Defensa y gasto militar

Indra, Navantia y EM&E ante el auge del gasto militar y la modernización de flotas

Ilustración: Andrea Bosch

El aumento del gasto militar y del mantenimiento de flotas aéreas previsto por Oliver Wyman abre nuevas oportunidades para empresas españolas de defensa como Indra, Navantia o EM&E.

El incremento del gasto militar global y la modernización de las fuerzas armadas en los próximos años podrían abrir nuevas oportunidades de negocio para la industria española de defensa. Un informe de la consultora Oliver Wyman prevé que la flota mundial de aeronaves militares crecerá más de un 13% hasta 2036, impulsando también el gasto en mantenimiento, nuevas plataformas y tecnologías como los drones. Este escenario favorece a compañías españolas del sector como Indra, Navantia o EM&E, que participan en proyectos clave de defensa en Europa y en programas internacionales.

El rearme global impulsa el mercado de defensa

El informe de Oliver Wyman, titulado Global Military Aircraft Fleet and Sustainment Outlook 2026-2036, señala que la flota mundial de aeronaves militares pasará de unas 44.700 unidades en 2026 a cerca de 50.700 en 2036, lo que supone un crecimiento del 13,4% en una década.

Este aumento responde al incremento de las tensiones geopolíticas y a la necesidad de modernizar las capacidades militares, lo que está llevando a muchos países a aumentar sus presupuestos de defensa y renovar sus flotas aéreas.

El crecimiento no solo se reflejará en nuevas adquisiciones de aeronaves, sino también en el incremento del gasto en mantenimiento, reparación y revisión de equipos (MRO), así como en el desarrollo de tecnologías militares avanzadas.

Europa acelera su inversión militar

Europa será uno de los focos de crecimiento del sector. Según Oliver Wyman, los esfuerzos de rearme del continente generarán más de 110.000 millones de dólares en entregas de aeronaves militares entre 2025 y 2032.

Este impulso se produce después de años de infra-inversión en defensa y se ha acelerado tras la guerra en Ucrania, que ha llevado a los países europeos a reforzar sus capacidades militares y aumentar su gasto en defensa.

En este contexto, los países miembros de la OTAN están trabajando para elevar su gasto militar hasta alrededor del 3,5% del PIB, lo que podría traducirse en un aumento sostenido de la inversión en tecnología, sistemas de defensa y plataformas militares durante la próxima década.

Una oportunidad para la industria española de defensa

Este escenario de crecimiento abre nuevas oportunidades para empresas españolas del sector de defensa, que ya participan en programas europeos y proyectos internacionales de gran envergadura.

Indra, por ejemplo, se ha consolidado como uno de los principales proveedores tecnológicos de defensa en Europa, con presencia en áreas como radares, guerra electrónica, sistemas de mando y control y simulación militar. La compañía también participa en programas estratégicos europeos, como el Future Combat Air System (FCAS), el proyecto para desarrollar el futuro sistema de combate aéreo europeo.

Por su parte, Navantia, especializada en construcción naval militar, juega un papel relevante en programas de modernización de flotas navales y sistemas de defensa marítima, tanto en España como en mercados internacionales. El aumento del gasto militar global también podría traducirse en nuevos contratos para fragatas, submarinos y sistemas de combate naval.

Otra empresa española con presencia en el sector es EM&E Group, especializada en tecnologías de defensa, sistemas electroópticos, vehículos militares y sistemas de seguridad avanzada. La compañía participa en programas vinculados a plataformas terrestres y sistemas de vigilancia, ámbitos que también podrían beneficiarse del aumento del gasto en defensa.

Los drones y las nuevas tecnologías transforman el sector

El informe también destaca el crecimiento acelerado de los sistemas aéreos no tripulados, que están cambiando la forma en que se estructuran las fuerzas armadas.

Oliver Wyman prevé un crecimiento cercano al 10% anual en los drones militares de gran tamaño, conocidos como sistemas aéreos no tripulados de los grupos 4 y 5, que incluyen plataformas con más de 600 kilos de peso máximo al despegue.

Estos sistemas se están integrando cada vez más en operaciones militares complejas, incluyendo misiones de combate coordinadas con aeronaves tripuladas, lo que está redefiniendo el papel de la aviación militar.

Para las empresas tecnológicas europeas y españolas, esta tendencia abre oportunidades en software militar, sensores, inteligencia artificial, ciberdefensa y sistemas autónomos.

El mantenimiento militar será otro motor de crecimiento

Otro aspecto clave del informe es el aumento del negocio de mantenimiento, reparación y revisión de aeronaves militares.

Oliver Wyman prevé que la demanda global de servicios de mantenimiento militar crecerá a un ritmo medio del 1% anual durante la próxima década, lo que supone multiplicar por diez el crecimiento registrado en la década anterior.

El segmento que más crecerá será el mantenimiento de motores y sistemas avanzados, impulsado por plataformas de nueva generación como el F-35, que requieren operaciones técnicas más complejas y costosas.

Este crecimiento también beneficia a empresas especializadas en ingeniería, tecnología y servicios de defensa, ámbitos en los que compañías españolas están reforzando su presencia.

Una década clave para la industria de defensa europea

El informe de Oliver Wyman concluye que la industria global de defensa afronta una década de transformación, impulsada por la innovación tecnológica y el aumento de las tensiones internacionales.

En este contexto, Europa busca reforzar su autonomía estratégica en defensa, lo que implica mayor inversión en tecnología militar, sistemas de combate y capacidades industriales propias.

Para empresas españolas como Indra, Navantia o EM&E, este nuevo ciclo de inversión militar podría traducirse en más contratos, mayor presencia en programas internacionales y nuevas oportunidades de crecimiento en el sector de defensa global.