Crisis en Indra y choque con el Gobierno

Escribano desafía a la SEPI y resiste en Indra en plena guerra interna del consejo

Escribano resiste y José Vicente de los Mozos sigue sin ser renovado
El consejo de administración de Indra vive una situación inédita: Escribano mantiene el control pese a la presión del Gobierno y la SEPI, mientras crece la incertidumbre estratégica.

La crisis interna en Indra ha estallado con toda su crudeza tras una jornada de máxima tensión en su consejo de administración. Diversos medios han informado de lo ocurrido en las reuniones celebradas este miércoles, donde quedó patente un escenario de bloqueo institucional, luchas de poder y falta de consenso en una de las compañías clave para la defensa nacional.

Crisis en Indra: un consejo dividido y sin decisiones clave

El consejo de administración de Indra protagonizó una situación insólita para una empresa cotizada de su relevancia. Pese a las fuertes presiones ejercidas desde el entorno gubernamental y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Ángel Escribano logró mantenerse en el cargo sin que siquiera se votara su continuidad.

Según las informaciones publicadas por varios medios, la intención del Ejecutivo era forzar su salida por el conflicto de interés derivado de su vinculación con su empresa familiar. Sin embargo, el empresario consiguió neutralizar este intento, demostrando contar con apoyos suficientes dentro del órgano de gobierno.

Este episodio deja en evidencia la incapacidad de la SEPI para imponer su criterio, a pesar de ser el principal accionista con un 28% del capital. La falta de consenso entre los consejeros impidió alcanzar los votos necesarios para cesar al presidente, lo que refleja una fractura interna de gran calado.

La guerra interna salpica al consejero delegado

La crisis no afecta únicamente a la presidencia. El consejero delegado, José Vicente de los Mozos, también quedó en una posición comprometida tras las reuniones. Su contrato expira en tres meses y, legalmente, debía comunicar su intención de continuar o no en el cargo.

Sin embargo, ni el propio directivo ni el consejo abordaron esta decisión, prolongando la incertidumbre. Paradójicamente, el órgano sí aprobó un aumento de su retribución del 55% con el objetivo de retenerlo.

Este movimiento resulta especialmente llamativo, ya que, según diversas fuentes, De los Mozos había trasladado a su entorno que no seguiría en la compañía mientras Escribano continuase como presidente. La situación evidencia un choque frontal entre los máximos responsables ejecutivos en un momento crítico.

Impacto en bolsa: pérdida millonaria de valor

El conflicto interno ha tenido consecuencias directas en el mercado. En las últimas semanas, la compañía ha sufrido una caída significativa en su capitalización bursátil.

Indra ha perdido alrededor de 2.000 millones de euros en valor, pasando de cerca de 11.500 millones a unos 8.500 millones. Esto supone una caída aproximada del 27% respecto a sus máximos recientes.

Aunque en la última sesión las acciones repuntaron cerca de un 3%, el deterioro de la confianza inversora es evidente. La incertidumbre sobre el futuro de la compañía y su gobernanza sigue pesando sobre su cotización.

Apoyos accionariales y equilibrio de poder

En este pulso, Escribano ha logrado consolidar una posición de fuerza. Controla los derechos políticos de un 14,3% del capital y ha conseguido sumar apoyos relevantes.

Uno de los movimientos más significativos ha sido el incremento de participación del fondo activista T. Rowe Price, del 3% al 5%, reforzando su posición de cara a una eventual votación.

Por su parte, otros accionistas relevantes no han logrado inclinar la balanza. El apoyo de SAPA, con un 8% del capital, no fue suficiente para que la SEPI alcanzara la mayoría necesaria.

Un futuro incierto para el plan estratégico

Más allá del conflicto interno, la situación tiene implicaciones estratégicas. La compañía se encuentra en un momento clave, con la necesidad de desarrollar importantes contratos vinculados al sector de defensa.

La falta de estabilidad en la cúpula directiva dificulta la definición de un nuevo plan estratégico, fundamental para ejecutar proyectos valorados en miles de millones de euros.

El enfrentamiento entre presidente y consejero delegado, unido a la división en el consejo, genera dudas sobre la capacidad de la empresa para afrontar estos retos con garantías.

Un escenario de bloqueo institucional

Lo ocurrido en el consejo refleja un problema más profundo: la ausencia de un liderazgo claro y consensuado. La incapacidad para tomar decisiones clave pone de manifiesto un bloqueo institucional sin precedentes recientes en la compañía.

Mientras tanto, Escribano sale reforzado de este episodio, al haber resistido tanto la presión política como la empresarial. Sin embargo, la crisis está lejos de resolverse y todo apunta a que el conflicto continuará.

El futuro de Indra dependerá en gran medida de cómo evolucione este pulso interno y de si sus principales actores logran reconducir la situación o profundizan en una confrontación que ya ha tenido un elevado coste económico y reputacional.