Sigue la euforia en Wall Street: el Dow Jones sube más de 600 puntos
Los sólidos resultados empresariales y las expectativas de reapertura del estrecho de Ormuz impulsan a Wall Street, aunque el Nasdaq evidencia que la confianza todavía no alcanza a todo el mercado.
El Dow Jones avanzó más de 600 puntos este miércoles y prolongó el rally que ya había situado a los principales índices estadounidenses en máximos históricos. La mejora del ánimo inversor se apoya en dos factores: una temporada de resultados empresariales más resistente de lo previsto y la posibilidad de que el estrecho de Ormuz vuelva a abrirse al tráfico marítimo.
A las 11.05 horas de Nueva York, el índice industrial subía un 1,15%, mientras el S&P 500 ganaba un 0,32% y el Nasdaq 100 cotizaba prácticamente plano. La divergencia no es menor. Revela un desplazamiento del dinero hacia compañías tradicionales y valores defensivos, mientras aumentan las dudas sobre el elevado coste de la carrera tecnológica.
Un salto de más de 600 puntos
El Dow Jones llegó a sumar 622 puntos durante la sesión, apoyado por empresas con beneficios sólidos y una exposición menor a las turbulencias del sector tecnológico. El movimiento se produce apenas un día después de que el indicador cerrara en un récord de 54.085 puntos, tras avanzar un 1,71%.
La velocidad de la subida resulta especialmente significativa. Wall Street ha comenzado agosto con una secuencia de máximos que contrasta con la incertidumbre geopolítica, la presión sobre los precios energéticos y las dudas sobre la política monetaria estadounidense.
El mercado no está ignorando los riesgos: está apostando por que el escenario más adverso no llegará a materializarse.
Ormuz vuelve a mover los mercados
La posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal catalizador externo. Esta ruta constituye un punto crítico para el transporte mundial de petróleo y cualquier normalización permitiría reducir las primas de riesgo acumuladas durante meses de tensión entre Estados Unidos e Irán.
Irán y Omán han avanzado en la delimitación de una posible vía marítima, aunque todavía persisten condiciones políticas y militares que impiden hablar de un acuerdo definitivo.
La reacción bursátil refleja una expectativa, no una certeza. La consecuencia es clara: cualquier ruptura de las conversaciones podría devolver la volatilidad al petróleo y a las bolsas con la misma rapidez con la que ahora se han producido las ganancias.
El petróleo pierde presión
El mercado energético también ha recibido el inesperado incremento de 2,5 millones de barriles en los inventarios comerciales de crudo de Estados Unidos. El dato ha aliviado temporalmente el temor a una escasez de suministro y ha contribuido a estabilizar las cotizaciones.
El Brent se ha movido alrededor de los 79 dólares por barril, lejos de los 102 dólares alcanzados durante la fase más aguda del conflicto. Esta moderación reduce las expectativas de inflación importada y mejora las perspectivas de costes para aerolíneas, industrias y compañías logísticas.
La reapertura de Ormuz no sólo afectaría al petróleo: también podría aliviar los rendimientos de la deuda y ampliar el margen de actuación de la Reserva Federal.
Resultados que sostienen el optimismo
Los beneficios empresariales han aportado el segundo gran soporte de la sesión. Disney avanzó después de presentar una evolución favorable de sus parques y producciones cinematográficas, mientras Booking Holdings llegó a ganar más de un 6% gracias a la fortaleza de la demanda turística.
El mercado interpreta estas cifras como una señal de resistencia del consumo estadounidense. Sin embargo, el diagnóstico no es uniforme. AMD retrocedió pese a superar determinadas previsiones, mientras otras compañías tecnológicas sufrieron fuertes ventas después de detallar elevados volúmenes de inversión en inteligencia artificial.
Este contraste revela que superar las estimaciones ya no garantiza una subida. Las compañías deben justificar también sus márgenes, inversiones y capacidad futura para convertir el gasto tecnológico en beneficios.
El Nasdaq pierde el paso
Mientras el Dow avanzaba con fuerza, el Nasdaq permanecía plano e incluso llegó a registrar pérdidas durante la jornada. La rotación muestra que los inversores están siendo más selectivos después de las fuertes revalorizaciones acumuladas por los valores vinculados a la inteligencia artificial.
El tecnológico venía de subir un 2,6% en la sesión anterior, hasta los 26.584 puntos. En apenas cuatro jornadas había acumulado un avance próximo al 8,8%, impulsado por fabricantes de semiconductores y grandes plataformas digitales.
Lo más grave para las empresas con valoraciones exigentes es que cualquier decepción en márgenes o inversión puede desencadenar correcciones abruptas. El mercado sigue creyendo en la inteligencia artificial, pero ya no está dispuesto a pagar cualquier precio por ella.
Una subida todavía vulnerable
El euro avanzaba un 0,15% frente al dólar, hasta aproximadamente 1,155 dólares, en una jornada marcada también por la estabilidad de los rendimientos del Tesoro estadounidense. El movimiento apunta a una menor demanda inmediata de activos refugio, aunque no elimina los riesgos de fondo.
Wall Street descuenta simultáneamente beneficios crecientes, petróleo contenido y una posible distensión geopolítica. Es una combinación poderosa, pero frágil. El Dow puede prolongar su escalada si los resultados mantienen el tono y Ormuz recupera la normalidad. Sin embargo, un repunte del crudo o un fracaso diplomático obligaría a revisar rápidamente unas valoraciones situadas en niveles récord.
La bolsa estadounidense ha vuelto a demostrar su capacidad para anticipar las buenas noticias. Ahora deberá confirmar que el optimismo de los inversores tiene respaldo económico y no depende únicamente de una promesa todavía pendiente.