Los inversores apuestan por un mensaje moderado sobre aranceles e Irán pese a la reciente sentencia del Supremo de Estados Unidos

Dow Jones sube 370 puntos hasta los 49.174,50

Dow Jones sube 370 puntos hasta los 49.174,50

La bolsa estadounidense volvió a elegir el optimismo. En la sesión de este martes, el Dow Jones avanzó un 0,76%, el S&P 500 un 0,77% y el Nasdaq 100 un 1,09%, impulsados por la expectativa en torno al próximo discurso del Estado de la Unión de Donald Trump. El mercado confía en que el presidente ofrezca pistas claras sobre su agenda económica tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo en materia arancelaria. La sesión tuvo nombres propios: Salesforce se anotó un 4,08%, Thomson Reuters saltó un 11,63% y Keysight Technologies se disparó un 22,64%, reflejando un fuerte apetito por valores de crecimiento y compañías ligadas a servicios de alto valor añadido. En paralelo, el mercado de divisas envió su propio mensaje: el euro se debilitó un 0,10% hasta los 1,1777 dólares, señal de que los inversores buscan refugio en la divisa estadounidense ante el nuevo capítulo político en Washington.

Wall Street remonta mientras mira a Washington

La subida de este martes se produce tras varias jornadas marcadas por la cautela y el ruido político. El movimiento de los índices no es espectacular en términos absolutos, pero sí relevante en clave de sentimiento: el avance cercano al 1% en los tres grandes índices sugiere un giro desde la defensiva hacia un tono más constructivo por parte de los inversores.
Los gestores consultados apuntan a un patrón conocido: “Cuando el mercado huele que puede haber claridad regulatoria o fiscal, tiende a adelantar el movimiento”, resume un gestor de renta variable estadounidense. La consecuencia es clara: Wall Street está descontando que el discurso de Trump reducirá, y no aumentará, la incertidumbre sobre aranceles y política exterior.
Este hecho revela también un elemento de resiliencia: pese a varios meses de tensión comercial y amenazas cruzadas, el S&P 500 se mantiene más de un 15% por encima de sus mínimos recientes y el Nasdaq ronda máximos históricos. La lectura de fondo es inequívoca: el mercado sigue creyendo en el motor de beneficios empresariales de Estados Unidos, incluso con ruido político en el horizonte.

Índice Dow Jones Industrial Average

La sentencia del Supremo reabre la batalla arancelaria

El telón de fondo de la sesión es la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre las competencias del presidente en materia de aranceles. Aunque los detalles jurídicos son complejos, el mensaje que ha recibido el mercado es sencillo: el margen del Ejecutivo para imponer o modificar tarifas no es ilimitado, pero sigue siendo amplio.
Lo más grave, desde el punto de vista de los inversores, es la posibilidad de que se abra una nueva fase de litigios y recursos que prolongue durante meses la inseguridad regulatoria para las empresas exportadoras e importadoras. Sectores como el automóvil, el acero o la tecnología temen que cualquier giro en el discurso presidencial pueda traducirse en nuevas tasas a corto plazo o en la reversión de medidas ya en vigor.
Sin embargo, la reacción de este martes sugiere que Wall Street está apostando por un desenlace menos agresivo. “El mercado da por hecho que Trump utilizará el discurso para reafirmar su agenda de crecimiento, no para anunciar una nueva escalada de aranceles”, apunta otro analista. Si esa expectativa se frustra, la corrección podría ser rápida. Pero por ahora, la prima de riesgo política parece contenida.

Salesforce, Thomson Reuters y Keysight lideran las subidas

Más allá de los índices, la sesión dejó ganadores claros. Salesforce, uno de los referentes del software corporativo en la nube, subió un 4,08%, apoyada en la expectativa de que el gasto empresarial en digitalización se mantenga sólido incluso en un entorno de mayor volatilidad política. La compañía capitaliza ya en torno a 250.000 millones de dólares, consolidándose como uno de los grandes pesos pesados del Dow Jones.
El salto de Thomson Reuters, del 11,63%, refleja un movimiento similar: apuesta por servicios de información, análisis de datos y soluciones de cumplimiento normativo, segmentos que tienden a beneficiarse cuando aumenta la complejidad regulatoria y fiscal.
El caso más llamativo fue Keysight Technologies, con un alza del 22,64% tras presentar unas previsiones mejor de lo esperado en pruebas y medición para sectores como comunicaciones 5G y defensa. Este rally evidencia el apetito por compañías con nichos tecnológicos muy específicos y barreras de entrada elevadas.
El diagnóstico es inequívoco: el mercado está premiando a las empresas capaces de generar crecimiento orgánico y de ofrecer servicios críticos en un entorno incierto, frente a modelos de negocio más cíclicos o dependientes de la demanda doméstica.

Índice Nasdaq 100

El Nasdaq confirma el apetito por tecnología

El avance del Nasdaq 100, del 1,09% en la sesión, se suma a una racha que ha llevado al índice a acumular alzas superiores al 20% en los últimos doce meses. El contraste con otros mercados desarrollados resulta demoledor: la renta variable europea, por ejemplo, apenas avanza a un dígito en el mismo periodo.
Este diferencial no es casual. La bolsa estadounidense concentra la mayoría de los grandes gigantes tecnológicos globales, que siguen mostrando crecimientos de ingresos de entre el 8% y el 15% anual, muy por encima de la media del resto de sectores. La consecuencia es clara: cada vez que el mercado tiene un respiro político o monetario, el flujo de dinero vuelve a las grandes tecnológicas.
Sin embargo, este comportamiento también entraña riesgos. Las valoraciones se han vuelto exigentes, con algunos múltiplos por encima de las medias históricas de los últimos diez años. “Nada de esto funciona si el discurso de Trump o la política de aranceles termina golpeando de lleno a las cadenas de suministro de semiconductores y hardware”, advierte un gestor de tecnología. Por ahora, el mercado prefiere mirar el vaso medio lleno.

El dólar se fortalece y el euro cede terreno

Mientras la renta variable subía, el mercado de divisas ofrecía una lectura complementaria. El euro cayó un 0,10% frente al dólar, hasta los 1,1777 dólares por unidad, en una sesión de movimientos moderados pero significativos desde el punto de vista político. El dólar se vio respaldado por una mayor demanda de activos considerados refugio dentro del universo desarrollado, en un contexto de incertidumbre sobre el rumbo de la Casa Blanca.
Este ligero debilitamiento del euro se suma a una tendencia de fondo: en los últimos meses, la moneda única ha perdido alrededor de un 3% frente al billete verde, presionada por la desaceleración del crecimiento en la eurozona y por un Banco Central Europeo más prudente. El contraste con la economía estadounidense, que sigue creciendo por encima del 2% anual, es evidente.
Para los inversores europeos, la combinación de Wall Street al alza y un euro más débil supone un doble incentivo a la hora de aumentar posiciones en activos estadounidenses. No obstante, también implica un riesgo de tipo de cambio que puede erosionar parte de las ganancias si la tendencia se revierte tras el discurso de Trump.

Irán y geopolítica: el riesgo que el mercado descuenta

Además de los aranceles, el otro gran foco del discurso esperado de Trump es su estrategia respecto a Irán. La Casa Blanca ha mantenido en los últimos meses una línea dura en materia de sanciones y presión diplomática, con impacto directo en el mercado energético y en la estabilidad de Oriente Medio.
Lo más delicado para los inversores es el posible efecto contagio sobre el precio del petróleo. Un endurecimiento de las sanciones podría elevar el barril de Brent por encima de los 90 dólares, añadiendo presión a la inflación global y complicando el trabajo de los bancos centrales. El resultado sería un entorno menos favorable para los activos de riesgo.
Por ahora, el mercado parece descontar un escenario intermedio: “Trump necesita mostrar firmeza retórica, pero sabe que una escalada real en Oriente Medio tendría un coste económico y electoral”, señala un analista de geopolítica. La reacción de las petroleras y de las compañías expuestas a defensa y seguridad será una de las claves a seguir en las próximas sesiones.

Qué puede pasar si Trump cambia el guion

El optimismo de este martes no garantiza nada. El mayor riesgo para los mercados es que Trump utilice el discurso del Estado de la Unión para anunciar nuevas medidas arancelarias o un giro inesperado sobre Irán. En ese caso, la reacción podría ser inmediata: caídas en los índices, repunte de la volatilidad y huida hacia la deuda soberana estadounidense.
Un escenario plausible sería una corrección del 3%-5% en los principales índices si el contenido del discurso se percibe como claramente hostil al comercio global o a la estabilidad geopolítica. Aun así, muchos gestores creen que cualquier retroceso de corto plazo sería una oportunidad de entrada, siempre que los fundamentales empresariales se mantengan intactos.
La clave estará en tres elementos: el tono hacia China y otros socios comerciales, la referencia a la reciente sentencia del Supremo y el nivel de concreción de las medidas. “El mercado tolera casi cualquier cosa menos la ambigüedad absoluta”, resume un banquero de inversión. En ese terreno, Trump tiene experiencia en mover el precio de los activos con una sola frase.