EM&E estaría valorada entre 1.000 y 3.000 millones mientras sigue explorando opciones con Indra
La valoración de Escribano Mechanical & Engineering se multiplica en dos años hasta superar los 3.000 millones. Bancos, fondos y el auge del gasto en defensa impulsan una operación
La valoración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) se ha convertido en uno de los principales focos del mercado financiero español. En apenas dos años, la compañía familiar ha pasado de estimaciones cercanas a los 1.000 millones de euros a superar los 3.100 millones en los escenarios más optimistas. Un crecimiento vertiginoso impulsado por el auge del sector defensa y por una operación corporativa con Indra que podría redefinir el mapa industrial español.
Los asesores financieros elevan la presión en una operación sin precedentes
Antes de entrar en cifras, hay un elemento clave: quién está detrás de los números. EM&E ha confiado su estrategia a dos gigantes de la banca de inversión, mientras que Indra se apoya en firmas internacionales de primer nivel. Cada asesor aplica modelos distintos, lo que explica una horquilla de valoración creciente y cada vez más agresiva.
Además, la implicación directa de grandes bancos internacionales y fondos refleja que no se trata de una simple adquisición, sino de una operación estratégica de alcance nacional, con implicaciones industriales, políticas y geopolíticas.
De 1.000 a más de 3.000 millones: una escalada acelerada
El recorrido de la valoración de EM&E es, en sí mismo, una historia de revalorización sin precedentes recientes en España.
El punto de partida lo marcó un informe preliminar en 2024 que situaba la empresa en torno a los 1.000 millones de euros, una cifra considerada conservadora incluso entonces. Poco después, una revisión independiente amplió el rango hasta 1.500 millones, apoyándose en múltiplos de ventas exigentes pero defendibles.
El verdadero punto de inflexión llegó con los resultados de 2024. El beneficio neto se disparó hasta 111 millones de euros, multiplicando por más de doce las cifras del año anterior. Este salto provocó una revisión inmediata de las valoraciones, que comenzaron a acercarse a los 2.000 millones de euros.
A partir de ahí, el efecto arrastre del sector defensa hizo el resto. Las estimaciones más recientes sitúan a EM&E en torno a 2.500 millones, mientras que los escenarios ligados a una posible salida a bolsa elevan el rango hasta entre 2.827 y 3.136 millones de euros.
El auge del gasto en defensa impulsa los múltiplos
Detrás de esta escalada hay un factor estructural: el nuevo ciclo de inversión en defensa en Europa. El aumento del gasto militar, impulsado por la guerra en Ucrania y la presión internacional, ha elevado los múltiplos de todo el sector.
EM&E se beneficia directamente de este contexto. La compañía prevé alcanzar 480 millones de euros en ingresos y hasta 190 millones de EBITDA, con márgenes cercanos al 40%. A medio plazo, las previsiones apuntan a más de 1.300 millones de facturación y 410 millones de EBITDA en 2030.
Estas cifras explican por qué los modelos de valoración más sofisticados, como el descuento de flujos, justifican valoraciones significativamente superiores a las iniciales.
Indra reactiva las negociaciones tras superar el bloqueo político
La operación entre Indra y EM&E ha vivido meses de tensión. El proceso quedó paralizado tras un conflicto de gobernanza que generó dudas en el mercado y provocó una fuerte caída bursátil.
La salida del principal punto de fricción en la dirección de Indra ha desbloqueado la situación, permitiendo reactivar los contactos entre ambas compañías. Ahora, la integración vuelve a estar sobre la mesa como una opción real.
Desde el punto de vista industrial, la lógica es clara: combinar capacidades tecnológicas con producción militar avanzada para crear un actor nacional de referencia.
La amenaza externa acelera los tiempos
El interés de un gran grupo europeo añade presión a la operación. La posibilidad de que un actor extranjero tome el control de EM&E introduce una variable crítica.
El Gobierno busca evitar la pérdida de un activo estratégico, especialmente en un momento en el que España intenta consolidar su autonomía en defensa. Este factor podría acelerar las decisiones y endurecer las condiciones de cualquier negociación.
Riesgos: dilución y sobrevaloración
No todo es optimismo. Los analistas advierten de dos riesgos principales:
- Dilución para los accionistas de Indra si la operación se financia con acciones
- Sobrepago en un entorno de múltiplos inflados por el ciclo alcista del sector
La estructura final del acuerdo será clave. Se baraja un pago mixto con un peso relevante en efectivo para limitar el impacto en el capital.
De un garaje a un gigante industrial
Más allá de las cifras, el caso de EM&E es una de las historias empresariales más llamativas de España. Nacida en un humilde taller, la compañía ha evolucionado hasta convertirse en un actor clave en programas militares de alto nivel.
Hoy, su posicionamiento en sistemas de defensa, vehículos blindados y tecnología avanzada la sitúa en el centro de una transformación industrial de gran escala.
La próxima fase será decisiva. Si la operación con Indra se materializa, España podría dar un paso clave hacia la creación de un campeón nacional en defensa. Si no, el interés internacional garantiza que EM&E seguirá siendo protagonista.
En cualquier caso, el mercado ya ha emitido su veredicto: EM&E ha dejado de ser una empresa emergente para convertirse en uno de los activos más valiosos y estratégicos del país.