“La seguridad y el bienestar de los bebés es nuestra máxima prioridad”, asegura Nestlé tras retirar leche infantil
Nestlé ha iniciado la retirada de varios lotes de leche maternizada en más de 25 países tras detectarse la presencia de cereulida, una toxina producida por el microorganismo Bacillus cereus. La medida afecta a marcas como Alfamino, Nidina, NAN y Nativa y pone de relieve los riesgos sanitarios y reputacionales de la mayor compañía alimentaria del mundo, con un coste económico estimado en 1.200 millones de euros.
Alcance global de la retirada
El primer anuncio de Nestlé se produjo el 6 de enero en Europa, con lotes retirados en 25 países, mientras que al día siguiente la medida se extendió a otras regiones, incluyendo África, Asia y América. La compañía ha publicado los números de lotes afectados y proporciona a los consumidores instrucciones para devolución y reembolso en sus páginas locales, como en España.
La retirada afecta a productos fabricados con aceite de ácido araquidónico procedente de un proveedor que presentó problemas de calidad. Tras realizar pruebas exhaustivas, Nestlé decidió retirar los lotes contaminados y activar proveedores alternativos, aumentar la producción en varias fábricas y acelerar la liberación de productos no afectados para garantizar el suministro.
La causa: cereulida
El motivo de la retirada es la cereulida, una toxina generada por algunas cepas de Bacillus cereus. Esta toxina puede provocar vómitos intensos y diarrea si se consume en cantidades suficientes, aunque las autoridades sanitarias de varios países y la propia Nestlé han señalado que no se han registrado casos de enfermedad en la población infantil.
El Bacillus cereus es un microorganismo común en materias primas y alimentos, cuyas cepas mayoritariamente no suponen un riesgo para la salud, pero algunas pueden generar toxinas como la cereulida.
Gestión y respuesta de Nestlé
Nestlé ha destacado que la seguridad y el bienestar de los bebés es su máxima prioridad. En estrecha coordinación con las autoridades locales, la empresa inició la retirada preventiva de los lotes afectados y ha trabajado con total transparencia con las autoridades y los clientes, prestando apoyo a padres y familias para garantizar confianza en sus actuaciones.
En un comunicado oficial a Negocios TV, la compañía subraya:
"Nestlé fue la primera empresa en identificar el problema, ponerlo en conocimiento de las autoridades y alertar de forma proactiva a toda la industria. Hasta la fecha, no hemos recibido ningún informe médico que confirme una relación con enfermedades asociadas a nuestros productos. No existe regulación sobre la cereulida en alimentación, incluidas las leches infantiles, y para Nestlé solo son aceptables niveles 'no detectables' de esta toxina. Hemos alineado nuestro enfoque con las autoridades en cada paso de la retirada, priorizando la seguridad alimentaria y el bienestar de los bebés."
Este enfoque refuerza la proactividad y liderazgo de Nestlé en seguridad alimentaria, demostrando su compromiso con estándares elevados de protección infantil a nivel global. Además, la empresa ha tomado medidas concretas para activar proveedores alternativos, aumentar la producción en varias fábricas y acelerar la liberación de productos no afectados, asegurando que el suministro de leche infantil no se vea interrumpido.
Impacto económico y financiero
Nestlé ha señalado que los lotes retirados representan menos del 0,5% de las ventas anuales, por lo que considera que el impacto financiero directo no será significativo. Sin embargo, analistas de Jefferies estiman que alrededor del 1,3% de las ventas del grupo, equivalentes a 1.200 millones de francos suizos (1.290 millones de euros), podrían verse afectadas. Otros expertos, como Warren Ackerman de Barclays, calculan un riesgo similar, entre 0,8% y 1,5% de las ventas.
Las acciones de Nestlé han caído casi un 7% en lo que va de año, reflejando la preocupación del mercado por las posibles consecuencias económicas y reputacionales.
Riesgo reputacional
Más allá del coste financiero, los analistas coinciden en que el impacto reputacional es la principal preocupación para Nestlé. La leche infantil es un producto extremadamente sensible, y cualquier incidente puede generar desconfianza entre los consumidores y los profesionales de la salud. Jean-Philippe Bertschy, de Vontobel, afirma que el riesgo para la reputación es superior al impacto económico.
Precedentes en el sector
La industria de la alimentación infantil ha enfrentado incidentes similares en el pasado. Un ejemplo reciente es Abbot, cuya planta de Michigan fue cerrada tras el registro de enfermedades en bebés por leche Similac. La situación provocó desabastecimiento en más del 40% del mercado estadounidense, lo que obligó a importar leche desde otros países y movilizar a fabricantes europeos, incluyendo Nestlé y Danone, para atender la demanda.
Nestlé refuerza la seguridad alimentaria tras la retirada
La retirada de leche infantil por parte de Nestlé pone de relieve la sensibilidad del sector y la importancia de garantizar la calidad y seguridad en productos críticos para la salud de los bebés. Gracias a su enfoque proactivo, transparente y coordinado con las autoridades sanitarias, la compañía busca minimizar riesgos, proteger a los consumidores y mantener la confianza de profesionales de la salud. Aunque el impacto económico directo es limitado, la gestión efectiva de este proceso es clave para salvaguardar la reputación de la marca y reforzar los estándares de seguridad alimentaria a nivel global.