Iberia asegura que IAG tiene cubierto el 62% del combustible en 2026 y amortigua la subida de los billetes
Iberia lanza un mensaje de tranquilidad al mercado y a los viajeros. La aerolínea, integrada en el grupo IAG, ha confirmado que su matriz mantiene coberturas de combustible del 62% para todo 2026, una estrategia clave que permite amortiguar el fuerte repunte del precio del jet fuel y evitar, por ahora, un traslado inmediato a las tarifas aéreas. Así lo ha asegurado Marco Sansavini, presidente y CEO de Iberia, durante su intervención en Wake Up, Spain! Wake Up, Europe!, donde también ha advertido de que, si la tensión en los precios energéticos se prolonga, el impacto será cada vez más visible en el sector.
Iberia destaca la cobertura del 62% del combustible para 2026
Durante su intervención, Marco Sansavini subrayó que la posición de IAG frente al encarecimiento energético es, por el momento, sólida gracias a las coberturas contratadas.
Según explicó, el grupo cuenta con una cobertura del 62% del combustible para todo el ejercicio 2026, lo que permite “suavizar en el tiempo el impacto”, especialmente sobre el precio final de los billetes de avión.
Esta estrategia financiera cobra especial relevancia en un momento en el que el jet fuel se ha disparado por encima del gasóleo y del precio del Brent, presionando los márgenes de las aerolíneas.
Sansavini recordó que el combustible representa aproximadamente el 25% de los costes totales de la compañía, por lo que cualquier incremento tiene una repercusión directa sobre la rentabilidad.
“Está en el doble del precio que antes de la guerra y tiene un impacto enorme”, afirmó el directivo, dejando claro que el escenario sigue siendo complejo para el sector aéreo.
El impacto ya se nota en rutas entre Europa y Asia
Aunque Iberia mantiene una posición relativamente protegida, el efecto de la subida del combustible ya se está dejando sentir en algunas rutas internacionales.
El CEO explicó que los mayores cambios se observan en los flujos entre Europa y Asia, donde la oferta se ha reducido de forma significativa.
La desaparición de capacidad por parte de los grandes hubs del Golfo ha provocado una menor disponibilidad de asientos y, en consecuencia, un aumento de los precios en estas rutas.
“Se ha reducido la oferta y han subido los precios”, señaló Sansavini.
En el caso de Iberia, el impacto es más limitado debido a que su red está históricamente mucho más enfocada en América Latina y Norteamérica, mercados estratégicos para la aerolínea española.
Actualmente, las rutas en la zona del conflicto, como Doha y Tel Aviv, permanecen suspendidas, mientras que los vuelos a Japón están experimentando un incremento de la demanda por la menor oferta existente en el mercado.
IAG descarta TAP por falta de control mayoritario
Otro de los asuntos abordados por Sansavini fue la retirada de IAG del proceso de privatización de TAP Air Portugal.
El directivo fue claro al explicar que el grupo mantiene un criterio estratégico inamovible en las operaciones corporativas: tener control mayoritario de la aerolínea adquirida.
Aunque IAG mostró inicialmente interés en la operación, finalmente ha optado por retirarse al no contemplar el Gobierno portugués la cesión de dicho control.
Esta decisión refuerza la disciplina estratégica del grupo en un contexto donde las consolidaciones dentro del sector aéreo europeo siguen siendo una palanca clave de crecimiento.
Iberia acelera su Plan de Vuelo 2030 con 6.000 millones de inversión
Más allá del contexto energético, Iberia continúa avanzando en su ambicioso Plan de Vuelo 2030, uno de los grandes ejes de crecimiento de la compañía.
La aerolínea prevé invertir 6.000 millones de euros hasta 2030, principalmente en la renovación y ampliación de su flota de largo radio.
Actualmente, la compañía ha pasado de 43 a 50 aviones de largo recorrido, incorporando seis Airbus A321XLR, capaces de cruzar el Atlántico con un solo pasillo, además de un Airbus A350-900 adicional.
La previsión es recibir nueve aeronaves más antes de 2030, con el objetivo de alcanzar una flota de 70 aviones de largo radio.
Sansavini destacó además que Iberia no está sufriendo retrasos relevantes en las entregas por parte de Airbus, un punto especialmente positivo en el actual entorno industrial.
Transformación laboral y adaptación al futuro
Dentro de este proceso de transformación, Iberia también ha puesto en marcha un ERE para cerca de 1.000 empleados, aunque el directivo quiso insistir en que se trata de una medida completamente voluntaria.
El objetivo, explicó, no es reducir plantilla, sino adaptar el capital humano a los nuevos perfiles que exige la evolución tecnológica y operativa del sector.
“No tiene ambición de reducir, sino transformar”, subrayó Sansavini.
La combinación entre inversión en flota, eficiencia operativa y cobertura energética sitúa a Iberia en una posición de relativa fortaleza dentro del sector aéreo europeo, en un momento marcado por la incertidumbre geopolítica y la presión de costes.