Endesa despliega 17 drones para vigilar 320.000 kilómetros de red
La eléctrica impulsa con FuVeX un sistema de inspección de largo alcance que combina datos visuales, térmicos y LiDAR para reducir costes, riesgos y emisiones.
Hasta 10 kilómetros de alcance y una red de más de 320.000 kilómetros bajo supervisión. Ese es el salto que Endesa quiere dar en la inspección de infraestructuras críticas con la incorporación de 17 drones de largo alcance desarrollados por la navarra FuVeX para su filial e-distribución. La compañía busca reforzar la precisión en las labores de mantenimiento, mejorar la calidad de los datos capturados y avanzar en la construcción de un gemelo digital completo de su red eléctrica.
Lo relevante no es solo la aeronave. Lo decisivo es el modelo industrial que hay detrás: una operativa capaz de alinear en 3D datos visuales, térmicos y LiDAR con una coherencia suficiente como para aplicar inteligencia artificial sobre la infraestructura real.
Un cambio de escala en la inspección de red
La apuesta de Endesa no responde a una mejora marginal. Supone, en realidad, un cambio de escala en la forma de inspeccionar y mantener la red. e-distribución, la mayor distribuidora eléctrica de España, gestiona más de 320.000 kilómetros de líneas eléctricas, una magnitud que obliga a revisar de forma periódica el estado de miles de activos repartidos por el territorio.
Hasta ahora, estas tareas descansaban en métodos tradicionales, ya fuera mediante inspecciones a pie o con helicóptero tripulado. Ambos sistemas siguen teniendo utilidad, pero arrastran límites evidentes en términos de coste, velocidad de despliegue, exposición al riesgo y huella operativa. La entrada de 17 drones de largo alcance altera esa ecuación, porque permite cubrir grandes tramos de red en una sola operación y obtener información geoespacial de alta resolución.
Este hecho revela una tendencia de fondo: la inspección deja de ser un ejercicio puntual y reactivo para convertirse en un proceso continuo, digital y mucho más explotable desde el punto de vista del dato. En sectores críticos, esa transición ya no es un complemento tecnológico. Es una necesidad industrial.
Diez kilómetros frente al dron convencional
Uno de los elementos más significativos del proyecto es el alcance operativo de las aeronaves desarrolladas por FuVeX. Estos drones están autorizados para volar hasta 10 kilómetros, una distancia que, según la información facilitada por las compañías, multiplica por veinte la capacidad de un dron convencional. No se trata de un detalle técnico menor: de esa autonomía depende la rentabilidad real del sistema.
Cuanto mayor es el radio de operación, menor es la necesidad de reposicionar equipos, trasladar personal o multiplicar despegues para cubrir el mismo corredor eléctrico. La reducción de desplazamientos tiene un efecto inmediato sobre los costes y, al mismo tiempo, sobre las emisiones asociadas a las labores de inspección. El beneficio se traslada también a la seguridad, porque disminuye la exposición de los trabajadores en entornos complejos o de difícil acceso.
Lo más relevante es que Endesa sostiene que estos son los primeros drones capaces de cumplir sus exigencias de coherencia de datos y capacidad de resolución. Ese matiz introduce un nuevo estándar: no basta con volar más lejos; el valor reside en hacerlo con una calidad de captura que permita convertir la información recogida en decisiones operativas útiles.
El verdadero activo: un gemelo digital completo
El proyecto va mucho más allá de fotografiar líneas eléctricas desde el aire. El objetivo declarado es construir un gemelo digital completo de la red, un proceso que Endesa inició en 2023 y que ahora entra en una fase de mayor sofisticación. Ese gemelo digital consiste en una representación virtual precisa de la infraestructura física, actualizada con datos de distintas capas y preparada para ser analizada de forma automatizada.
La novedad estriba en la alineación tridimensional de imágenes visuales, información térmica y datos LiDAR. Hasta ahora, esas fuentes podían capturarse de manera separada, pero no siempre quedaban correlacionadas con precisión. El sistema desarrollado por FuVeX permite que cada punto del modelo 3D generado con láser tenga correspondencia exacta con un píxel concreto de las imágenes térmicas y visuales tomadas durante el vuelo.
El diagnóstico es inequívoco: cuando toda la información converge en un único modelo coherente, la infraestructura deja de verse como una sucesión de elementos dispersos y empieza a leerse como un sistema integrado. Esa diferencia es la que abre la puerta a inspecciones más precisas, trazables y comparables en el tiempo.
La inteligencia artificial entra en la red
Una vez que el dato está correctamente estructurado, el siguiente paso es evidente: aplicar inteligencia artificial. Endesa subraya que esta correlación entre capas de información permite desplegar IA multimodal para analizar el estado de la red. No hablamos solo de automatizar tareas repetitivas, sino de mejorar la capacidad de detección temprana sobre una infraestructura de enorme extensión.
Las posibilidades que se mencionan son especialmente relevantes: detectar anomalías, analizar el estado de los componentes, anticipar posibles incidencias y optimizar el mantenimiento predictivo. En términos industriales, eso implica pasar de una lógica de reparación tras el fallo a una estrategia basada en la probabilidad, la prevención y la priorización inteligente de recursos.
La consecuencia es clara. Cuanto más precisa sea la lectura del activo, menor será el margen de error en la intervención. Y cuanto antes se localice una degradación térmica, estructural o geométrica, menor será el coste de corregirla. En una red tan extensa, incluso pequeñas mejoras porcentuales en la detección o en la planificación pueden tener un impacto notable sobre la continuidad del suministro y la eficiencia operativa del conjunto.
Menos riesgo, menos coste, menos emisiones
Endesa sitúa el proyecto en un triple plano: precisión, seguridad y sostenibilidad. Los tres conceptos están estrechamente conectados. La sustitución parcial de recorridos físicos y vuelos tripulados por plataformas no tripuladas de largo alcance reduce, en primer lugar, el riesgo para los equipos humanos. Ese punto no es menor en tareas que se desarrollan sobre infraestructuras críticas, a menudo en zonas aisladas o con condiciones operativas exigentes.
A esa ventaja se suma la reducción de costes. Menos desplazamientos, mayor cobertura por operación y mejor aprovechamiento del dato significan una inspección potencialmente más eficiente. Aunque no se han detallado cifras económicas, el diseño del sistema apunta a un ahorro acumulativo a medida que la operativa gane escala y se integre en los ciclos ordinarios de mantenimiento.
En paralelo aparece el componente medioambiental. La nota subraya una menor huella de carbono, derivada de la reducción de movilidad asociada a estas tareas. El contraste con procedimientos más intensivos en recursos resulta evidente. En un momento en el que la electrificación exige redes más robustas y al mismo tiempo más eficientes, la presión sobre las compañías ya no se limita a garantizar el servicio: también se extiende a la forma en que se gestiona.
FuVeX y la carrera europea por el vuelo más allá de la vista
El socio tecnológico elegido por Endesa también aporta una lectura industrial de mayor alcance. FuVeX, con sede en Navarra, cuenta con más de 70 profesionales y ocho patentes registradas, y ha desarrollado, según la información disponible, la primera tecnología europea autorizada para inspecciones más allá de la línea de visión. Ese punto resulta especialmente sensible, porque la operación BVLOS —por sus siglas en inglés— es una de las barreras regulatorias y técnicas más complejas en el despliegue industrial de drones.
La compañía asegura haber dedicado cuatro años de trabajo a obtener la certificación aeronáutica necesaria. Además, ha participado en proyectos de I+D como H2Dron y FreeDrone, lo que refuerza la idea de que no se trata de una solución improvisada, sino del resultado de una trayectoria tecnológica sostenida.
Este hecho revela algo más profundo: España no solo aspira a utilizar drones en sectores críticos, sino a posicionarse como desarrollador de tecnología propia en un mercado con fuertes implicaciones estratégicas. En un entorno europeo cada vez más atento a la autonomía industrial, contar con capacidades certificadas en inspección avanzada puede convertirse en una ventaja competitiva de primer nivel.