Carrera por la IA, con reglas nuevas

EE. UU. suaviza la exportación del Nvidia H200 a China: condiciones, límite del 50% y verificación por laboratorio

China pone freno al H200 de Nvidia: Pekín quiere decidir quién accede a los chips de IA

Estados Unidos ha suavizado las restricciones para exportar a China los chips de IA Nvidia H200 (y equivalentes), cambiando la “presunción de denegación” por una revisión caso por caso. La clave no es solo el giro político: el paquete incluye límite de volumen, verificación por laboratorio independiente, obligaciones de suministro en EE. UU. y controles KYC, en un movimiento que busca compatibilizar negocio y seguridad nacional.

Qué ha aprobado EE. UU. y qué chips están en el foco

El regulador estadounidense (Bureau of Industry and Security, BIS) ha publicado una modificación que abre un canal condicionado para exportar a China y Macao determinados “advanced computing commodities”. En el texto se cita de forma explícita el Nvidia H200 y también equivalentes (incluido un ejemplo de AMD), bajo umbrales técnicos concretos (rendimiento y ancho de banda de DRAM) que delimitan el perímetro de lo autorizable.

La novedad de fondo es el cambio de criterio: de una presunción de denegación a una revisión caso por caso… siempre que el exportador acepte un conjunto de requisitos adicionales. 

La letra pequeña: el “sí, pero” que define el movimiento

Estados Unidos no está levantando un veto sin más. Está sustituyendo un “no” casi automático por un “depende”, con una lista de condiciones pensadas para blindar tres frentes: suministro doméstico, control de uso final y trazabilidad.

  • Oferta suficiente en EE. UU.: Nvidia (y cualquier exportador) debe certificar que existen unidades suficientes en el mercado doméstico y que la exportación no retrasará pedidos estadounidenses (considerando plazos normales).
  • No desviar capacidad de fundición: la producción para China no debe “comerse” capacidad global que, de otro modo, serviría para chips similares o más avanzados para clientes de EE. UU.
  • Tope de volumen del 50%: los envíos agregados a China y Macao no pueden superar el 50% del total enviado a clientes para uso final en EE. UU. de ese mismo producto.
  • KYC reforzado y prevención de accesos remotos: exigencia de procedimientos rigurosos para evitar accesos no autorizados (incluidos actores restringidos).
  • Laboratorio independiente: antes de exportar, cada lote debe pasar por verificación en un laboratorio externo cualificado en EE. UU. para confirmar capacidades y funciones declaradas.

El propio documento añade otra capa sensible: el solicitante debe aportar un listado de usuarios finales remotos y su encaje en jurisdicciones señaladas por la norma, reforzando la idea de que el control no se limita a “dónde se envía”, sino también a quién opera el cómputo

La lectura política y el riesgo operativo: fácil de anunciar, difícil de ejecutar

La decisión llega en un contexto de presión política por la ventaja tecnológica de EE. UU. en IA, y con un debate en Washington sobre si permitir ventas “controladas” frena o acelera la carrera de Pekín. Reuters subraya que el marco ha generado críticas de sectores “hawk” por el potencial impacto en capacidades de IA en China, mientras que analistas advierten de la complejidad de hacer cumplir límites y requisitos KYC en la práctica.

Además, el propio tamaño del mercado introduce tensión: Reuters ha informado de pedidos en China por más de 2 millones de H200, frente a una disponibilidad estimada muy inferior, lo que amplifica el riesgo de fricción entre demanda, controles y suministro. 

La otra pieza del puzzle: Pekín también puede cerrar el grifo

Este movimiento no depende solo de Washington. En paralelo, Reuters recoge que el gobierno chino habría trasladado a algunas compañías que la compra de H200 se aprobaría solo en circunstancias especiales (por ejemplo, investigación universitaria), con directrices deliberadamente vagas. Es decir: aunque EE. UU. habilite un carril regulatorio, China podría administrarlo con cuentagotas para proteger su estrategia de autosuficiencia y su industria doméstica.

Para Nvidia, esto dibuja un escenario híbrido: una puerta parcialmente abierta, pero con dos “aduanas” (EE. UU. y China) y costes de cumplimiento elevados.

Qué significa para mercado e inversor: tres impactos concretos

  • Ingresos potenciales, pero con fricción: el canal existe, pero la velocidad dependerá de licencias, laboratorios, KYC y cupos.
  • Volatilidad regulatoria: el cambio a “caso por caso” reduce el riesgo binario, pero introduce riesgo de proceso (tiempos, interpretaciones, cambios de criterio).
  • Señal para la industria: el marco sugiere que la política de chips se está moviendo hacia “exportar bajo condiciones medibles” (cupos, verificaciones, trazabilidad), más que hacia prohibiciones absolutas.

En suma, EE. UU. abre la mano, sí, pero lo hace con un corsé: el H200 puede volver a China, aunque bajo un diseño regulatorio que, precisamente, nace para que no sea un “cheque en blanco”.