AWS levanta una región independiente en la UE

Amazon invierte 7.800 millones en su nube soberana europea

EPA/TOLGA AKMEN

Amazon Web Services (AWS) ha dado este jueves un golpe de efecto en la batalla por la soberanía digital europea. La compañía ha anunciado la puesta en marcha de la AWS European Sovereign Cloud, una nube independiente ubicada íntegramente en la Unión Europea, física y lógicamente separada del resto de regiones globales de AWS.

Desde el inicio, el proyecto se articula alrededor de Alemania, donde se construye la primera región en Brandeburgo, y se extenderá con zonas locales soberanas en Bélgica, Países Bajos y Portugal. La multinacional promete invertir más de 7.800 millones de euros solo en Alemania y sostener unos 2.800 empleos equivalentes a tiempo completo al año, con un impacto estimado de 17.200 millones en el PIB alemán a lo largo del proyecto.

El movimiento llega en un contexto de creciente desconfianza europea hacia el Cloud Act estadounidense y en plena elaboración del nuevo marco comunitario de “cloud soberano”, donde Bruselas quiere limitar la dependencia tecnológica de los gigantes de EEUU.

Un cloud “cortafuegos” frente al Cloud Act

La pieza central del anuncio es la promesa de aislamiento total: los centros de datos de la AWS European Sovereign Cloud estarán operados exclusivamente por residentes en la UE, bajo una estructura societaria localizada en Alemania y sometida al derecho europeo. AWS subraya que la nueva nube puede seguir funcionando incluso en un escenario extremo de desconexión entre Europa y el resto de la red global o ante posibles restricciones de exportación de software desde Estados Unidos.

En la práctica, se trata de levantar un cortafuegos jurídico y técnico frente al alcance extraterritorial del Cloud Act, que obliga a los proveedores estadounidenses a entregar datos aunque estén alojados fuera de EEUU. “El futuro de los hiperescaladores en Europa pasa por ofrecer servicios en una instancia europea operada por separado”, resume la autoridad alemana de ciberseguridad en la documentación de apoyo al proyecto.

El mensaje está dirigido, sobre todo, a administraciones públicas y sectores regulados –sanidad, finanzas, defensa, energía– que necesitan garantías adicionales para alojar datos especialmente sensibles. La consecuencia es clara: AWS intenta colocarse como el proveedor no europeo que más lejos está dispuesto a ir en materia de soberanía, antes de que Bruselas convierta esos requisitos en una obligación regulatoria estricta.

Alemania como columna vertebral de la nueva infraestructura

El diseño de la nube soberana sitúa a Alemania como epicentro de la nueva arquitectura. La primera región de la AWS European Sovereign Cloud se ubica en Brandeburgo, alrededor de Berlín, con planes de multiplicar posteriormente la capacidad dentro del propio país y en otros Estados miembros. AWS cifra en más de 7.800 millones de euros la inversión prevista solo en Alemania, con una contribución potencial de 17.200 millones al PIB y 2.800 empleos equivalentes a tiempo completo de media anual, entre puestos directos, indirectos e inducidos.

Berlín aprovecha la operación para reforzar su narrativa de “hub digital” europeo, en un momento en el que el país trata de compensar la debilidad de su industria clásica con grandes proyectos de semiconductores, nube y centros de datos. La apuesta encaja también con iniciativas como Gaia-X, el esquema federado de datos impulsado por Alemania y Francia para reforzar la soberanía digital, y con las nuevas guías de la Comisión sobre infraestructuras cloud soberanas.

El contraste con la situación de hace apenas cinco años es notable: entonces se discutía cómo frenar a los gigantes estadounidenses; hoy, Alemania opta por atraer su inversión bajo reglas europeas más duras, en lugar de intentar excluirlos del juego.

Zonas locales en Bélgica, Países Bajos y Portugal: la red se expande

Más allá de Alemania, AWS ha confirmado que las primeras “Local Zones” soberanas se desplegarán en Bélgica, Países Bajos y Portugal, con la vista puesta en ofrecer baja latencia y residencia de datos en cada país, especialmente para administraciones, banca, seguros y operadores críticos.

Las Local Zones permiten acercar la capacidad de cómputo a los usuarios finales sin perder el paraguas de una región soberana central. Para las capitales europeas, su valor es doble: atraen inversión tecnológica de alto valor añadido y facilitan que las empresas locales cumplan requisitos nacionales de ubicación del dato sin renunciar al ecosistema de servicios de un hiperescalador global.

AWS promete que la nube soberana arrancará con más de 90 servicios –desde cómputo y bases de datos hasta inteligencia artificial generativa– replicando la arquitectura, APIs y modelos de seguridad del resto de su red global, incluido el sistema Nitro que impide el acceso al contenido de los clientes incluso a los propios empleados.

El diagnóstico es inequívoco: el grupo quiere enviar la señal de que no habrá “nube de segunda división” para Europa, sino una réplica de gama alta adaptada a las exigencias políticas y regulatorias del continente.

El contexto: Europa acelera su agenda de soberanía digital

El movimiento de Amazon se produce mientras Bruselas acelera su agenda de soberanía digital, con piezas como el Data Act, el futuro esquema de certificación de ciberseguridad para servicios cloud (EUCS) y el nuevo Cloud Sovereignty Framework de la propia Comisión. Todos comparten una idea de fondo: reducir la dependencia de infraestructuras ajenas y reforzar el control europeo sobre los datos estratégicos.

Iniciativas como Gaia-X han ido fijando estándares de interoperabilidad, trazabilidad y gobernanza que ahora empiezan a filtrarse a los pliegos de contratación pública y a las guías de supervisores sectoriales. En paralelo, varias capitales –Francia con su Cloud de Confiance, Alemania con su estrategia de “High-Tech Agenda”– han asumido que parte de la infraestructura crítica debe cumplir requisitos adicionales de propiedad, operación y supervisión local.

En este tablero, la AWS European Sovereign Cloud actúa como respuesta pragmática de un gigante estadounidense: en lugar de renunciar a los contratos más sensibles, adapta su modelo corporativo y técnico para encajar en los nuevos requisitos. Lo más grave para los competidores europeos es que este giro puede neutralizar parte del argumento político que les favorecía hasta ahora.

Una batalla de cuota en un mercado dominado por tres gigantes

El lanzamiento llega en un mercado europeo fuertemente concentrado. Los datos más recientes apuntan a que Amazon, Microsoft y Google acaparan en torno al 70% del negocio cloud en Europa, mientras los proveedores regionales se quedan en torno al 15%, a pesar de haber triplicado ingresos en los últimos años.

A escala global, AWS mantiene el liderazgo con alrededor del 30% de cuota, por delante de Azure (20%) y Google Cloud (13%), aunque la propia Amazon ha ido perdiendo algunas décimas en favor de sus rivales en los últimos trimestres. En el ámbito regulatorio, tanto Bruselas como autoridades nacionales como la CMA británica o la Comisión Europea investigan si AWS y Microsoft deben ser considerados “gatekeepers” con obligaciones adicionales en materia de competencia y portabilidad de datos.

En ese contexto, la nube soberana europea tiene una doble lectura. Comercialmente, permite a AWS blindar una parte del mercado más rentable, la de los clientes regulados y de alto valor, frente a los ataques de rivales y las exigencias de los reguladores. Políticamente, refuerza el argumento de que “no hace falta trocear a los gigantes si se les obliga a operar bajo reglas europeas”. El contraste con la fragilidad de los actores locales, muchos con cuotas por debajo del 3%, resulta demoledor.

Oportunidad y riesgo para administraciones y sectores regulados

Los grandes beneficiados potenciales del lanzamiento son las administraciones públicas y los sectores fuertemente regulados: sanidad, finanzas, defensa, infraestructuras críticas, telecomunicaciones. Para ellos, la combinación de residencia total del dato en la UE, operación por personal europeo y gobernanza supervisada en Europa cubre buena parte de las exigencias que venían reclamando desde hace años.

Para los gobiernos, el mensaje es tentador: acceder al mismo catálogo de más de 90 servicios de IA y cloud de AWS que usan las multinacionales globales, pero en un entorno con capas adicionales de control y trazabilidad. Para los reguladores, el desafío será comprobar que las promesas de separación jurídica, técnica y organizativa se sostienen en la práctica y que la nueva arquitectura no genera nuevas formas de dependencia difíciles de revertir a medio plazo.

La consecuencia es clara: la nube soberana de AWS puede convertirse en puerta de entrada masiva del sector público europeo al cloud de un hiperescalador estadounidense, bajo la premisa de que “esta vez sí” se respetan todas las exigencias de soberanía. El riesgo para Europa es que, a cambio de más garantías, consolide aún más la posición de los mismos actores que quería equilibrar.