Puig anuncia la salida de Oliu en plenas negociaciones con Estée Lauder
La salida de Josep Oliu Creus del órgano de gobierno de Puig Brands y la entrada del nuevo consejero delegado, Jose Manuel Albesa, reconfiguran la cúpula directiva de la compañía en el momento más delicado de sus conversaciones con el gigante estadounidense de la belleza, que ha pedido a JPMorgan financiación de hasta 5.000 millones de euros para articular una posible OPA.
Oliu dimite en el peor momento para cambiar el Consejo: en plena negociación con Estée Lauder
El timing no es casual, o al menos así lo interpretan varios analistas del mercado. Puig Brands ha comunicado este martes a la CNMV la dimisión de Josep Oliu Creus como miembro de su Consejo de Administración con efectos inmediatos, al mismo tiempo que convoca la Junta General Ordinaria del 29 de mayo de 2026 para renovar en profundidad su órgano de gobierno. La operación se produce cuando la compañía catalana lleva más de un mes negociando una posible fusión con Estée Lauder que podría alumbrar uno de los mayores grupos de belleza del mundo.
La versión oficial de Puig es discreta pero clara: Oliu, cuyo mandato expiraba el próximo 18 de diciembre de 2026, presenta su renuncia de forma voluntaria para facilitar la unificación de los plazos de nombramiento de todos los consejeros en un único ciclo electoral. Sin embargo, en el contexto de una potencial megafusión valorada por Jefferies en torno a 50.000 millones de euros, este movimiento adquiere una dimensión estratégica que va más allá de la mera ingeniería societaria.
El precedente: Estée Lauder confirmó en marzo las conversaciones con Puig
Todo comenzó el 23 de marzo de 2026, cuando The Estée Lauder Companies emitió un comunicado oficial ante la SEC —el regulador bursátil estadounidense— en el que confirmaba que mantenía conversaciones con Puig para una posible combinación de negocios. La declaración, escueta pero de enorme impacto, detonó una escalada en la cotización de Puig que desde entonces no ha dejado de acumular ganancias.
"Estée Lauder confirma que mantiene conversaciones sobre una posible combinación de negocios con Puig, en la que ambas compañías podrían fusionar sus negocios. No se ha tomado ninguna decisión final ni se ha alcanzado ningún acuerdo."— Comunicado oficial de The Estée Lauder Companies ante la SEC, 23 de marzo de 2026
Desde aquel anuncio, Puig ha ganado cerca de 1.700 millones de euros de capitalización bursátil, encareciendo sustancialmente el precio que Estée Lauder tendría que pagar por la operación. Según informó Expansión, el grupo norteamericano habría solicitado a JPMorgan que estructure un paquete de financiación de unos 5.000 millones de euros para articular su oferta, que se articularía presumiblemente como una OPA con contraprestación mixta: un 80% en acciones y un 20% en efectivo, de acuerdo con el modelo de Jefferies.
El nuevo Consejo, ¿preparado para negociar una fusión histórica?
La renovación del Consejo de Administración que se someterá a votación el 29 de mayo no es un trámite rutinario. Jose Manuel Albesa Muniesa, que se incorpora como nuevo Consejero Ejecutivo —y que ejerce de facto como nuevo consejero delegado de la compañía—, pasa a ser una figura central en cualquier proceso negociador. Su nombramiento, junto a la reelección de Marc Puig Guasch como Presidente Ejecutivo, consolida un equipo directivo que tendrá que gestionar, si las negociaciones fructifican, la mayor operación corporativa de la historia reciente del sector de la belleza en Europa.
El banco de inversión Jefferies ha actualizado su modelo de fusión y da por hecho un acuerdo en las próximas semanas. Según sus estimaciones, el grupo resultante alcanzaría ventas combinadas cercanas a los 22.000 millones de dólares en 2027, con un margen de EBITDA que podría superar el 20% gracias a sinergias de costes estimadas en 375 millones de dólares. La prima implícita sobre el precio no alterado de Puig sería de alrededor del 30%.
En cuanto al control accionarial del nuevo gigante, la familia Lauder conservaría un 26,7% del capital económico, mientras que la familia Puig mantendría un 21,7%. El resto quedaría en manos de los actuales accionistas de Estée Lauder (43,6%) y de los minoritarios de Puig (8%). Esta arquitectura accionarial —ambas compañías cuentan con una estructura de doble clase de acciones que protege a las familias fundadoras— haría posible que Marc Puig conservase un asiento en el Consejo del nuevo grupo.
La dimisión de Oliu: ¿un adiós pactado antes de la gran transformación?
En este contexto, la salida de Josep Oliu Creus —histórico presidente del Banco Sabadell y uno de los consejeros con mayor perfil financiero del Consejo de Puig— resulta cuando menos llamativa. Aunque la compañía insiste en que la dimisión obedece exclusivamente a razones de ordenación temporal de mandatos, su marcha deja al Consejo con un perfil más orientado hacia la gestión operativa y el negocio de la moda y la belleza, y menos hacia la ingeniería financiera bancaria.
Algunos analistas apuntan que la unificación de mandatos a tres años que ahora promueve Puig podría tener una lectura adicional: configurar un Consejo cohesionado y de nueva planta que sea el interlocutor con el que Estée Lauder —y sus asesores de JPMorgan— tengan que sentarse a negociar los términos definitivos de una fusión que, de completarse, cambiaría el mapa de la industria cosmética mundial.
El orden del día incluye también la aprobación de la venta de la marca "Aromas de Castilla", un activo de escaso peso económico, pero que ilustra la voluntad de Puig de mantener un porfolio enfocado en sus marcas de mayor valor —Carolina Herrera, Paco Rabanne, Jean Paul Gaultier, Charlotte Tilbury—, que son precisamente las que hacen atractiva a la empresa catalana para el gigante estadounidense. Podrán asistir a la reunión telemática los titulares de al menos 1.000 acciones inscritas a su nombre antes del 22 de mayo.