Impacto empresarial de la crisis energética

El gas en el centro de la tensión entre EE.UU. y España y sus riesgos para las empresas

El gas natural se dispara un 72% en dos días por el ataque a Qatar y el conflicto en Oriente Medio. España, con Argelia y EE.UU. como proveedores clave, afronta un escenario de riesgo energético. Naturgy asegura coberturas del 100%.

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La escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado un fuerte nerviosismo en los mercados energéticos.

El precio del gas natural en Europa se ha disparado esta semana hasta un 72% tras el ataque con drones iraníes a instalaciones de Qatar Energy, el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL). La escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado un fuerte nerviosismo en los mercados energéticos y ha reactivado una pregunta clave entre consumidores y empresas: ¿subirá la factura del gas en España? El episodio vuelve a poner el foco en la dependencia energética del país y en el impacto que la geopolítica puede tener sobre los precios de la energía.

El shock del mercado: el gas se dispara un 72% en dos días por el conflicto en Oriente Medio

El precio del gas natural en los mercados europeos se ha desbocado esta semana, impulsado por la escalada de tensiones en Oriente Medio. El detonante ha sido el ataque con drones iraníes contra instalaciones de Qatar Energy, uno de los mayores exportadores mundiales de gas natural licuado (GNL).

En apenas dos sesiones, el gas llegó a subir hasta un 72%, alcanzando los 65 euros por megavatio hora (MWh), niveles que no se veían desde 2023.

La reacción del mercado fue inmediata. El lunes, el precio del gas europeo subió un 40,81%, mientras que el martes registró otro aumento del 22%, tocando máximos intradía de 65 euros/MWh.

Aunque el miércoles el precio corrigió alrededor de un 10%, cerrando cerca de 48 euros/MWh, los analistas advierten de que la volatilidad sigue siendo extrema.

El nerviosismo del mercado tiene un origen claro. El Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta, canaliza aproximadamente el 20% del petróleo y del gas que se transporta en el mundo.

Durante los momentos de mayor tensión de la semana, cerca de 150 buques quedaron varados en la zona, a la espera de que se normalizara el tránsito.

Consultoras energéticas como ICIS advierten de que un cierre de apenas 15 días del Estrecho de Ormuz podría disparar el precio del gas europeo (TTF) hasta los 90 euros/MWh, lo que se traduciría en un aumento de hasta el 50% en la tarifa regulada de electricidad en España.

España y Argelia: un suministro estratégico que nunca se recuperó del todo

Para entender la exposición energética de España, es necesario recordar lo ocurrido en los últimos años con Argelia, históricamente el principal proveedor de gas del país.

En octubre de 2021, tras la ruptura diplomática entre Argelia y Marruecos, el gobierno argelino decidió cerrar el gasoducto Magreb-Europa (GME), que transportaba cerca del 25% del gas consumido en España.

Argelia redirigió el suministro al gasoducto Medgaz, que conecta directamente ambos países a través del mar de Alborán, pero con una capacidad inferior.

La crisis se agravó en 2022, cuando el Gobierno español respaldó el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, lo que provocó la ira de Argel.

Ese año, las importaciones de gas argelino en España cayeron cerca de un 40%.

Aunque la relación se ha normalizado parcialmente, Argelia sigue siendo el segundo proveedor de gas de España, con aproximadamente el 29,4% del suministro en enero de 2026.

En el contexto actual, el gas argelino vuelve a ganar relevancia estratégica, ya que llega directamente a España sin pasar por el Estrecho de Ormuz ni por zonas de conflicto.

Sin embargo, la producción argelina muestra una tendencia descendente a largo plazo, lo que limita su capacidad para sustituir grandes volúmenes de otros proveedores.

Estados Unidos, el principal proveedor de gas para España

El gran cambio en el mapa energético español en los últimos años ha sido la irrupción del gas natural licuado procedente de Estados Unidos.

En 2025, Estados Unidos incrementó sus envíos de gas a España más de un 97% interanual, alcanzando 111.660 GWh.

Este crecimiento permitió a Estados Unidos adelantar a Rusia como proveedor energético del país.

En enero de 2026, el gas estadounidense representó el 44,4% de todo el gas importado por España, consolidando a Washington como el principal proveedor energético del país.

A nivel europeo, la tendencia es similar. La Unión Europea importó más de 140.000 millones de metros cúbicos de GNL en 2025, de los cuales casi el 58% procedía de Estados Unidos.

Este nivel de dependencia plantea interrogantes estratégicos en un momento de tensiones comerciales entre Europa y Estados Unidos.

Ante este escenario, Negocios TV consultó a Naturgy, una de las principales comercializadoras energéticas del país.

La compañía respondió con cautela y señaló que no realiza especulaciones sobre escenarios geopolíticos hipotéticos. No obstante, confirmó que dispone de coberturas de precios para el 100% de su aprovisionamiento de gas, lo que le permite protegerse frente a la volatilidad del mercado en el corto y medio plazo.

Europa con reservas bajas, pero España parte con ventaja

Otro factor que amplifica la sensibilidad del mercado es el nivel de almacenamiento de gas en Europa.

Tras un invierno más frío de lo esperado, el continente terminó la temporada con reservas en mínimos de los últimos cinco años, situándose por debajo del 50% de capacidad a mediados de enero.

España, sin embargo, parte con una posición algo más favorable.

Según el consejero delegado de Enagás, el país no tendrá problemas de suministro en el corto plazo, ya que mantiene reservas cercanas al 58% de su capacidad de almacenamiento.

Además, España cuenta con una ventaja estructural clave: la mayor infraestructura de regasificación de Europa.

El país dispone de siete plantas de regasificación, lo que permite importar gas natural licuado desde múltiples orígenes.

En 2025, España recibió gas procedente de 16 países distintos, lo que refuerza su diversificación energética.

La capacidad de regasificación española, cercana a los 2 TWh diarios, multiplica por diez la capacidad máxima de extracción de los almacenamientos subterráneos.

Esto convierte a España en uno de los hubs gasistas más importantes de Europa, aunque no la inmuniza frente a un shock global de precios.

¿Subirá la factura del gas para los consumidores?

La gran pregunta que se hacen consumidores y empresas es si este repunte del gas acabará trasladándose a la factura energética.

La respuesta depende en gran medida de la duración y la intensidad del conflicto en Oriente Medio.

En el escenario más favorable, con una desescalada rápida y el Estrecho de Ormuz abierto, el mercado podría estabilizarse en torno a los 50 euros/MWh, según las últimas correcciones del precio.

Sin embargo, si la producción de Qatar tarda en recuperarse o el conflicto se intensifica, la presión sobre los precios mayoristas podría trasladarse a las tarifas reguladas en la revisión prevista para abril de 2026.

Las estimaciones más pesimistas de ICIS apuntan a que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz podría duplicar el precio del gas en la Tarifa de Último Recurso (TUR).

El Gobierno dispone de herramientas regulatorias para limitar el impacto en los consumidores, como ya ocurrió durante la crisis energética provocada por el gas ruso en 2022.

Diversificación energética: la clave para reducir la dependencia

La crisis energética de esta semana vuelve a recordar una conclusión que los expertos repiten desde hace años: la seguridad energética depende de la diversificación de proveedores.

España ha avanzado notablemente en este terreno, con 16 orígenes distintos de gas en 2025, pero la concentración reciente del 44% de las importaciones en Estados Unidos introduce nuevas vulnerabilidades.

A largo plazo, la estrategia pasa por acelerar la transición hacia energías renovables, mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia del gas importado.

Mientras esa transición avanza, España seguirá expuesta a un mercado energético global extremadamente sensible a las tensiones geopolíticas, donde un conflicto a miles de kilómetros puede disparar el precio de la energía en cuestión de horas.

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