SpaceX factura 7.814 millones, pero la IA inquieta a Wall Street
La compañía de Elon Musk eleva sus ingresos un 92% tras su salida a Bolsa, aunque el fuerte gasto tecnológico y las pérdidas provocan una caída cercana al 7% en el mercado fuera de hora.
SpaceX estrenó su vida como empresa cotizada con una cifra difícil de ignorar: 7.814 millones de dólares de ingresos durante el segundo trimestre de 2026, casi el doble que un año antes y alrededor de 1.000 millones por encima de las previsiones del mercado. Sin embargo, la celebración duró poco.
Las acciones retrocedieron cerca de un 7% en las operaciones posteriores al cierre. El motivo no estuvo en el crecimiento, sino en el coste de sostenerlo. La compañía continúa perdiendo dinero mientras financia simultáneamente Starship, la expansión de Starlink y una infraestructura de inteligencia artificial que ya consume decenas de miles de millones.
Un crecimiento del 92%
Los ingresos trimestrales aumentaron un 91,9% interanual, frente a unas estimaciones próximas a los 6.800 millones de dólares. Es el primer examen público de SpaceX desde su salida a Bolsa en junio y confirma que la empresa ha dejado de depender exclusivamente del negocio de lanzamientos.
Starlink se ha convertido en su principal motor económico. La división de conectividad generó aproximadamente 4.291 millones de dólares, equivalentes al 55% de la facturación, gracias al crecimiento de los clientes residenciales y, sobre todo, de los contratos empresariales y gubernamentales.
El resultado revela una transformación profunda: SpaceX ya no es únicamente un fabricante de cohetes. Es una compañía integrada de telecomunicaciones, servicios espaciales y computación avanzada.
Starlink sostiene las cuentas
La conectividad fue la única gran unidad con beneficio operativo. Starlink aportó 1.660 millones de dólares, apoyada en una red mundial que permite monetizar cada nuevo satélite durante años.
El contraste con el negocio espacial resulta significativo. Los servicios de lanzamiento elevaron sus ingresos alrededor de un 55%, hasta los 962 millones, pero registraron unas pérdidas operativas de 542 millones. El desarrollo de Starship, las pruebas de vuelo y la ampliación de instalaciones continúan presionando los márgenes.
La consecuencia es clara: los cohetes construyen la infraestructura, pero son las suscripciones de Starlink las que proporcionan recurrencia y rentabilidad.
La factura de la inteligencia artificial
La principal preocupación de los inversores está en la nueva división de inteligencia artificial. Esta área generó cerca de 2.560 millones de dólares de ingresos, más del triple que en el trimestre anterior, aunque acumuló unas pérdidas operativas de 1.260 millones.
SpaceX habría destinado alrededor de 15.800 millones de dólares a infraestructura vinculada con centros de datos y capacidad de computación. El desembolso superó ampliamente las previsiones de Wall Street y explica buena parte del castigo bursátil.
El diagnóstico es inequívoco: el mercado acepta inversiones elevadas cuando existe visibilidad sobre los retornos, pero penaliza los proyectos cuyo consumo de capital crece más rápido que sus beneficios.
Pérdidas menores, pero persistentes
La pérdida neta trimestral se situó en 143 millones de dólares, frente a los 970 millones registrados en el mismo periodo de 2025. La mejora es considerable, aunque insuficiente para despejar todas las dudas.
SpaceX combina una división rentable, Starlink, con dos negocios que todavía exigen fuertes inversiones: la exploración espacial y la inteligencia artificial. Este equilibrio explica por qué el avance de los ingresos no se tradujo en una reacción positiva del mercado.
Lo más grave para los inversores no es la pérdida puntual, sino la incertidumbre sobre cuánto capital será necesario antes de que Starship y la plataforma de inteligencia artificial alcancen una escala comercial suficiente.
Una caja de 100.000 millones
La gran ventaja de SpaceX es su fortaleza financiera. La compañía cerró junio con 100.000 millones de dólares entre efectivo, equivalentes y valores negociables, además de una cartera de pedidos de 47.500 millones.
«Esta solidez financiera nos proporciona una capacidad sustancial para invertir en Starship, los satélites de Starlink y nuestra plataforma de inteligencia artificial», aseguró el director financiero Bret Johnsen.
La liquidez funciona como un colchón formidable, pero también eleva las expectativas. Una valoración extraordinaria obliga a demostrar que el crecimiento puede transformarse en beneficios sostenibles y que los nuevos proyectos no consumirán indefinidamente los recursos obtenidos en el mercado.
El examen empieza ahora
SpaceX ha superado las previsiones, pero su debut trimestral deja una paradoja. Vende mucho más, reduce sus pérdidas y dispone de una caja extraordinaria, mientras el mercado sigue desconfiando de su disciplina inversora.
A corto plazo, la evolución dependerá de la capacidad de Starlink para compensar el gasto de Starship y de la velocidad con la que la inteligencia artificial alcance rentabilidad. También pesará la reacción de los accionistas ante unos desembolsos que podrían mantenerse elevados durante varios ejercicios.
El primer resultado como empresa cotizada demuestra que SpaceX posee una maquinaria de crecimiento difícil de replicar. Lo que todavía debe acreditar es que puede financiar la visión industrial de Elon Musk sin convertir cada nuevo proyecto en una presión permanente sobre sus accionistas.