Paramount Skydance pierde 573 millones pese a facturar 8.150 millones
La recién creada Paramount Skydance Corporation cerró el cuarto trimestre de su ejercicio 2025 con una fotografía tan clara como incómoda: más ingresos, pero mucha menos rentabilidad. La compañía facturó 8.150 millones de dólares (+2% interanual), pero registró un resultado operativo negativo de 339 millones, frente al beneficio de 129 millones del mismo periodo de 2024. El golpe se agranda en la última línea: pérdidas netas de 573 millones, más del doble que los 224 millones de hace un año, y un BPA de -0,52 dólares (frente a -0,33). Pese a ello, el mercado optó por un voto de confianza táctico: el título avanzó 0,59% en negociación fuera de hora, mientras los inversores digerían unas guías para 2026 que prometen más facturación, pero siguen sin despejar la gran duda: cuándo vuelve el margen.
Un trimestre con más ingresos y mucha menos rentabilidad
El primer dato positivo es evidente: la nueva Paramount Skydance, fruto de la fusión de Paramount Global, Skydance Media y el hólding National Amusements cerrada en agosto de 2025, mantiene escala de gigante. Solo en el cuarto trimestre, los 8.150 millones suponen un ligero avance frente a los aproximadamente 8.000 millones del mismo periodo del año anterior, cuando el grupo aún operaba bajo la estructura previa.
El problema no está en la capacidad de vender contenido, sino en lo que queda después. El margen operativo se ha desplomado desde un modesto +1,6% hace un año a alrededor de -4,2% en el último trimestre: un deterioro de casi seis puntos que sugiere un incremento de costes —producción, marketing e integración— muy superior al crecimiento de los ingresos. La lectura de mercado es directa: crece el volumen, pero se erosiona la calidad del beneficio.
Del beneficio operativo al rojo: el giro de 2025
El salto desde un beneficio operativo de 129 millones a una pérdida de 339 millones en doce meses no es un simple bache: es un giro de 468 millones en la línea que mejor captura la eficiencia de gestión.
Detrás del deterioro se superponen tres tensiones clásicas de este tipo de operaciones. Primero, el “peaje” de la fusión: costes de integración, solapamientos y reestructuración que tienden a concentrarse justo después del cierre. Segundo, la presión competitiva en streaming, que obliga a sostener inversión en contenido y marketing incluso cuando el poder de fijación de precios es limitado. Tercero, el lastre de los activos tradicionales: un negocio lineal que sigue aportando caja, pero con tendencia estructural a la caída, y que amplifica el impacto de cualquier bache en publicidad o distribución.
La conclusión no es ambigua: la escala ya está, lo que falta es el puente hacia una rentabilidad defendible.
Un agujero neto que se duplica y presiona al mercado
Si el resultado operativo inquieta, la pérdida neta de 573 millones envía una señal aún más severa. El agujero casi se duplica frente a 224 millones y se traduce en un BPA de -0,52 dólares, un deterioro del 58% frente a los -0,33 anteriores. Para el accionista, es la confirmación de que la fase de inversión sigue demasiado lejos de transformarse en creación de valor.
La reacción bursátil fue contenida: el +0,59% en after hours parece más un alivio por ausencia de sorpresas adicionales que entusiasmo por las cifras. En términos de percepción, el mercado no está premiando resultados: está evitando castigar más a la espera de señales creíbles de estabilización del balance y normalización de costes.
Guía de 2026: más facturación, pero márgenes bajo sospecha
La compañía intentó equilibrar el mensaje con previsiones de crecimiento. Para el primer trimestre del ejercicio 2026, espera ingresos entre 7.150 y 7.350 millones, un descenso secuencial cercano al 11% respecto a los 8.150 millones del cuarto trimestre, atribuible en parte a estacionalidad.
Más relevante es la guía para el conjunto de 2026: ingresos en torno a 30.000 millones de dólares, lo que implicaría un avance aproximado del 3% sobre los 29.210 millones de 2024 y ligeramente por encima de los 28.730 millones de los últimos doce meses disponibles.
El contraste con la rentabilidad es el centro del debate. La compañía no ha fijado un objetivo explícito de margen operativo o neto para 2026, y sin esa referencia la guía de ingresos queda incompleta: crecer en ventas no basta si la estructura de costes sigue corriendo por delante.
La pesada herencia del modelo televisivo tradicional
El diagnóstico es ya un consenso: el grupo nace con una mochila de activos tradicionales. CBS, MTV, Nickelodeon y el resto de cadenas lineales y por cable siguen siendo una fuente clave de ingresos, pero también un freno a la transformación.
En caja, la televisión lineal aún aporta contratos de distribución relativamente predecibles y bloques de publicidad relevantes. Pero la dirección estructural es clara: pérdida de audiencia joven, fragmentación de la inversión publicitaria y presión al alza de costes —especialmente en deporte y entretenimiento—. En un grupo con deuda y necesidades de inversión crecientes, ese estrechamiento de márgenes reduce el margen de maniobra.
La paradoja es incómoda: la fusión crea un gigante más grande, pero no necesariamente más “ligero” para este ciclo.
La apuesta por el streaming y el coste del contenido
En paralelo, Paramount Skydance redobla su apuesta por streaming con Paramount+ y Pluto TV como ejes direct-to-consumer, apoyada en una división reforzada de estudios —Paramount Television Studios, Skydance Television y franquicias— para alimentar el catálogo de forma más eficiente.
El problema es de economía industrial: el mercado global de contenido exige inversión constante para defender relevancia. En la práctica, las majors han quedado atrapadas entre dos opciones: recortar inversión y aceptar pérdida de cuota cultural, o sostener el gasto y convivir con márgenes deprimidos durante más tiempo. El cuarto trimestre de 2025 sugiere que Paramount Skydance está eligiendo la segunda vía.
La pregunta para capital markets no es si habrá crecimiento, sino cuándo ese crecimiento deja de consumir caja.
La gran jugada: la puja por Warner Bros. Discovery
El tablero se complica con la operación que puede reordenar el sector: la ofensiva de Paramount Skydance sobre Warner Bros. Discovery, en competencia directa con Netflix. Según la información filtrada, el grupo liderado por David Ellison habría planteado una oferta en torno a 30 dólares por acción, que valora Warner Bros. en 108.400 millones de dólares, con un esquema de incentivos para accionistas.
El punto más agresivo es el denominado ticking fee: 0,25 dólares por acción y trimestre a partir de 2027 si el cierre se retrasa, lo que podría suponer unos 650 millones adicionales de desembolso cada tres meses. A ello se suma la promesa de asumir una cláusula de ruptura de 2.800 millones de dólares que Warner debería pagar a Netflix si aborta el acuerdo ya firmado entre ambas.
Aquí es donde los resultados del trimestre pesan más de lo que parece: con un margen operativo en -4,2% y pérdidas netas de 573 millones, el mercado tiende a leer cualquier gran adquisición como un test de disciplina financiera. Si la compañía no estabiliza costes e integra sin sorpresas, la operación puede convertir un problema de rentabilidad en un problema de balance; si logra normalizar márgenes y demostrar tracción en streaming, la escala adicional podría reabrir el debate de múltiplos. En 2026, la señal que manda no es la guía de ingresos: es la trayectoria del margen y del flujo de caja.
