Más de 6.200 niños, niñas y adolescentes cuentan con medidas de protección en la Comunidad de Madrid
- El acogimiento familiar (2.296) continúa siendo la opción mayoritaria frente al acogimiento residencial (1.858), reforzándose los recursos para dar respuesta a las necesidades actuales, especialmente en adolescencia.
- En España, el sistema de protección acompaña a 55.010 niños, niñas y adolescentes, con un incremento cercano al 6 %, reflejo de una mayor detección y atención a situaciones de vulnerabilidad.
- Aldeas Infantiles SOS desarrolla en la Comunidad de Madrid tres programas de cuidado alternativo y una amplia red de prevención y fortalecimiento familiar (Centros de Día, Centro de Educación Infantil y Programa de Familias) para favorecer entornos protectores y evitar separaciones innecesarias.
La Comunidad de Madrid acompaña actualmente a 6.259 niños, niñas y adolescentes a través de su sistema de protección, una cifra que supone un ligero incremento respecto al año anterior (6.123), según los últimos datos del Ministerio de Juventud e Infancia correspondientes a 2024. La mayoría de estos menores se encuentra en acogimiento familiar, mientras que una parte relevante recibe atención en centros residenciales, especialmente en edades adolescentes, donde los apoyos especializados son clave. En el conjunto del país, el sistema atiende a 55.010 menores, casi un 6 % más que el año anterior. En este contexto, Aldeas Infantiles SOS proporcionó en 2025 un entorno familiar protector a 1.430 niños, niñas y adolescentes en España, de los cuales 150 se encontraban en la Comunidad de Madrid.
Predominio del acogimiento familiar en la Comunidad de Madrid
El acogimiento familiar se mantiene como la modalidad predominante en la región, con el 55 % del total. En concreto, 2.296 niños, niñas y adolescentes se encontraban en acogimiento familiar, una cifra estable respecto al año anterior (2.293).
Por su parte, el acogimiento residencial alcanzó 1.858 casos, lo que representa un incremento cercano al 17 % frente a los 1.584 registrados el año anterior. Este aumento responde, en gran medida, a la necesidad de reforzar recursos y respuestas para perfiles y situaciones complejas, especialmente en adolescencia, donde el acompañamiento profesional y la continuidad educativa y social resultan determinantes. El resto de menores se encontraba en fase de estudio o con medidas de apoyo previas a la adopción de una medida de protección.
Acogimiento familiar: equilibrio entre familia extensa y ajena
Dentro del acogimiento familiar, la distribución entre familias ajenas (1.169) y familias extensas (1.127) es muy equilibrada, lo que evidencia la capacidad del sistema para combinar distintas fórmulas de cuidado en función de cada caso.
La mayoría de los niños, niñas y adolescentes en acogimiento familiar tiene nacionalidad española (1.706), mientras que 590 son de origen extranjero. Por edades, predominan los tramos de 11 a 14 años (619), 15 a 17 (553) y 7 a 10 (518). En cuanto al sexo, se observa una distribución muy similar, con ligera mayoría masculina: 1.170 chicos y 1.126 chicas.
Acogimiento residencial: una respuesta clave en la adolescencia
En el acogimiento residencial, predominan los niños, niñas y adolescentes de nacionalidad extranjera (1.217) frente a 641 de nacionalidad española. El grupo de edad mayoritario es, con diferencia, el de 15 a 17 años (1.358), un dato que confirma que esta modalidad es especialmente relevante en la etapa adolescente, cuando se requieren apoyos intensivos, orientación educativa y acompañamiento hacia la vida adulta.
A 31 de diciembre, permanecían en centros 72 niños y niñas menores de 6 años (29 de 0 a 3 años y 43 de 4 a 6). En estos casos, el trabajo coordinado y el seguimiento individualizado resultan esenciales para favorecer, siempre que sea posible, alternativas familiares estables y adecuadas. En cuanto al sexo, se registra una mayoría de chicos (1.311).
Transición a la vida adulta: apoyo en un momento decisivo
A lo largo del año, 603 jóvenes salieron del sistema de protección al alcanzar la mayoría de edad. De ellos, 456 procedían del acogimiento residencial y 147 del acogimiento familiar.
Este paso marca un momento crucial en el itinerario de cada joven, y subraya la importancia de contar con programas de acompañamiento que refuercen la autonomía personal, el acceso a formación y empleo, y la integración social, evitando situaciones de vulnerabilidad sobrevenida.
Panorama estatal: más capacidad de detección y atención
En el conjunto del Estado, más de 55.000 niños, niñas y adolescentes viven en acogimiento, un 5,9 % más que el año anterior. El aumento se vincula principalmente al crecimiento del acogimiento residencial, que representa el 55 % de los casos, frente al 45 % del acogimiento familiar.
En términos generales, estas cifras reflejan un sistema en evolución, que ajusta recursos y modalidades para dar respuesta a realidades cambiantes y garantizar una atención adecuada en cada etapa.
Aldeas Infantiles SOS pone en valor la importancia de contar con información estadística más completa sobre grupos de hermanos y hermanas en acogimiento y sobre cuántos son separados al adoptarse una medida de protección. Disponer de estos datos permitiría reforzar la planificación y seguir avanzando en decisiones alineadas con el interés superior del menor, promoviendo la continuidad de vínculos siempre que sea posible.