Kering sube un 14% tras tranquilizar al mercado con sus resultados

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Kering ha protagonizado una subida bursátil superior al 14% tras presentar unos resultados menos negativos de lo temido y lanzar un mensaje explícito de “vuelta al crecimiento” en 2026. El mercado ha reaccionado con alivio ante la desaceleración de la caída de ventas, especialmente en Gucci, aunque los fundamentales siguen deteriorados. El rebote refleja un ajuste de expectativas más que una recuperación estructural, en un grupo que continúa rezagado frente a sus grandes rivales del lujo.

Kering se dispara un 14% pese a diez trimestres negros en Gucci

El grupo frena la caída de ventas, promete vuelta al crecimiento en 2026 y protagoniza su mayor rebote bursátil en casi dos décadas

Reacción del mercado: alivio extremo tras meses de castigo

La sesión ha devuelto oxígeno a Kering tras uno de los periodos más duros de su historia reciente. A primera hora de la mañana, las acciones llegaron a repuntar más de un 14%, hasta el entorno de los 296 euros, en el mayor rebote intradía del grupo en casi veinte años. El movimiento no responde a un giro radical del negocio, sino a un choque entre expectativas extremadamente negativas y unos datos que, sin ser buenos, han sido menos malos de lo anticipado.

El detonante inmediato fue la publicación de las cifras del cuarto trimestre de 2025. El grupo registró unos ingresos de 3.900 millones de euros, lo que supone una caída interanual del 3%, frente a un consenso que temía un deterioro mayor. En un valor con posiciones cortas elevadas y un sentimiento claramente negativo, ese matiz bastó para activar compras agresivas y cierres de posiciones bajistas.

El mensaje implícito del mercado es claro: el escenario de colapso total no se ha materializado. Eso no equivale, ni de lejos, a validar una recuperación sostenida.

Los números detrás del rebote: freno a la caída, no crecimiento

Leído en frío, el ejercicio 2025 confirma un deterioro profundo. Kering cerró el año con una facturación cercana a los 14.700 millones de euros, un descenso del 13% en términos reportados y del 10% en comparables. El beneficio operativo se redujo a algo más de 1.600 millones, menos de un tercio de lo que el grupo generaba hace apenas tres años.

El cuarto trimestre aporta una señal marginalmente positiva: la caída se desacelera frente a trimestres anteriores, cuando los retrocesos superaban el 5%. Para el mercado, ese dato apunta a que el suelo podría estar cerca. Para los fundamentales, sigue siendo una foto de debilidad.

Incluso tras el rebote, la capitalización bursátil del grupo continúa muy por debajo de la de sus grandes competidores, reflejando una prima de riesgo elevada. El mercado ha comprado tiempo, no una solución.

Gucci, el problema estructural que sigue sin resolverse

El núcleo de la crisis sigue siendo Gucci. La marca encadena ya diez trimestres consecutivos de caída de ventas. En el último tramo de 2025, los ingresos comparables retrocedieron un 10%, mejor que el -12% que esperaba el consenso, pero aún muy lejos de cualquier estabilización real.

Más preocupante que la evolución de las ventas es el desplome de la rentabilidad. El margen operativo de Gucci se ha reducido hasta el 16%, frente al 36% que registraba hace apenas tres años. La marca ha perdido más de la mitad de su capacidad de generar beneficios en un periodo muy corto, justo cuando el resto del sector defendía márgenes elevados.

El diagnóstico del mercado es inequívoco. Saturación estética, sobreexposición a un cliente aspiracional más sensible al ciclo y errores de reposicionamiento han erosionado el poder de fijación de precios. El giro creativo está en marcha, pero su impacto comercial sigue siendo limitado. Mientras Gucci no recupere tracción, cualquier mejora del grupo será frágil.

Kering frente a sus rivales: una brecha que se agranda

El deterioro no se limita a una marca. El margen operativo del grupo se ha hundido hasta el 11%, frente al 28% que mostraba hace tres años. En paralelo, Kering ha llegado a registrar pérdidas netas, compensadas parcialmente por ajustes contables y desinversiones.

La comparación con LVMH resulta incómoda. El líder del sector mantiene un margen operativo cercano al 22%, y su división de moda y marroquinería se mueve en torno al 35%. Esta diferencia implica menos músculo financiero para invertir en marketing, talento creativo, tiendas emblemáticas y digitalización.

En un negocio donde la inversión sostenida es clave para sostener el deseo de marca, quedarse rezagado en rentabilidad supone un riesgo estratégico de primer orden.

Recortes y desinversiones: ganar tiempo sin resolver el fondo

Para estabilizar la situación, Kering ha activado un plan de choque. En los últimos meses ha cerrado unas 75 tiendas poco rentables, ha recortado costes corporativos y ha ejecutado desinversiones selectivas. La venta de la división de belleza a L’Oréal por unos 4.000 millones de euros ha permitido reducir deuda hasta el entorno de los 8.000 millones y reforzar el balance.

También ha aplazado la plena adquisición de Valentino, una señal de disciplina financiera en un momento delicado. Estas medidas han comprado tiempo, pero no sustituyen al crecimiento comercial. El mercado lo sabe y por eso el rebote se interpreta como táctico, no estructural.

La nueva estrategia: control del canal y menos dependencia del wholesale

Desde septiembre de 2025, el grupo está liderado por Luca de Meo, que ha iniciado una reorganización profunda. El eje central es reducir la dependencia del canal mayorista y reforzar la venta directa, con tiendas propias más experienciales y mayor peso de categorías de alto margen como marroquinería y accesorios.

El mensaje es coherente con la crisis del retail multimarca de lujo y con la necesidad de recuperar control sobre la narrativa de marca. El reto será ejecutar el cambio sin erosionar ventas en el corto plazo y sin disparar los costes fijos en un entorno de demanda más débil.

El contexto sectorial no ayuda

La crisis de Kering se produce en un momento de desaceleración global del lujo. El consumidor aspiracional está bajo presión, China no ofrece el rebote esperado y el turismo de alto poder adquisitivo se concentra cada vez más en marcas percibidas como ganadoras claras.

Algunos competidores empiezan a estabilizarse. Kering, en cambio, sigue sumando trimestres de caída. El ciclo explica parte del problema, pero no todo. La gestión de marca pesa tanto como el entorno macro.

Qué espera ahora el mercado

La próxima gran cita será el Capital Markets Day de abril de 2026. El mercado exigirá una hoja de ruta concreta sobre recuperación de Gucci, mejora de márgenes y disciplina de capital. Las previsiones actuales apuntan a crecimientos modestos de ingresos y una mejora más intensa del beneficio si los recortes surten efecto.

El riesgo es claro. Si la recuperación se retrasa, Kering podría verse forzada a una reestructuración más profunda o a nuevas desinversiones. El rebote del 14% es un voto de confianza condicionado. La ejecución en 2026 decidirá si ha sido el inicio de un verdadero turnaround o solo un espejismo técnico tras meses de castigo extremo.