EM&E estudiaría reactivar la operación con Indra en plena consolidación del sector defensa
EM&E podría reabrir conversaciones con Indra para una posible integración en plena consolidación del sector defensa. La operación vuelve a ganar peso estratégico tras los cambios en la presidencia de la tecnológica.
Todo apunta a que la posible integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) estaría aún sobre la mesa. Según una información publicada por 5Días, la compañía controlada por los hermanos Escribano estaría dispuesta a retomar las negociaciones con Indra después del bloqueo provocado por el conflicto de intereses que frenó la operación en los últimos meses.
La integración entre Indra y EM&E vuelve al foco del mercado
La operación entre ambas compañías había quedado encallada por la complejidad societaria derivada del peso de la familia Escribano en ambos lados de la negociación.
Actualmente, los hermanos Escribano son el principal accionista privado de Indra y su segundo mayor accionista, con una participación del 14,3%, solo por detrás del Estado, que controla el 28% a través de la SEPI.
Esta doble posición, tanto en la parte compradora como en la vendedora, fue uno de los principales obstáculos que llevó al Gobierno a enfriar la operación y a exigir una solución al conflicto de interés antes de seguir avanzando.
Según la información adelantada por 5Días, fuentes cercanas a la compañía señalan que EM&E estaría abierta a volver a sentarse con Indra, siempre que la propuesta económica resulte atractiva para la familia.
La valoración de EM&E habría aumentado significativamente en el último año, en un contexto marcado por el auge del sector defensa en Europa.
Desde Negocios TV hemos consultado a EM&E sobre esta información publicada por 5Días, pero a la hora de publicar este artículo no hemos recibido respuesta.
El relevo en la presidencia de Indra cambia el escenario
Uno de los factores que podría facilitar un acercamiento es el cambio en la presidencia de Indra.
La salida de Ángel Escribano de la presidencia y su dimisión como consejero en el consejo extraordinario celebrado en Semana Santa ha sido interpretada por el mercado como un movimiento para rebajar la tensión institucional.
La elección de Ángel Simón como nuevo presidente no ejecutivo ha modificado el equilibrio interno de la compañía.
Este relevo llega después de semanas de fricción entre el Gobierno, la SEPI y la familia Escribano por el control estratégico de Indra.
Fuentes próximas al grupo consideran que la operación seguiría teniendo pleno sentido industrial, especialmente en el actual contexto de rearme europeo y consolidación del sector defensa.
Indra busca convertirse en el gran campeón nacional de defensa, capaz de liderar proyectos estratégicos y consolidar el ecosistema industrial español.
La defensa, clave en el crecimiento de Indra
El interés de Indra por seguir creciendo a través de adquisiciones y alianzas responde al nuevo plan estratégico impulsado por la compañía.
El objetivo pasa por adelantar a 2028 la meta de alcanzar 10.000 millones de euros de facturación anual.
Para ello, la tecnológica ya ha reforzado su posicionamiento con acuerdos relevantes con Hanwha y Rheinmetall en el ámbito de artillería y vehículos militares.
Sin embargo, el mercado nacional ofrece cada vez menos opciones de compra tras la negativa de General Dynamics a vender Santa Bárbara y el estancamiento temporal de la operación con EM&E.
En este contexto, la reactivación de las conversaciones con la compañía de los hermanos Escribano vuelve a ganar fuerza.
La firma es además un actor clave en grandes contratos estratégicos para el Ejército de Tierra, incluyendo programas de artillería sobre ruedas y cadenas valorados en 7.240 millones de euros.
La operación podría resultar ahora más cara.
Uno de los principales interrogantes es el precio.
Según la información publicada, hace aproximadamente un año la valoración de EM&E se situaba entre 1.000 y 1.500 millones de euros.
Sin embargo, el auge del sector defensa y el nuevo entorno geopolítico podrían haber elevado sustancialmente esa cifra.
Algunas estimaciones apuntan a que el valor de la operación podría situarse ahora en niveles cercanos a 2.500 millones de euros.
El fuerte incremento de valoración refleja el nuevo protagonismo del sector defensa en Europa y el atractivo estratégico de EM&E.
Por ahora, la crucial incógnita es cuándo ambas partes podrían volver a sentarse para explorar una integración que el mercado sigue considerando lógica desde el punto de vista industrial.
En cualquier caso, el futuro de la operación dependerá también de la autorización del Gobierno, dado el carácter estratégico de ambas compañías.