Energía | Estrategia de las eléctricas

Iberdrola, Endesa y Naturgy presionan para alargar las nucleares en plena crisis energética

Mapa de las centrales nucleares en España.

Iberdrola, Endesa y Naturgy intensifican la presión para ampliar la vida de las centrales nucleares en España ante el encarecimiento del gas y el petróleo por la guerra en Oriente Medio. El Gobierno mantiene el calendario de cierre.

El debate sobre el futuro de las centrales nucleares en España lleva meses encendido, pero el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán desatado a finales de febrero ha añadido una urgencia que antes no tenía. Con el gas natural en Europa disparado cerca de un 45% desde el inicio de los ataques y el petróleo Brent superando los 100 dólares por barril, la dependencia española de los combustibles fósiles importados ha pasado de ser un argumento abstracto a una realidad que se traslada directamente a las facturas energéticas. En este contexto, las tres grandes eléctricas con participación en el parque nuclear —Iberdrola, Endesa y Naturgy— han intensificado su presión sobre el Gobierno para revisar el calendario de cierre pactado en 2019, que contempla el apagado escalonado de todos los reactores entre 2027 y 2035. El Ejecutivo, por ahora, mantiene su posición.

El precio del gas y la energía: el conflicto en Oriente Medio convierte la nuclear en debate urgente

La guerra con Irán ha actuado como catalizador de un debate que ya estaba latente desde el apagón del 28 de abril de 2025. El precio del gas natural en los mercados europeos ha subido casi un 45% desde los primeros ataques, agravando la exposición de España a la volatilidad energética global. El petróleo Brent ha cruzado la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha estimado una caída en el bombeo global de 8 millones de barriles diarios solo en marzo.

Este escenario tiene una traducción directa para el sistema eléctrico español: el gas natural ha ganado cuota en el mix de generación desde el apagón de abril, con las centrales de ciclo combinado reforzando su papel para garantizar la estabilidad de la red. Cerrar los siete reactores nucleares en este contexto —que generan cerca del 20% de la electricidad nacional— supondría, según las eléctricas, una dependencia aún mayor de los combustibles fósiles importados en un momento en que su precio se ha disparado. El argumento nuclear, que el año pasado era estratégico, se ha vuelto en 2026 económicamente urgente.

Iberdrola: "Las centrales pueden operar hasta 80 años"

La posición más ambiciosa es la de Iberdrola. Su presidente, Ignacio Sánchez Galán, anunció a finales de febrero, durante la presentación de resultados de 2025, que la compañía no solo respaldará la prórroga de Almaraz hasta 2030 —ya solicitada formalmente en octubre—, sino que pedirá la ampliación de la vida útil de todas sus centrales. Su argumento: que la mayor parte de ellas "pueden llegar hasta los 60 e incluso 80 años", muy por encima de los 40 años para los que fueron diseñadas originalmente.

Galán defendió que mantener la nuclear en el mix energético es la vía más eficaz para contener los precios de la electricidad.  "Los países europeos sin centrales nucleares tienen precios estructuralmente altos, unos 20 euros más en comparación con España y Francia", afirmó el presidente de Iberdrola, que volvió a señalar la elevada carga fiscal como el principal obstáculo económico para la extensión: las nucleares soportan en España entre 30 y 35 euros por megavatio hora solo en impuestos y tasas. 

Endesa: alargar todo el parque una década, hasta 2045

La posición de Endesa es igualmente contundente, aunque algo más matizada en los plazos. Su consejero delegado, José Bogas, ha defendido públicamente que la vida útil del parque nuclear español debería alargarse "en números redondos unos 10 años más" para todo el conjunto de centrales, lo que llevaría el último cierre a 2045 aproximadamente. En la presentación de resultados de 2025, Bogas detalló el argumento económico: sustituir la generación nuclear por un mix de solar, baterías y gas duplicaría el coste, pasando de unos 50 euros por MWh en las centrales prorrogadas a cerca de 100 euros/MWh con alternativas. Eso supone una diferencia de casi 3.000 millones de euros anuales para el conjunto del parque.

Además, Bogas subrayó que el cierre tiene un problema técnico concreto: "No tiene sentido cerrar un grupo de Almaraz y dejar otro funcionando hasta 2028", en referencia al calendario actual, que prevé el cierre del reactor I en noviembre de 2027 y el II en octubre de 2028 con solo un año de diferencia. El CEO de Endesa insistió en que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) acumula un retraso muy importante en almacenamiento y eólica, lo que hace "más imprescindible que nunca" el pragmatismo nuclear. 

Naturgy: sin cambios, Reynés mantiene su posición de siempre

Naturgy no ha modificado su postura. La gasística se remite a las declaraciones de su presidente ejecutivo, Francisco Reynés, cuyo mandato acaba de ser renovado hasta 2030 por unanimidad del consejo y será ratificado en la junta de accionistas del 24 de marzo. Reynés ha sido desde el principio el más cauto de los tres presidentes en el debate nuclear, defendiendo una posición que define como de "neutralidad tecnológica": el objetivo es asegurar el suministro, y la nuclear es una herramienta más para lograrlo, no un fin en sí mismo.

Su propuesta concreta, que mantiene sin variación, es la de prorrogar Almaraz hasta 2030 —"una solución sencilla", en sus palabras— y aprovechar ese tiempo para "replanificar" el conjunto del calendario de cierre con calma y con datos.    "Sentémonos todos —el operador del sistema, el Ministerio y los operadores— a ver si dentro del nuevo panorama tiene sentido mantener aquel calendario o no", afirmó Reynés. La gasística considera que, dada su participación minoritaria del 11,3% en Almaraz, corresponde a Iberdrola y Endesa liderar el movimiento, aunque comparte la dirección de viaje.

El Gobierno no cede: Aagesen mantiene el calendario de cierres

Frente a la presión creciente de las eléctricas y al cambio de rumbo de la Comisión Europea —cuya presidenta, Ursula von der Leyen, ha reconocido que apartar la nuclear fue "un error estratégico"—, el Gobierno español mantiene su posición sin fisuras.La ministra Sara Aagesen reiteró el pasado 12 de marzo que el calendario de cierre "sigue siendo el mismo" y que, de momento, solo Almaraz ha presentado formalmente una solicitud de prórroga, que está siendo estudiada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El informe del regulador, que será preceptivo y vinculante, se espera para el verano de 2026.

El Ejecutivo tiene tres líneas rojas para sentarse a negociar cualquier prórroga: garantía de seguridad radiológica, garantía de seguridad de suministro y que no suponga un coste adicional para el consumidor. Las eléctricas sostienen que pueden cumplir las tres, pero reclaman a cambio una reducción de la carga fiscal que actualmente hace inviable económicamente la extensión. El informe del CSN sobre Almaraz, previsto para este verano, marcará el inicio del capítulo definitivo de este debate.