Nvidia roza los 5,35 billones tras nuevos objetivos en Wall Street

Sede central de NVIDIA, EPA/JOHN G. MABANGLO

La acción marca máximos antes de los resultados del 20 de mayo, con el mercado comprando otro trimestre de demanda “imposible” en chips de IA.

Un salto intradía hasta 223,6 dólares bastó para volver a reescribir el techo bursátil. Nvidia, ya en torno a 5,35 billones de capitalización, se consolida como termómetro de la fiebre de la IA. Los analistas afinan precios objetivo y el consenso vuelve a tensarse. El rally suma 18% en 2026, pero el listón de expectativas también sube. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia.

Récord con el mercado mirando el calendario

La fotografía del día es simple y, a la vez, inquietante: Nvidia volvió a tocar un máximo histórico en la sesión del martes 12 de mayo, con un recorrido que llevó el precio a rozar los 223,6 dólares en el pico intradía. El movimiento, cercano al 2% en las horas más calientes, no responde a un hecho corporativo nuevo, sino a una dinámica más poderosa: el mercado se posiciona para los resultados del 20 de mayo, consciente de que cualquier desviación —por arriba o por abajo— tiene capacidad de arrastrar a todo el complejo tecnológico.

Lo más revelador no es el porcentaje, sino el tamaño. Con una capitalización de alrededor de 5,35 billones, Nvidia ya no compite con empresas: compite con sectores completos. Barron’s señalaba estos días que su valor ha llegado a superar, por momentos, el de toda la sanidad del S&P 500, una señal de concentración difícil de digerir incluso para gestores acostumbrados a megacaps.

La inflación de precios objetivo: del “Buy” al “¿y ahora qué?”

En las últimas horas, el combustible no ha sido un contrato ni una adquisición, sino la repetición de un gesto: firmas de Wall Street ajustando al alza sus estimaciones. UBS, por ejemplo, elevó su precio objetivo hasta 245 dólares manteniendo recomendación de compra. En paralelo, los agregadores de consenso sitúan el objetivo medio en el entorno de 275 dólares, lo que sugiere que el mercado todavía cree ver recorrido pese a estar en máximos.

Este hecho revela un fenómeno clásico en burbujas parciales: el precio corre, los modelos se estiran y la narrativa se recalibra para justificar lo que ya ha ocurrido. Y, aun así, el diagnóstico es inequívoco: la cobertura sigue abrumadoramente favorable. Según Barron’s, 65 de 70 analistas seguidos por FactSet mantienen recomendación de compra y el precio objetivo más alto roza los 380 dólares.

Blackwell como palabra clave: demanda, calendario y márgenes

Detrás de los titulares, la tesis se resume en una promesa tecnológica: el despliegue de la nueva generación de plataformas —el ecosistema Blackwell— como motor de otra vuelta de crecimiento. No se trata solo de vender más GPU, sino de vender sistemas más completos, con redes, software y servicios alrededor. El mercado interpreta que esa “integración” protege márgenes y refuerza el poder de fijación de precios en un momento en el que la oferta sigue siendo, en muchos tramos, el verdadero cuello de botella.

“Si la cadena aguanta, el trimestre vuelve a ser de récord”, repiten en mesas de trading. La frase, más que una predicción, es una advertencia: Nvidia ya no cotiza beneficios presentes, sino la capacidad de ejecutar sin tropiezos un calendario industrial extremadamente agresivo. Ahí está el riesgo latente. Cuando una compañía vale más de 5 billones, una semana de retraso en entregas deja de ser un problema operativo para convertirse en un evento macro de mercado.

Hipercaladores y capex: el dinero que sostiene el rally

La consecuencia es clara: Nvidia se mueve al ritmo del gasto en infraestructura de los grandes operadores de nube. MarketWatch destacaba que, en apenas cuatro sesiones, la acción llegó a subir alrededor de 14%, sumando unos 591.000 millones de capitalización —“una Oracle entera”— en cuestión de días. Ese tipo de aceleración suele ir acompañado de una sola palabra: capex. Si Amazon, Microsoft, Alphabet o Meta no pisan el freno, Nvidia sigue teniendo suelo. Si lo pisan, el castillo se tambalea.

Sin embargo, el contraste con el resto del sector resulta demoledor. El propio MarketWatch advertía de una divergencia llamativa: Nvidia sube 18% en 2026, pero el índice sectorial de semiconductores (SOX) llega a avanzar en torno a 68%. Es decir, incluso en máximos, Nvidia también carga con un relato: el de “ponerse al día” con una euforia más amplia.

Los datos que nadie quiere ver: energía, memoria y rotación a CPUs

El mercado se ha acostumbrado a explicar la IA como una carrera de chips, pero cada trimestre aparecen nuevas limitaciones. Barron’s apuntaba a un cambio de foco incómodo para Nvidia: además de GPU, empiezan a pesar otros cuellos de botella, desde la disponibilidad eléctrica hasta la oferta de CPUs y componentes críticos para montar centros de datos completos. Si la infraestructura no acompaña, el crecimiento se ralentiza aunque la demanda exista.

Y hay otro factor menos glamuroso: valoración. Con un PER cercano a 53,6 veces y una capitalización en zona récord, la tolerancia al error se reduce a la mínima expresión. El mercado no está pagando por un buen trimestre: está pagando por la ausencia de sorpresas durante varios trimestres seguidos. En esa situación, un simple ajuste de guía —aunque sea por prudencia— puede tener un efecto dominó en todo el tecnológico.

Qué descuenta el mercado antes del 20 de mayo

A ocho días de las cuentas, la bolsa ya ha decidido parte del guion. La expectativa que circula es la de otro salto interanual: Barron’s recoge previsiones de ingresos por encima de 78.600 millones, cerca de un 78% más que un año antes. Si Nvidia cumple y, sobre todo, guía fuerte, el mercado puede intentar justificar nuevos objetivos y prolongar el rally. Si cumple pero guía con cautela, el riesgo es una corrección “por éxito”, típica de compañías que han subido demasiado rápido.

Lo más grave sería un tercer caso: que el mercado detecte que la demanda existe, pero el ecosistema (energía, memoria, racks, redes) no permite convertirla en entregas al ritmo prometido. En ese escenario, Nvidia seguiría siendo líder… pero el precio dejaría de actuar como si el liderazgo garantizara crecimiento infinito.