GameStop lanza un órdago de 56.000 millones por eBay y agita Wall Street
Ryan Cohen ofrece 125 dólares por acción, presume de un 5% en el capital y exhibe una carta de financiación de 20.000 millones para forzar un giro estratégico que eBay no ha pedido.
El mercado no esperaba que el guion del “meme stock” volviera a escribirse con tinta corporativa. Pero este 4 de mayo de 2026, GameStop ha movido ficha: su consejero delegado, Ryan Cohen, admite haber presentado una oferta no solicitada para comprar eBay por 56.000 millones de dólares, pagando 125 dólares por acción en una mezcla de efectivo y acciones.
Lo más grave no es la cifra, sino el contraste: GameStop ronda una capitalización de 11.000-12.000 millones, mientras eBay se sitúa en torno a 46.000 millones. Y aun así Cohen amenaza con ir “directo a los accionistas” si el consejo de eBay se resiste.
Cohen cree que eBay está infravalorada y que la gestión actual no está exprimiendo su potencial. Y lo verbaliza sin rodeos: «Estoy pensando en convertir eBay en algo que valga cientos de miles de millones».
Oferta relámpago y presión al consejo
La propuesta incluye un elemento calculado: un 20% de prima sobre el último cierre, suficiente para seducir al accionista impaciente sin disparar, de entrada, el coste político de una guerra pública.
Cohen asegura que GameStop ya ha construido un paquete cercano al 5% de eBay, un detalle clave porque convierte la operación en algo más que un titular. Con ese porcentaje se gana voz, acceso y —sobre todo— capacidad de incomodar en el parqué si la dirección se atrinchera.
La amenaza de una batalla por delegación (proxy fight) no es decorativa: es el mecanismo clásico del activismo cuando el consejo se niega a negociar. Y eleva el riesgo reputacional para eBay: no responder con rapidez puede interpretarse como resistencia a crear valor, incluso si la oferta es imprudente.
La aritmética incómoda del tamaño
La ingeniería financiera es el talón de Aquiles. Cohen exhibe una carta de TD Bank para 20.000 millones en financiación de deuda, pero el resto del cheque sigue siendo un rompecabezas.
GameStop declara una caja de más de 9.000 millones —munición notable para una compañía que, hace pocos años, era sinónimo de declive del retail físico—. Aun así, la compra de eBay exigiría apalancamiento adicional, socios externos o una dilución considerable vía acciones.
Este hecho revela el verdadero dilema: si el mercado percibe que el precio de GameStop se sostiene por narrativa más que por fundamentales, pagar parte con acciones puede encarecer el coste real. El dinero, al final, no entiende de épica: entiende de garantías, flujos y capacidad de repago.
“Competidor legítimo de Amazon”: tesis y propaganda
Cohen vende una idea potente porque es fácil de resumir: convertir eBay en un “competidor legítimo de Amazon”. El eslogan funciona, pero la ejecución es otra cosa. Amazon domina logística, suscripción, publicidad y nube; eBay es, sobre todo, un gran bazar digital con fortaleza en categorías concretas.
Aun así, la tesis no es absurda: eBay factura alrededor de 11.100 millones anuales (2025) y mantiene un ecosistema de vendedores global que, bien afinado, puede ganar cuota en nichos de alto margen —coleccionismo, reacondicionado, lujo autenticado— sin intentar copiar a Amazon en todo.
Cohen incluso desliza sinergias operativas usando tiendas de GameStop como apoyo para autenticación o puntos de servicio. Es una idea táctica, pero también un reconocimiento: eBay no necesita más “visión”; necesita procesos y confianza para escalar valor.
Los datos que respaldan… y los que incomodan
El contexto de eBay no es el de una compañía moribunda. Su capitalización ronda los 46.200 millones y llega tras una revalorización anual relevante, señal de que el mercado ya estaba premiando una estrategia de foco y disciplina.
Además, los números recientes apuntan a crecimiento: se han publicado datos de ingresos trimestrales en torno a 3.090 millones (marzo de 2026) y un repunte interanual significativo, lo que reduce el argumento de “rescate” que suele acompañar a este tipo de ofensivas.
Lo que incomoda a Cohen, precisamente, puede ser lo que seduce al inversor activista: eBay genera caja, optimiza costes y tiene margen para recompras y mejoras de producto. El problema es que esa historia es lenta. Y Cohen está construyendo una historia rápida, de choque, con promesa de múltiplos “de cientos de miles de millones”.
Riesgos regulatorios, culturales y de ejecución
La consecuencia es clara: una oferta así abre tres frentes simultáneos. Primero, el regulatorio: no es una fusión de dos gigantes equivalentes, pero sí un movimiento que podría levantar preguntas sobre prácticas de mercado, datos y condiciones a vendedores. Segundo, el cultural: eBay no es una cadena retail; es una plataforma con equilibrios delicados entre compradores, vendedores y reputación.
Tercero, el operativo: integrar incentivos, tecnología y gobernanza sin romper la experiencia del usuario. La historia reciente está llena de adquisiciones “transformacionales” que terminan siendo distracciones caras. Aquí el riesgo es doble porque GameStop aún está redefiniendo su identidad y su negocio principal sigue bajo presión estructural.
Y, por último, el riesgo financiero: una deuda de decenas de miles de millones obliga a que el plan funcione sin margen para errores. En comercio electrónico, un trimestre malo no es un bache: es una pérdida de confianza.
El mercado decide: subidas, memes y una guerra de accionistas
La reacción bursátil ha sido inmediata: eBay se dispara y GameStop también repunta, en un déjà vu emocional que mezcla arbitraje, especulación y narrativa.
Pero el movimiento más relevante no está en la pantalla, sino en los próximos pasos: si eBay rechaza, Cohen puede intensificar presión y convertir la operación en plebiscito. Eso obligaría al consejo de eBay a defender su estrategia con números, no con comunicados. Y obligaría a Cohen a demostrar que su promesa no es solo un titular bien colocado, sino un plan financiable, gobernable y ejecutable.
En el fondo, la apuesta es una: que el mercado prefiera la épica del “nuevo Amazon” a la paciencia de un eBay rentable y en plena reordenación. Y esa preferencia, en Wall Street, cambia más rápido de lo que duran los comunicados.