El Gobierno activa las reservas estratégicas: cómo funciona el sistema petrolero que ejecutan Repsol, BP y Moeve
El Gobierno activa la liberación de 11,5 millones de barriles de petróleo dentro del acuerdo de la AIE. Así funciona el sistema de reservas estratégicas gestionado por CORES y ejecutado por operadores como Repsol, BP y Moeve.
La decisión del Consejo de Ministros de liberar 11,5 millones de barriles de crudo en el marco del acuerdo histórico de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha puesto el foco sobre un mecanismo de seguridad energética que opera de forma silenciosa en España desde hace décadas. Los grandes operadores petrolíferos —Repsol, BP y Moeve principalmente— no actúan por iniciativa propia: cumplen una obligación legal de mantenimiento de existencias mínimas de seguridad que el Estado puede activar en cualquier momento de crisis. Este artículo explica cómo está estructurado ese sistema, quién lo gestiona, dónde se almacenan los barriles y qué ocurre cuando el Gobierno ordena su liberación.
Sector de hidrocarburos de 1998
El sistema español de reservas estratégicas de productos petrolíferos tiene raíces anteriores incluso a la propia AIE. España fue uno de los primeros países del mundo en establecer la obligación de mantenimiento de existencias mínimas de seguridad, con la creación del Monopolio de Petróleos en 1927. Sin embargo, el marco moderno del sistema arranca con la adhesión de España a la Agencia Internacional de la Energía en 1974 —creada precisamente como respuesta al embargo petrolero de la OPEP durante la guerra del Yom Kipur— y se refuerza con la entrada del país en la Unión Europea en 1986.
La normativa básica vigente son la Ley 34/1998 del Sector de Hidrocarburos y el Real Decreto 1716/2004, de 23 de julio, por el que se regula la obligación de mantenimiento de existencias mínimas de seguridad, la diversificación del abastecimiento de gas natural y la propia CORES. Este marco establece dos principios fundamentales: primero, que España debe mantener en todo momento reservas equivalentes a, como mínimo, 90 días de consumo —el país va más allá y fija el umbral en 92 días—; segundo, que esa obligación no recae solo sobre el Estado, sino que se reparte por ley entre el sector público y la industria privada.
El sistema dual: CORES gestiona 42 días de reservas; la industria privada mantiene los otros 50
El núcleo institucional del sistema es la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), una corporación de derecho público tutelada por el Ministerio para la Transición Ecológica. Su función principal es garantizar que España disponga siempre de un colchón de seguridad suficiente para hacer frente a interrupciones del suministro. CORES tiene la obligación de mantener reservas equivalentes a 42 días de consumo nacional —aproximadamente 120 millones de barriles—, que son de su propiedad exclusiva y se denominan existencias estratégicas.
Sin embargo, CORES no actúa sola. Los restantes 50 días de reservas son responsabilidad directa de la industria: los operadores al por mayor de productos petrolíferos, las empresas distribuidoras al por menor y los consumidores cualificados están legalmente obligados a mantener su parte proporcional de existencias. El criterio de reparto es proporcional a las ventas: a más volumen comercializado, mayor es la obligación de reservas que corresponde a cada operador. Es CORES quien mensualmente audita las ventas y verifica que cada agente obligado cumpla con su cuota. En caso de incumplimiento, el Real Decreto 1716/2004 establece sanciones específicas.
Los sujetos obligados son miembros de CORES. Son los operadores al por mayor de productos petrolíferos y GLP y los comercializadores de gas natural. En la práctica, los principales actores del segmento industrial son Repsol, Moeve —antigua Cepsa, que en 2024 pasó a denominarse así tras su reorganización corporativa— y BP. Estas tres compañías concentran la mayor parte de la capacidad de refinado y distribución mayorista en España, y por tanto soportan la mayor carga proporcional de la obligación de reservas de la industria.
La geografía de las reservas: desde las cavernas de sal hasta los complejos portuarios de Algeciras, Barcelona o Bilbao
Una de las características menos conocidas del sistema es que CORES no dispone de una red propia de grandes instalaciones de almacenamiento. La corporación almacena sus existencias estratégicas mayoritariamente en instalaciones de compañías logísticas y refinerías privadas, a través de contratos de arrendamiento que incluyen el control de las especificaciones técnicas de los productos. CORES posee también una pequeña capacidad de almacenamiento propio, pero su rol es fundamentalmente el de garante y gestor de derechos, no el de operador físico de infraestructuras.
Geográficamente, las reservas están distribuidas en cinco áreas diferenciadas a lo largo del territorio español, en función de las necesidades de consumo de cada zona. La mayor concentración se encuentra en el Levante, con el 44,8% del total. La zona centro alberga otro 19%, el norte algo más del 17% y el sur un 15%. Las Islas Canarias representan el 3,3% restante. La red incluye cavernas de sal subterráneas —la modalidad más segura y de menor coste operativo—, así como tanques en complejos portuarios estratégicos como Algeciras, Bilbao, Barcelona y Valencia, y en las refinerías de las propias compañías. CORES no mantiene reservas fuera del territorio español, salvo porcentajes limitados ubicados en Francia, Italia, Portugal e Irlanda mediante acuerdos bilaterales.
Las existencias estratégicas están compuestas por gasolinas, destilados medios —que incluyen gasóleos de automoción, gasóleos industriales y querosenos de aviación— y fuelóleos. Una parte relevante se mantiene además en forma de crudo, que debe transformarse antes de ser distribuido al mercado. Los gasóleos representan casi la mitad del total de existencias estratégicas, reflejo de su peso dominante en el consumo energético del transporte por carretera y la industria.
La liberación de reservas no es una decisión discrecional de las compañías. El proceso está estrictamente regulado y se articula en tres fases.
En primer lugar, el Consejo de Ministros debe acordar la intervención mediante acuerdo formal, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica. Este acuerdo reduce transitoriamente la obligación de existencias mínimas de los sujetos obligados—los operadores privados—y/o de CORES en el número de días que se determine. La consecuencia práctica es que los operadores pueden poner en el mercado el volumen de producto equivalente a esa reducción de días.
En segundo lugar, CORES asume el control operativo del proceso: supervisa la distribución, verifica que los volúmenes liberados se destinan exclusivamente al mercado nacional, informa periódicamente al ministerio y garantiza que no se producen distorsiones en la formación de precios ni acaparamientos. Es relevante señalar que los productos liberados se comercializan a precios de mercado: la liberación de reservas es una herramienta de garantía de suministro, no de control de precios.
En tercer lugar, una vez concluido el período de reducción transitoria, los operadores tienen la obligación de reponer las existencias hasta los niveles mínimos legales.
La razón por la que en la presente crisis el Gobierno ha optado por comenzar exclusivamente con las reservas industriales—las de Repsol, BP, Moeve, y el resto de operadores—antes que con las propias de CORES es de naturaleza logística. Las reservas industriales están ya integradas en la cadena de distribución comercial, lo que permite llevar el producto de forma más ágil al consumidor final.
Los 11,5 millones de barriles de 2026: desglose por productos y estrategia de liberación por fases
En la crisis actual, la cuota comprometida por España en el acuerdo de la AIE asciende a 11,5 millones de barriles, el 2,9% de los 400 millones totales, equivalentes a 12,3 días de consumo nacional.
El desglose por productos es el siguiente: 2.2 millones de barriles de gasolinas, 9 millones de barriles de destilados medios—el grueso de la aportación—y 297,000 barriles de fuel oils. La totalidad de esta primera liberación se realizará con cargo a las reservas de la industria, antes de recurrir a las existencias estratégicas de CORES.
La ejecución se articula en fases. En una primera fase inmediata de 15 días, se pondrán en el mercado 3,75 millones de barriles, equivalentes a cuatro días de consumo. Las fases sucesivas, que completarían los 8.3 días restantes hasta alcanzar los 12.3 días totales comprometidos, se activarán mediante orden ministerial del MITECO en función de la evolución del conflicto y de la situación del mercado, dentro del plazo de 90 días fijado por la AIE.
El efecto sobre los niveles de cobertura es significativo. Con 92 días actuales, España supera en dos días el mínimo internacional fijado por la AIE. Tras la liberación de los 12,3 días comprometidos, la cobertura teórica se reduciría hasta aproximadamente 79,7 días, por debajo del mínimo legal de 90 días. Este descenso ha sido asumido por el Gobierno como muestra de solidaridad con los países miembros más expuestos a problemas de suministro, con precedente en las liberaciones coordinadas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Solo seis activaciones en 52 años
Las intervenciones sobre reservas estratégicas son extremadamente infrecuentes. La AIE ha activado el mecanismo colectivo solo seis veces desde 1974. Entre los precedentes destacan la Guerra del Golfo de 1991, los huracanes Katrina y Rita en 2005, y la crisis de Libia en 2011.
Los más recientes son las dos liberaciones coordinadas de marzo y abril de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, en las que la AIE movilizó 182 millones de barriles. España participó liberando 2 millones de barriles, equivalentes a 2,6 días de consumo durante 30 días.
Solo seis activaciones en 52 años: el apagón de 2025, Ucrania y ahora el bloqueo de Ormuz.
En el ámbito nacional, el episodio más reciente previo a la crisis de Oriente Próximo fue el apagón del 28 de abril de 2025. Al día siguiente, el Consejo de Ministros aprobó una reducción transitoria de tres y cuatro días para gasolinas y gasóleos, con el objetivo de prevenir un posible desabastecimiento derivado de la interrupción eléctrica. Ese episodio demostró la capacidad de respuesta del sistema y la rapidez con la que CORES puede supervisar una liberación de emergencia.
La crisis actual es de una escala mucho mayor. El bloqueo del estrecho de Ormuz supone la interrupción de aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Por ello, la AIE ha decidido movilizar 400 millones de barriles, más del doble de la actuación de 2022.
En este proceso, Repsol, BP, y Moeve no actúan como empresas que toman una decisión comercial, sino como ejecutores de una obligación legal de seguridad del suministro que el Estado activa cuando la situación lo requiere.