SpaceX se dispara más del 5% en la preapertura y coloca a Musk en otra liga

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La compañía sube más del 5% en preapertura tras el mayor debut bursátil de la historia y una valoración superior a los dos billones de dólares

Un 5,6% más antes de abrir Wall Street. Ese fue el primer veredicto del mercado sobre SpaceX este lunes, después de un estreno bursátil que ya había pulverizado expectativas. La compañía de Elon Musk tocó los 176,52 dólares por acción, cerró su primera sesión con una subida superior al 19% y superó la barrera psicológica de los 2 billones de dólares de valoración. Lo relevante no es solo el tamaño. Es la velocidad. En apenas una sesión, SpaceX pasó de ser el gran activo privado de Silicon Valley a convertirse en una pieza central del tablero financiero global.

El debut que rompe Wall Street

SpaceX fijó su salida a Bolsa en 135 dólares por acción, con una oferta de 555,5 millones de títulos de clase A. La operación, por unos 75.000 millones de dólares, queda situada como la mayor OPV conocida en los mercados estadounidenses, muy por encima de los grandes estrenos tecnológicos de las últimas dos décadas. La propia compañía confirmó que las acciones comenzarían a cotizar en el Nasdaq Global Select Market y Nasdaq Texas bajo el símbolo SPCX.

Una valoración difícil de digerir

El entusiasmo tiene una explicación: cohetes reutilizables, Starlink, defensa, inteligencia artificial y una narrativa casi industrial de dominio orbital. Sin embargo, el contraste financiero resulta incómodo. Según The Guardian, SpaceX registró 18.700 millones de dólares de ingresos el año pasado, pero también una pérdida operativa de 4.300 millones. Es decir, el mercado está pagando hoy una expectativa de monopolio futuro, no una rentabilidad consolidada. El diagnóstico es inequívoco: la prima de Musk vuelve a cotizar como si el tiempo no costara dinero.

El factor Musk

La consecuencia patrimonial es histórica. La revalorización de SpaceX elevó la fortuna estimada de Elon Musk hasta el entorno de 1,1 billones de dólares, convirtiéndolo en el primer billonario en términos anglosajones. Lo más grave para el gobierno corporativo no es solo la riqueza concentrada, sino el poder de voto: analistas citados por The Guardian apuntan a que Musk controla cerca del 85% de los derechos políticos. La empresa cotiza en Bolsa, pero su centro de mando sigue siendo extraordinariamente personalista.

La trastienda del precio fijo

SpaceX eligió una fórmula poco habitual: un precio prácticamente cerrado antes de la negociación, sin el rango clásico de una OPV tradicional. TechCrunch señaló que la demanda llegó a multiplicar varias veces la oferta disponible, lo que explica el salto inicial. Este hecho revela una tensión conocida en Wall Street: cuando el relato supera a los fundamentales, el precio deja de medir solo una empresa y empieza a medir una fe colectiva. Y esa fe, históricamente, es volátil.

El riesgo del efecto índice

El siguiente foco será la liquidez. Business Insider advierte de que solo alrededor del 4,3% de las acciones estaría inicialmente disponible para negociación, con más del 95% sujeto a restricciones de venta. Ese flotante reducido puede alimentar subidas violentas, pero también caídas abruptas cuando lleguen desbloqueos. La comparación con otras tecnológicas es clara: los estrenos más brillantes suelen vivir su primera prueba real no el día de la OPV, sino cuando los accionistas antiguos pueden vender.

Qué mira ahora el mercado

La pregunta ya no es si SpaceX ha hecho historia. La pregunta es si puede justificarla. Para sostener más de 2 billones de dólares de capitalización, la compañía deberá convertir Starlink, defensa, lanzamientos, IA e infraestructura espacial en flujos de caja recurrentes. La subida del 5,61% en preapertura hasta los 169,91 dólares, recogida por Baha News, muestra apetito comprador. También muestra otra cosa: Wall Street ha decidido financiar una promesa gigantesca antes de comprobar si puede digerirla.