El Dow Jones sube tras el golpe inesperado al empleo en EEUU

Dow Jones

El inesperado deterioro del mercado laboral refuerza las apuestas por una Reserva Federal más flexible: el Nasdaq 100 avanza un 0,82% y el euro gana terreno frente al dólar.

Wall Street arrancó la sesión del viernes con tono positivo después de que el mercado laboral estadounidense ofreciera una señal mucho más débil de lo previsto. La economía de Estados Unidos perdió 23.000 empleos no agrícolas en julio, frente a unas expectativas que apuntaban a la creación de aproximadamente 80.000 puestos.

La reacción fue inmediata. Los inversores interpretaron el dato como un argumento adicional para que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin nuevas subidas y, sobre todo, como una posible antesala de una política monetaria más expansiva. El Nasdaq 100 avanzaba un 0,82%, mientras el S&P 500 sumaba un 0,33% y el Dow Jones apuntaba a una subida del 0,13%.

Un dato laboral que cambia el tablero

La diferencia entre las previsiones y la cifra publicada resulta especialmente significativa. El consenso esperaba aproximadamente 80.000 nuevos empleos, pero el balance terminó siendo negativo en 23.000 puestos.

La desviación alcanza, por tanto, unos 103.000 empleos respecto a lo esperado, una brecha suficientemente amplia como para modificar la lectura que los mercados hacen de la economía estadounidense.

Para Wall Street, paradójicamente, una señal negativa sobre el empleo puede transformarse en combustible bursátil. Una economía menos tensionada reduce las razones para mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo y aumenta la expectativa de tipos más bajos.

La revisión de junio agrava la señal

El informe no solo dejó una mala fotografía de julio. También corrigió considerablemente los datos del mes anterior.

La creación de empleo de junio fue revisada hasta apenas 20.000 puestos, frente a los 57.000 comunicados inicialmente. Son 37.000 empleos menos, una corrección cercana al 65% sobre la estimación original.

Esa revisión tiene una lectura relevante: la desaceleración laboral no sería un accidente puntual de julio, sino una tendencia que podría haberse iniciado antes. Dos meses consecutivos mucho más débiles de lo que inicialmente descontaban los inversores introducen nuevas dudas sobre la resistencia de la primera economía mundial.

Wall Street compra la opción de tipos más bajos

El comportamiento de los principales índices refleja dónde está puesta ahora la atención.

El Nasdaq 100, especialmente sensible a las expectativas sobre los tipos de interés por el peso de las compañías tecnológicas, encabezaba las ganancias con un 0,82%. El S&P 500 avanzaba un 0,33%, mientras el Dow Jones mostraba un movimiento más contenido del 0,13%.

El mensaje del mercado parece claro: cuanto mayor sea el enfriamiento económico, mayor será la presión para que la Reserva Federal abandone cualquier posibilidad de endurecimiento adicional.

El Nasdaq vuelve a tomar ventaja

Las tecnológicas son uno de los segmentos que más pueden beneficiarse de una caída de las expectativas de tipos.

Un coste del dinero inferior reduce la tasa con la que los inversores descuentan los beneficios futuros y tiende a mejorar las valoraciones de compañías cuyo crecimiento esperado se concentra en los próximos años.

Eso explica que el Nasdaq 100 duplicara ampliamente el avance porcentual del S&P 500 en los primeros movimientos posteriores al informe. No significa que el deterioro laboral sea positivo para las empresas, sino que, por ahora, Wall Street concede mayor importancia a sus consecuencias monetarias que al riesgo de desaceleración.

El dólar también recibe el mensaje

La reacción no quedó limitada a la renta variable. El euro avanzó un 0,41% frente al dólar, hasta situarse alrededor de 1,15721 dólares a las 9.23 horas de Nueva York.

El movimiento es coherente con una reducción de las expectativas sobre los tipos estadounidenses. Si los inversores anticipan una Reserva Federal más flexible, el atractivo relativo del dólar puede disminuir frente a otras divisas.

Este comportamiento confirma que el informe de empleo está siendo interpretado como una referencia monetaria de primer orden, no simplemente como otra estadística macroeconómica.

El riesgo que Wall Street todavía ignora

La paradoja puede mantenerse mientras el mercado considere que Estados Unidos atraviesa únicamente una desaceleración controlada. Menos empleo puede significar tipos más bajos, pero una destrucción persistente de puestos de trabajo terminaría afectando al consumo, los beneficios empresariales y la inversión.

Ahí reside el delicado equilibrio de las próximas semanas. Los inversores quieren suficientes señales de enfriamiento para justificar una Reserva Federal menos restrictiva, pero no tantas como para anticipar una contracción económica.

El informe de julio ha acercado al mercado al primer escenario. Sin embargo, la fuerte revisión de junio introduce una advertencia adicional: si los próximos datos confirman la pérdida de impulso, Wall Street podría dejar de celebrar las malas noticias económicas para empezar a temerlas.