Deutsche Bank afronta su tercera redada del año por fraude fiscal

Deutsche Bank Foto de Alexander Popovkin en Unsplash

La Fiscalía alemana investiga operaciones cum-cum realizadas por Postbank entre 2008 y 2010 que habrían permitido reducir indebidamente el pago de impuestos sobre dividendos.

La sede central de Deutsche Bank en Fráncfort ha vuelto a recibir la visita de fiscales e inspectores tributarios. Cerca de 70 investigadores registraron este miércoles las oficinas del mayor banco alemán dentro de una investigación por presunta evasión fiscal vinculada a operaciones cum-cum, una controvertida práctica financiera utilizada alrededor de las fechas de pago de dividendos.

Es la tercera redada que afecta al banco en 2026, un dato que amenaza con reabrir las dudas sobre sus controles internos justo cuando la entidad había logrado recuperar beneficios, cotización y credibilidad. Deutsche Bank sostiene que figura en el procedimiento como tercero y asegura estar colaborando plenamente con las autoridades.

Operaciones de hace 18 años

La investigación se centra, según la información disponible, en transacciones realizadas por Postbank entre 2008 y 2010. Deutsche Bank comenzó a adquirir la entidad en 2010, aunque su integración completa no concluyó hasta 2024.

Este hecho resulta relevante. El banco intenta marcar distancia respecto a unas operaciones anteriores a la absorción efectiva del negocio, pero la documentación, los sistemas y las eventuales responsabilidades patrimoniales terminaron incorporándose al grupo.

La Fiscalía de Düsseldorf ha confirmado registros en Fráncfort y otras localizaciones, aunque no ha ofrecido detalles por las normas alemanas de secreto fiscal.

El mecanismo bajo sospecha

Las operaciones cum-cum consistían en trasladar temporalmente acciones de empresas alemanas desde inversores extranjeros hacia entidades nacionales poco antes del pago de dividendos. De esta forma, el titular extranjero podía beneficiarse indirectamente de una devolución o reducción fiscal a la que no habría tenido acceso por sí solo.

A diferencia del fraude cum-ex, basado en reclamar varias devoluciones sobre un único impuesto pagado, las operaciones cum-cum no son ilegales automáticamente. Sin embargo, tribunales y fiscales analizan si algunas estructuras carecían de una finalidad económica real y solo buscaban eludir la retención sobre los dividendos.

Un agujero de 28.000 millones

Las estimaciones publicadas en Alemania sitúan el posible perjuicio causado por el conjunto de operaciones cum-cum en torno a 28.000 millones de euros. La cifra no se atribuye exclusivamente a Deutsche Bank o Postbank, sino al impacto acumulado de estas prácticas en el sistema financiero alemán durante años.

El supervisor BaFin habría identificado además 54 bancos potencialmente relacionados con estas estructuras, con más de 4.000 millones de euros todavía expuestos a reclamaciones o ajustes fiscales. El diagnóstico es inequívoco: no se trata de un episodio aislado, sino de una revisión profunda de cómo la banca convirtió determinadas ventajas fiscales en productos financieros recurrentes.

La tercera redada del año

La nueva actuación judicial llega después de otros dos registros durante 2026. En enero, fiscales alemanes investigaron posibles fallos en los controles contra el blanqueo de capitales relacionados con operaciones efectuadas entre 2013 y 2018 por sociedades presuntamente vinculadas al empresario ruso Roman Abramovich.

La entidad también ha afrontado diligencias por una supuesta apropiación indebida atribuida a un antiguo empleado. La acumulación de procedimientos no implica culpabilidad, pero sí multiplica los costes legales, regulatorios y reputacionales. Para un banco sistémico, cada nuevo registro transmite una imagen de vigilancia permanente difícil de neutralizar.

El lastre para Christian Sewing

El consejero delegado Christian Sewing dirige Deutsche Bank desde 2018 y ha basado su mandato en dejar atrás años de pérdidas, sanciones y litigios. La entidad registró beneficios récord el pasado ejercicio y su acción se ha triplicado aproximadamente en tres años.

Ese avance explica por qué la redada resulta especialmente incómoda. Los hechos investigados pertenecen al pasado, pero afectan a la narrativa presente del banco. La consecuencia es clara: los viejos riesgos legales siguen condicionando la valoración de una entidad que intenta demostrar que su transformación es definitiva.

La factura que aún puede llegar

El impacto inmediato dependerá de si los investigadores encuentran pruebas de que las operaciones tuvieron como finalidad principal obtener ventajas tributarias indebidas. También será determinante establecer qué sabía Postbank, qué documentación heredó Deutsche Bank y si existen responsabilidades fiscales pendientes.

La mayor amenaza no parece ser una crisis de solvencia, sino una combinación de provisiones, sanciones y deterioro reputacional. Deutsche Bank ya acordó en 2025 el pago de 29 millones de euros por reclamaciones relacionadas con operaciones cum-ex. El nuevo frente demuestra que la limpieza del pasado financiero alemán todavía está lejos de terminar.