Repsol reduce su exposición patrimonial en Venezuela a 276 millones en 2025 pese al aumento de su producción
Repsol ha recortado su exposición patrimonial en Venezuela hasta los 276 millones de euros al cierre de 2025, frente a los 330 millones de euros registrados a mediados del pasado ejercicio y los 504 millones de euros contabilizados a cierre de 2024, según recoge el informe financiero anual de la compañía. Este ajuste se produce en un contexto de elevada incertidumbre regulatoria y financiera en el país latinoamericano, a pesar de que la petrolera ha incrementado su producción neta media durante el último año.
La revisión del valor de sus activos y cuentas vinculadas a su actividad en Venezuela coincide con la emisión de nuevas licencias por parte de Estados Unidos que permiten a compañías como Repsol reactivar determinadas operaciones en el sector de petróleo y gas en el país caribeño.
Repsol reduce su exposición a Venezuela tras revisar el riesgo de crédito de PDVSA
La exposición patrimonial de 276 millones de euros incluye principalmente las cuentas a cobrar con la estatal PDVSA, la financiación otorgada a Petroquiriquire y las inversiones en Cardón IV.
En este sentido, Repsol mantiene cuentas comerciales pendientes de cobro con PDVSA por importe de 3.603 millones de euros, con provisiones de 3.019 millones de euros. A ello se suma financiación concedida por valor de 947 millones de euros, sobre la que existen provisiones de 568 millones de euros.
La compañía energética subraya que evalúa de manera periódica tanto la recuperabilidad de sus inversiones como el riesgo de crédito asociado a estas cuentas a cobrar. Para ello, emplea distintos escenarios de flujos de caja ponderados por su probabilidad estimada, aplicando tres niveles de severidad —moderado, significativo y severo— en función del impacto económico previsto.
Repsol reduce su exposición a Venezuela tras revisar el riesgo de crédito de PDVSA
La exposición patrimonial de 276 millones de euros incluye principalmente las cuentas a cobrar con la estatal PDVSA, la financiación otorgada a Petroquiriquire y las inversiones en Cardón IV.
En este sentido, Repsol mantiene cuentas comerciales pendientes de cobro con PDVSA por importe de 3.603 millones de euros, con provisiones de 3.019 millones de euros. A ello se suma financiación concedida por valor de 947 millones de euros, sobre la que existen provisiones de 568 millones de euros.
La compañía energética subraya que evalúa de manera periódica tanto la recuperabilidad de sus inversiones como el riesgo de crédito asociado a estas cuentas a cobrar. Para ello, emplea distintos escenarios de flujos de caja ponderados por su probabilidad estimada, aplicando tres niveles de severidad —moderado, significativo y severo— en función del impacto económico previsto.
La producción de Repsol en Venezuela crece hasta los 71.300 barriles diarios
Pese a este ajuste patrimonial, la producción neta media de Repsol en Venezuela ha aumentado en 2025 hasta los 71.300 barriles equivalentes de petróleo al día, frente a los 67.000 barriles diarios registrados en 2024.
La compañía está presente en el país desde 1993 y actualmente desarrolla sus actividades a través de participaciones en proyectos gasistas como Cardón IV y Quiriquire Gas, así como en empresas mixtas de crudo como Petroquiriquire y Petrocarabobo.
Nuevas licencias de EE. UU. permiten futuras inversiones bajo condiciones
El pasado 13 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió nuevas licencias que autorizan la negociación y firma de contratos contingentes para nuevas inversiones en exploración y producción de hidrocarburos en Venezuela.
Estas autorizaciones permiten operaciones del sector de petróleo y gas incluso cuando involucren al Gobierno venezolano o a PDVSA, aunque están sujetas a determinadas condiciones, como la prohibición de transacciones con buques bloqueados o con entidades vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China.
Repsol ha señalado que sigue de cerca la evolución política e institucional del país, manteniendo contacto directo con la Administración estadounidense y venezolana para adaptar el alcance de sus actividades autorizadas al marco de sanciones internacionales vigente.
No obstante, al tratarse de nuevas licencias y no de una reactivación de las anteriores, la compañía ha indicado que no ha modificado las hipótesis utilizadas al cierre del ejercicio para evaluar la recuperabilidad de su exposición patrimonial en Venezuela.