraste con la fortaleza relativa de la economía estadounidense resulta demoledor.

Para los ahorradores y fondos de inversión en España, el mensaje es doble: por un lado, Wall Street sigue ofreciendo motores de crecimiento difíciles de encontrar en el mercado europeo; por otro, el riesgo de tipo de cambio y la dependencia de unas pocas grandes compañías estadounidenses hacen imprescindible una gestión activa y selectiva.

Qué puede pasar ahora para los inversores españoles

Con el Dow sumando 165 puntos y los grandes índices estadounidenses en zona de máximos, la tentación de aumentar exposición a Wall Street es evidente. Sin embargo, el momento exige prudencia. A corto plazo, el binomio Fed + resultados de big tech puede generar movimientos bruscos en cuestión de horas.

Para un inversor español medio, la semana se puede resumir en tres decisiones clave. Primero, definir el horizonte temporal: quien invierta a varios años vista puede permitirse navegar la volatilidad de esta semana sin sobrerreaccionar; quien tenga un horizonte más corto debería revisar su nivel de riesgo. Segundo, evaluar el grado de concentración en tecnología estadounidense dentro de sus carteras. Tercero, considerar la cobertura —total o parcial— del riesgo dólar, especialmente tras el movimiento del euro.

El efecto dominó que viene será claro: cualquier sorpresa negativa en resultados de Microsoft, Meta, Tesla o Apple puede arrastrar no solo al Nasdaq, sino también al Dow y al S&P 500, con repercusión inmediata en fondos y planes de pensiones comercializados en España. La clave, una vez más, estará en diferenciar entre ruido de corto plazo y cambios estructurales en beneficios y tipos de interés.