Bruselas multa a AliExpress con 550 millones por vender productos ilegales
La Comisión Europea impone la mayor sanción aplicada hasta ahora bajo la Ley de Servicios Digitales tras detectar fallos graves en la moderación, la publicidad y el control de vendedores.
La Comisión Europea ha impuesto a AliExpress una multa récord de 550 millones de euros por no combatir eficazmente la venta de productos ilegales, inseguros o falsificados. La sanción convierte a la plataforma propiedad de Alibaba en el principal ejemplo del endurecimiento regulatorio de Bruselas frente al comercio electrónico de bajo coste.
La investigación concluye que la empresa no evaluó correctamente los riesgos de su actividad ni desplegó recursos suficientes para reducirlos. Lo más grave es que sus propios sistemas publicitarios y de recomendación habrían llegado a promocionar artículos prohibidos. AliExpress deberá presentar antes del 20 de octubre un plan detallado para corregir las deficiencias.
Una multa sin precedentes
Los 550 millones constituyen la mayor sanción impuesta hasta ahora en aplicación de la Ley de Servicios Digitales, conocida como DSA. El expediente divide la penalización en 110 millones por una evaluación deficiente de los riesgos y otros 440 millones por no haberlos mitigado de manera efectiva.
La cifra supera ampliamente los 200 millones de euros impuestos anteriormente a Temu por incumplimientos similares. Sin embargo, representa menos del 1% de los ingresos globales de Alibaba, que rebasaron los 120.000 millones de euros en 2025. El golpe financiero es asumible; el daño reputacional, bastante menos.
Moderadores insuficientes
Bruselas considera probado que AliExpress no destinó suficientes trabajadores a supervisar una plataforma utilizada por unos 104 millones de consumidores europeos cada mes. Ese déficit permitió que determinados anuncios y productos permanecieran disponibles durante periodos prolongados, incluso después de haber sido señalados.
La falta de personal no fue el único problema. Los mecanismos automáticos de detección funcionaban de forma defectuosa y los controles podían ser sorteados mediante enlaces ocultos, programas de afiliación o modificaciones mínimas en los anuncios.
Algoritmos que amplificaban el riesgo
La investigación revela una contradicción especialmente delicada: mientras AliExpress afirmaba combatir los productos ilícitos, sus sistemas de publicidad y recomendación podían mostrarlos a nuevos consumidores.
El algoritmo no se limitaba a no detectar el riesgo; en determinados casos contribuía a amplificarlo. Entre los artículos identificados figuraban ropa falsificada, juguetes que incumplían las normas de seguridad y cosméticos potencialmente peligrosos.
Este hecho revela que el problema no era exclusivamente comercial, sino estructural. Las herramientas diseñadas para maximizar las ventas operaban sin barreras regulatorias suficientemente eficaces.
Vendedores reincidentes
Otro de los puntos más críticos afecta al régimen sancionador interno. La Comisión sostiene que AliExpress no aplicó castigos efectivos contra comerciantes reincidentes y que algunos vendedores pudieron continuar operando después de vulnerar las reglas de la plataforma.
Los controles de cumplimiento podían ser «fácilmente eludidos», según la documentación difundida. La consecuencia es clara: retirar un anuncio concreto servía de poco cuando el mismo proveedor podía reaparecer con otra descripción, una cuenta distinta o un enlace alternativo.
Dos años de investigación
El procedimiento formal comenzó el 14 de marzo de 2024, después de que Bruselas solicitara información sobre la gestión de productos ilegales, la transparencia publicitaria, la trazabilidad de los comerciantes y el acceso de investigadores a los datos.
En junio de 2025, la Comisión ya concluyó de manera preliminar que AliExpress había incumplido su obligación de evaluar y mitigar los riesgos. La plataforma ofreció entonces varios compromisos, que pasaron a ser jurídicamente vinculantes.
La multa confirma ahora que aquellas medidas no bastaron para cerrar el expediente.
El negocio bajo presión
El castigo llega en un momento de creciente tensión entre las autoridades europeas y las plataformas asiáticas de comercio electrónico. Su ventaja competitiva se apoya en precios reducidos, catálogos casi ilimitados y una logística capaz de enviar millones de pequeños paquetes directamente desde China.
Sin embargo, el contraste con los comercios europeos resulta demoledor. Mientras estos deben cumplir controles de seguridad, etiquetado, fiscalidad y responsabilidad sobre el producto, los grandes mercados digitales han trasladado durante años parte de ese control a vendedores externos difíciles de identificar.
El ultimátum de octubre
AliExpress dispone hasta el 20 de octubre de 2026 para presentar un plan de acción que refuerce la moderación, impida la promoción automatizada de productos ilegales y garantice sanciones reales contra los comerciantes infractores.
La compañía ha mostrado su desacuerdo con la cuantía y considera que ha reforzado considerablemente sus sistemas de gestión de riesgos. No obstante, Bruselas mantiene que las infracciones se prolongaron, como mínimo, hasta junio de 2025.
El diagnóstico es inequívoco: Europa ya no acepta que el tamaño de una plataforma convierta el incumplimiento en un simple coste operativo.