McDonald’s factura 7.100 millones, pero su gran mercado pierde impulso

McDonald's

La cadena eleva un 4% sus ingresos y gana 2.360 millones de dólares, aunque el débil crecimiento en Estados Unidos revela la cautela de los consumidores.

McDonald’s cerró el segundo trimestre de 2026 con unos ingresos de 7.100 millones de dólares, un 4% más que un año antes. La cifra confirma la resistencia del gigante de la comida rápida, pero también deja una señal de alerta: quedó ligeramente por debajo de los 7.130 millones esperados por el mercado.

El beneficio neto alcanzó los 2.360 millones de dólares, mientras que las ventas comparables mundiales apenas avanzaron un 1,3%. El contraste es significativo. La compañía sigue creciendo, pero lo hace cada vez más apoyada en los precios, la mezcla de productos y su expansión internacional, mientras pierde tráfico en Estados Unidos, su mercado más importante.

Una facturación al alza

Los ingresos consolidados pasaron de aproximadamente 6.840 millones a 7.100 millones de dólares entre abril y junio. El crecimiento fue del 4% en términos nominales, aunque se redujo al 2% al eliminar el efecto favorable de las divisas.

La diferencia no es menor. Revela que parte del avance registrado procede de la conversión monetaria y no exclusivamente de una mejora del negocio. Aun así, las ventas totales del sistema —que incluyen las operaciones de los franquiciados— alcanzaron los 37.000 millones de dólares, un 5% más y un 4% a tipos de cambio constantes.

McDonald’s conserva así una escala difícilmente replicable: más de 45.000 restaurantes en un centenar de países y cerca del 95% de los establecimientos gestionados por empresarios independientes.

Estados Unidos se frena

El dato más delicado aparece en el mercado estadounidense. Las ventas comparables aumentaron solo un 0,8%, frente al 2,5% logrado durante el mismo trimestre de 2025.

Lo más grave no es únicamente la desaceleración. La propia compañía reconoce que el aumento del ticket medio y una combinación de productos más rentable fueron parcialmente contrarrestados por un descenso del número de clientes. Es decir, quienes entran en los restaurantes gastan algo más, pero menos consumidores cruzan la puerta.

El diagnóstico es inequívoco: la presión acumulada sobre los hogares estadounidenses está modificando sus decisiones de consumo, especialmente entre las rentas más sensibles al precio.

El consumidor mira el bolsillo

McDonald’s se enfrenta a una contradicción incómoda. Su marca fue construida alrededor de la accesibilidad, pero años de inflación han elevado el precio de los menús y debilitado esa percepción.

La consecuencia es clara. Los clientes de menores ingresos reducen visitas, buscan promociones o cocinan en casa, mientras los consumidores con mayor poder adquisitivo disponen de una oferta más amplia. En este contexto, la compañía necesita proteger sus márgenes sin alejar al público que convirtió sus restaurantes en una alternativa cotidiana.

El crecimiento internacional fue algo más sólido: los mercados gestionados directamente avanzaron un 1,5%, mientras que los territorios operados mediante licencias de desarrollo crecieron un 1,9%. Alemania y Australia estuvieron entre los países con mejor comportamiento.

Beneficios por encima de lo previsto

Pese a la moderación comercial, McDonald’s elevó su beneficio neto cerca de un 5%, hasta 2.360 millones de dólares. El beneficio diluido por acción alcanzó los 3,32 dólares, un 6% más.

Excluyendo costes extraordinarios, principalmente relacionados con la reorganización interna, el resultado ajustado fue de 3,38 dólares por acción, por encima de los 3,32 dólares previstos por los analistas.

La compañía asumió cargos antes de impuestos por 52 millones de dólares, frente a los 43 millones contabilizados un año antes. Incluso con ese impacto, el beneficio operativo aumentó un 3%.

La fidelización gana peso

Uno de los pilares más sólidos continúa siendo el ecosistema digital. Las ventas realizadas a miembros de los programas de fidelización superaron los 40.000 millones de dólares durante los últimos doce meses, un avance superior al 20%.

McDonald’s cuenta ya con cerca de 220 millones de usuarios activos en sus programas de recompensas, un 13% más que al cierre del trimestre comparable.

Este hecho revela la transformación del negocio. La aplicación permite lanzar ofertas personalizadas, aumentar la frecuencia de compra y recopilar información sobre los hábitos del consumidor. También facilita competir mediante descuentos selectivos sin rebajar de forma generalizada todos los precios.

Cambio de mando en su mayor mercado

La debilidad estadounidense ha provocado una respuesta inmediata. McDonald’s nombró a Skye Anderson nueva presidenta de la división en Estados Unidos, en sustitución de Joe Erlinger.

Anderson, con 26 años de trayectoria dentro del grupo, deberá mejorar la ejecución operativa, reforzar la propuesta de valor y recuperar tráfico. El consejero delegado, Chris Kempczinski, admitió que existe margen para «elevar el listón» en el país.

El reto no consiste solo en vender más hamburguesas. McDonald’s deberá demostrar que puede mantener su rentabilidad, conservar su condición de opción asequible y crecer en un mercado donde el consumidor vuelve a contar cada dólar.