Santander acelera su mayor reestructuración internacional

Santander afronta miles de recortes y rediseña su cúpula tras las compras de TSB y Webster

Santander continúa llevando a cabo una reestructuración para integrar Webster y TSB.

Banco Santander acomete su mayor transformación internacional con TSB y Webster, miles de recortes de empleo y un objetivo de rentabilidad del 20% en 2028.

Banco Santander se encuentra inmerso en una de las mayores transformaciones corporativas de su historia reciente. La doble adquisición de TSB en Reino Unido y Webster Bank en Estados Unidos está obligando al grupo presidido por Ana Botín a rediseñar por completo su estructura de mando, acelerar la integración tecnológica y acometer miles de ajustes laborales en dos mercados clave.

La estrategia responde a un objetivo financiero muy concreto: elevar la rentabilidad sobre capital tangible (RoTE) por encima del 20% en 2028 y consolidarse como una referencia bancaria a ambos lados del Atlántico.

2026 será el año de la gran transición para Santander, con costes extraordinarios, salidas de empleo y una profunda reorganización interna.

Un año de transición con 1.370 millones en costes de integración

La entidad ha definido 2026 como un ejercicio de transición para absorber el impacto de las dos grandes operaciones.

En total, Santander prevé asumir 1.370 millones de euros en costes de reestructuración, de los cuales 696 millones de euros corresponden a TSB y el resto a la integración de Webster.

El grupo financiará este desembolso con las plusvalías generadas por la venta de su filial polaca a Erste Group, evitando así un deterioro significativo en su cuenta de resultados.

El plan estratégico 2026-2028 contempla que ambas adquisiciones generen 1.200 millones de euros en sinergias anuales, dentro de un objetivo más ambicioso de 6.000 millones de euros en ahorros en tres años.

La clave del plan pasa por ganar escala en mercados anglosajones y elevar la eficiencia operativa.

TSB: más de 2.000 empleos suprimidos y cierre de oficinas

La integración de TSB es la más avanzada y también la más dura en términos laborales.

Cuando Santander anunció la compra en 2025, TSB contaba con 175 sucursales y cerca de 5.000 empleados, mientras Santander UK operaba 349 oficinas y unas 18.000 personas.

La fusión dará lugar al tercer banco del Reino Unido por saldos en cuentas corrientes minoristas, solo por detrás de Lloyds y NatWest.

Sin embargo, el proceso está teniendo un fuerte impacto en el empleo.

En los últimos meses, la entidad ha ejecutado más de 2.000 recortes de puestos de trabajo, además del cierre de numerosas oficinas.

A ello se suma el cierre adicional de 44 sucursales, que pone en riesgo otros 291 empleos.

La red británica quedará reducida a 244 oficinas de servicio completo.

El banco justifica esta decisión por el cambio estructural en el comportamiento del cliente.

Actualmente, el 96% de las operaciones ya se realizan por canales digitales, mientras el uso presencial ha caído un 61% desde 2019.

Todo apunta además a la desaparición definitiva de la histórica marca TSB.

Webster Bank: nueva cúpula en Estados Unidos

La integración de Webster, adquirida por 12.200 millones de dólares, presenta un enfoque muy distinto.

En este caso, Santander ha optado por retener y promocionar a los ejecutivos de la entidad adquirida.

El actual CEO de Webster, John Ciulla, pasará a liderar la nueva estructura de Santander Bank N.A.

Junto a él, Luis Massiani asumirá funciones clave como COO tanto de la entidad combinada como de Santander Holdings USA.

Santander apuesta por una integración menos centralizada y más apoyada en el conocimiento local del mercado estadounidense.

La reorganización también contempla salidas relevantes, como la de la responsable de Openbank en EE.UU., Swati Bhatia.

El grupo espera elevar la rentabilidad de su negocio estadounidense desde el 10% actual hasta una horquilla del 15%-18% en 2028.

La operación incluye además 800 millones de dólares en ahorros de costes, equivalentes a una reducción del 19% de la base de costes combinada.

El gran objetivo: superar el 20% de rentabilidad en 2028

Detrás de la reestructuración y de los cambios en la cúpula existe una hoja de ruta clara.

Santander quiere que todos sus principales mercados superen el 15% de RoTE, como paso previo a alcanzar una rentabilidad superior al 20% a nivel de grupo.

La entidad prevé aumentar su base de clientes de 180 a 210 millones y reducir costes desde 28.500 millones hasta 27.000 millones de euros al final del plan.

El crecimiento de ingresos a doble dígito, la digitalización y las sinergias serán las grandes palancas del plan de Ana Botín.

La mayor transformación internacional en décadas

La integración simultánea de Reino Unido y Estados Unidos representa uno de los mayores movimientos estratégicos del banco en décadas.

Santander busca reforzar dos mercados maduros, rentables y de gran tamaño, donde tradicionalmente había mostrado margen de mejora.

La banca anglosajona se convierte en el eje central del nuevo ciclo de crecimiento del grupo.