SpaceX se hunde un 10% por su factura de 18.400 millones en IA

Foto de SpaceX en Unsplash

Los primeros resultados de la compañía tras su salida a Bolsa disparan las dudas sobre el coste de financiar simultáneamente Starlink, Starship y la infraestructura tecnológica de xAI.

SpaceX perdió hasta un 10% en la negociación previa a la apertura de Wall Street este miércoles, después de que sus primeros resultados como empresa cotizada revelasen una escalada del gasto difícil de digerir incluso para una compañía acostumbrada a desafiar los límites financieros y tecnológicos.

Las acciones llegaron a caer hasta los 113,11 dólares, pese a que los ingresos trimestrales alcanzaron aproximadamente 7.800 millones de dólares, cerca de un 92% más que un año antes. El mercado no castigó el crecimiento, sino su precio: 18.400 millones en inversiones de capital y unas pérdidas operativas de alrededor de 1.260 millones en la división de inteligencia artificial.

Unos ingresos que ya no bastan

El crecimiento de SpaceX habría sido suficiente para impulsar con fuerza a casi cualquier compañía tecnológica. La empresa superó las previsiones de facturación y cerró el trimestre con unas pérdidas netas de 541 millones de dólares, inferiores a las anticipadas por una parte del mercado.

Sin embargo, la reacción bursátil demuestra que los inversores han dejado de valorar únicamente la capacidad de Elon Musk para multiplicar los ingresos. Ahora exigen visibilidad sobre los beneficios, la generación de caja y el retorno de unas inversiones que consumen recursos a una velocidad extraordinaria.

El diagnóstico es inequívoco: SpaceX crece, pero también quema capital a una escala sin precedentes.

La factura de la inteligencia artificial

El principal foco de preocupación está en el negocio heredado de xAI. La división generó cerca de 2.560 millones de dólares de ingresos, un incremento interanual aproximado del 247%, pero todavía registró pérdidas operativas superiores a los 1.250 millones.

A ello se suma un gasto de capital disparado por la construcción de centros de datos, la adquisición de procesadores avanzados y el desarrollo de infraestructura para entrenar nuevos modelos de inteligencia artificial.

Lo más grave para el mercado es la distancia temporal entre inversión y rentabilidad. Los desembolsos son inmediatos, mientras que los beneficios prometidos podrían tardar años en materializarse.

Starlink sostiene el conglomerado

Starlink continúa siendo la principal fuente de estabilidad del grupo. El negocio de conectividad obtuvo unos ingresos trimestrales próximos a los 4.300 millones de dólares y alcanzó alrededor de 12 millones de usuarios, el doble que un año antes.

Su crecimiento permite financiar parte del desarrollo de Starship y las nuevas ambiciones en inteligencia artificial. Sin embargo, la consecuencia es clara: el servicio de internet por satélite debe sostener cada vez más proyectos intensivos en capital.

El riesgo aparece cuando una actividad rentable se utiliza para cubrir simultáneamente cohetes reutilizables, centros de datos, servicios en la nube y proyectos espaciales todavía experimentales.

Una valoración bajo presión

SpaceX salió a Bolsa en junio a 135 dólares por acción, pero la cotización ha mostrado desde entonces una volatilidad extrema. Antes de los resultados, los títulos permanecían ya muy por debajo de los máximos alcanzados durante sus primeras sesiones bursátiles.

La caída hasta 113,11 dólares supone un descuento cercano al 16% respecto al precio de colocación. Este hecho revela que el entusiasmo inicial por una de las mayores salidas a Bolsa de la historia empieza a ser sustituido por un análisis más convencional: ingresos, márgenes, caja y deuda.

La narrativa espacial ya no resulta suficiente por sí sola.

El billón prometido por Musk

Elon Musk sostiene que SpaceX puede alcanzar un billón de dólares de ingresos anuales en 2030, e incluso ha sugerido que ese objetivo podría adelantarse a 2029.

La distancia respecto a la realidad actual resulta, no obstante, monumental. Con unos ingresos semestrales próximos a 12.500 millones, la compañía tendría que multiplicar su facturación varias decenas de veces en menos de cuatro años.

Para lograrlo necesitaría convertir Starlink en un operador global dominante, acelerar los lanzamientos de Starship y transformar su división de IA en un gran proveedor de infraestructura informática. No basta con que uno de esos negocios funcione: deben funcionar todos.

Más acciones disponibles

La presión puede aumentar con el vencimiento del periodo de bloqueo posterior a la salida a Bolsa. Más de 900 millones de acciones podrían comenzar a negociarse, ampliando considerablemente la oferta disponible en el mercado.

Este incremento del capital flotante podría facilitar nuevas ventas por parte de empleados e inversores iniciales. Después de una operación bursátil caracterizada por la escasez de títulos, el cambio amenaza con elevar todavía más la volatilidad.

SpaceX ha demostrado que puede superar previsiones y, al mismo tiempo, decepcionar a Wall Street. El mercado ya no discute si Musk puede imaginar el futuro, sino cuánto costará financiarlo.