Blackstone dispara un 36% sus ingresos gracias al negocio de la IA

Blackstone

La gestora alcanza 5.040 millones de dólares de facturación, capta casi 70.000 millones y eleva sus activos bajo gestión hasta un récord de 1,35 billones, aunque sus acciones reaccionan con caídas

Blackstone ha cerrado el segundo trimestre de 2026 con 5.040 millones de dólares de ingresos, un avance interanual del 35,8% que confirma la extraordinaria capacidad de crecimiento del mayor gestor mundial de activos alternativos. El beneficio neto atribuible alcanzó aproximadamente 1.200 millones, mientras el resultado por acción pasó de 0,98 a 1,54 dólares.

El dato más relevante, sin embargo, está en la captación: la compañía recibió 68.300 millones de dólares de entradas netas durante el trimestre. Un volumen que eleva sus activos bajo gestión hasta 1,35 billones de dólares y refuerza su posición como uno de los principales financiadores privados de la economía global.

Un trimestre por encima de las previsiones

Las cuentas reflejan una aceleración generalizada. Los beneficios distribuibles —la referencia más seguida para valorar la capacidad de Blackstone de remunerar al accionista— aumentaron un 26% interanual, hasta 1.980 millones de dólares, equivalentes a 1,52 dólares por título.

La cifra superó en cerca de un 14% las previsiones del mercado, situadas alrededor de 1,33-1,34 dólares por acción. Los ingresos, por su parte, quedaron aproximadamente un 50% por encima de algunas estimaciones de consenso, que apuntaban a 3.350 millones. Este hecho revela la magnitud del impulso generado por las comisiones, la revalorización de las carteras y el rendimiento de las inversiones vinculadas a infraestructuras tecnológicas.

La inteligencia artificial toma el mando

Stephen Schwarzman, consejero delegado de Blackstone, atribuyó buena parte del resultado a la decisión de apostar anticipadamente por la inteligencia artificial. La gestora se ha convertido en socio financiero de grandes desarrolladores de centros de datos, plataformas digitales, proveedores energéticos y fabricantes de componentes.

«Nuestra decisión de apostar por la megatendencia de la inteligencia artificial está generando resultados extraordinarios y oportunidades excepcionales de crecimiento», señaló el ejecutivo.

El negocio no se limita a comprar participaciones tecnológicas. Blackstone financia la infraestructura física que sostiene la expansión de la IA: suelo, centros de datos, electricidad, refrigeración y redes de transmisión. Es una exposición más diversificada y, en muchos casos, respaldada por contratos de largo plazo.

Casi 70.000 millones de dinero nuevo

Las entradas de 68.300 millones de dólares constituyen otro de los pilares del trimestre. El crecimiento fue especialmente significativo en capital privado y otras estrategias institucionales, aunque el crédito privado mostró cierta moderación por segundo trimestre consecutivo.

El diagnóstico es inequívoco: pese a la incertidumbre económica y a unos tipos de interés todavía restrictivos, los grandes inversores siguen aumentando su exposición a activos alternativos. Buscan rentabilidades menos correlacionadas con las bolsas y una protección mayor frente a la inflación.

Con 1,35 billones bajo gestión, un 11% más que un año antes, Blackstone amplía además su capacidad para negociar operaciones de gran tamaño, distribuir riesgos y obtener condiciones de financiación difíciles de replicar por competidores menores.

Infraestructuras, el activo más rentable

La división de infraestructuras sobresalió con una rentabilidad bruta trimestral del 7,2%, por encima del resto de estrategias de inversión. El resultado refleja el creciente valor de los activos necesarios para abastecer la demanda eléctrica y computacional de la nueva economía digital.

La consecuencia es clara. La carrera por la inteligencia artificial está trasladando miles de millones desde el software hacia infraestructuras tradicionalmente consideradas defensivas. Centros de datos, redes eléctricas y sistemas de almacenamiento han pasado a ocupar una posición estratégica.

Blackstone ha aprovechado esa transición mediante acuerdos de gran escala y alianzas con actores tecnológicos. No obstante, esta concentración también incrementa la exposición a posibles retrasos regulatorios, restricciones energéticas o una revisión a la baja de las expectativas de demanda.

Más dividendo, pero castigo bursátil

La compañía declaró un dividendo trimestral de 1,29 dólares por acción, frente a los 1,16 dólares distribuidos en el trimestre anterior. El incremento evidencia la confianza de la dirección en la capacidad recurrente del grupo para generar caja y beneficios distribuibles.

Pese a las cifras, las acciones retrocedieron alrededor de un 2% en la negociación previa a la apertura, hasta la zona de 120 dólares. La reacción pone de manifiesto que una cuenta de resultados sólida no siempre basta cuando las expectativas acumuladas son elevadas.

El mercado puede estar descontando una ralentización futura de las entradas en crédito privado, valoraciones exigentes o el riesgo de que el entusiasmo por la IA haya adelantado parte del crecimiento esperado.

El riesgo de una apuesta masiva

El contraste resulta significativo. Blackstone presenta cifras récord, eleva activos, beneficios y dividendo, pero los inversores responden con prudencia. Lo más grave para el sector sería que el despliegue de centros de datos avanzase más rápido que la demanda efectiva de capacidad informática.

Aun así, la gestora cuenta con una ventaja decisiva: su exposición está repartida entre capital privado, crédito, inmobiliario e infraestructuras. Esa estructura reduce la dependencia de una sola tecnología y permite capturar ingresos en distintos eslabones de la cadena.

Los resultados consolidan a Blackstone como uno de los grandes beneficiarios financieros del ciclo inversor de la inteligencia artificial. También elevan el listón: después de crecer un 35,8%, mantener este ritmo exigirá nuevas captaciones, ejecuciones impecables y que la revolución tecnológica cumpla las expectativas que hoy justifican valoraciones multimillonarias.