La tormenta perfecta golpea al automóvil: beneficios en mínimos y China gana la batalla industrial
Los beneficios del sector automovilístico mundial caen un 37%, mientras los fabricantes alemanes sufren un desplome histórico del 76%. China gana peso con BYD y Geely en plena reconfiguración global del mercado.
La industria mundial del automóvil afronta uno de los momentos más complejos de la última década. La combinación de presión sobre márgenes, desaceleración del segmento premium, costes de transformación industrial y creciente competencia china está redefiniendo el mapa corporativo del sector. El último análisis trimestral de EY sobre los 19 mayores grupos automovilísticos del mundo confirma que la crisis ya no es coyuntural, sino estructural, con un impacto especialmente severo en Europa y, en particular, en Alemania.
Los beneficios del sector automovilístico mundial se hunden un 37%
Los datos del tercer trimestre reflejan una profunda erosión de la rentabilidad global. El beneficio operativo conjunto cayó un 37%, hasta los 18.900 millones de euros, marcando el nivel más bajo desde 2018.
Lo más preocupante para el mercado es que esta caída no responde a una debilidad comercial. Al contrario, el sector logró mantener el crecimiento: el volumen de ventas aumentó un 3,8%, mientras que la facturación avanzó un 4,1%.
Esta divergencia entre ventas e ingresos frente al desplome del beneficio evidencia el fuerte deterioro de la estructura de costes. Las elevadas inversiones en electrificación, la presión arancelaria, los efectos negativos del tipo de cambio y los costes extraordinarios derivados de las reestructuraciones corporativas están erosionando de forma acelerada la capacidad de generar margen.
La rentabilidad media del sector se situó en el 3,9%, el nivel más bajo en al menos diez años. Desde 2023, el margen de los grandes fabricantes se ha reducido a más de la mitad, consolidando una tendencia bajista que preocupa a inversores y consejos de administración.
Los fabricantes alemanes registran un desplome histórico del 76%
Si el panorama global ya es delicado, la situación de los fabricantes alemanes resulta especialmente crítica. Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz registraron un desplome conjunto del 76% en su beneficio operativo, hasta apenas 1.700 millones de euros.
Se trata del peor dato desde el tercer trimestre de 2009, en plena crisis financiera global.
El retroceso resulta aún más significativo porque ni las ventas ni la facturación explican esta caída. Ambos indicadores permanecieron prácticamente en línea con el ejercicio anterior, lo que sitúa el problema exclusivamente en la rentabilidad.
Según EY, los grupos alemanes afrontan una auténtica “tormenta perfecta”: debilidad del segmento premium, aranceles en Estados Unidos, costes de transformación tecnológica, menor retorno de la inversión en vehículos eléctricos y elevados gastos de reestructuración.
China deja de ser motor de beneficios para Europa
Uno de los principales focos de presión corporativa para las marcas alemanas es el mercado chino.
Las ventas de los fabricantes germanos en China retrocedieron un 9% en el tercer trimestre, mientras el peso de este mercado sobre el total de sus entregas cayó del 39% en 2020 al 29% actual.
La desaceleración económica del gigante asiático ha afectado especialmente al segmento premium, históricamente uno de los grandes motores de margen para las marcas europeas.
Al mismo tiempo, la rápida adopción del vehículo eléctrico está favoreciendo a los fabricantes nacionales, que ganan cuota a gran velocidad frente a las marcas occidentales.
Suzuki lidera la rentabilidad; BMW resiste en el podio
Pese al deterioro generalizado, algunos fabricantes mantienen una posición sólida en términos de margen.
En el ranking global del trimestre, Suzuki lideró con una rentabilidad del 9,2%, seguida de BMW con el 7,0% y Toyota con el 6,8%.
La presencia de BMW en el podio evidencia que, pese al deterioro del conjunto alemán, algunas compañías conservan mayor resiliencia operativa frente a la presión sectorial.
China acelera: BYD y Geely ganan peso en Europa y el mundo
Mientras Europa atraviesa una etapa de ajustes, los fabricantes chinos continúan reforzando su expansión internacional.
Los tres grupos incluidos en el análisis de EY —BYD, Geely y Great Wall Motors— elevaron conjuntamente sus ingresos un 7% y aumentaron sus ventas un 13%.
Especialmente relevante es el caso de BYD, que se consolida como uno de los fabricantes con mayor crecimiento internacional, mientras Geely registró un avance del 26% en ingresos y Great Wall Motors del 21%, consolidando la ofensiva china en los mercados internacionales.
Además, los vehículos fabricados en China siguen ganando cuota en Europa, en un contexto de creciente presión competitiva sobre los grupos tradicionales occidentales.
El híbrido gana terreno mientras se ralentiza la electrificación
Otro de los grandes cambios estratégicos del sector es la revisión de la hoja de ruta eléctrica.
En Europa, los vehículos híbridos se consolidan como la tecnología preferida por los consumidores, por delante del coche 100% eléctrico, lo que está obligando a los grandes fabricantes a replantear sus planes de transición.
Este comportamiento está llevando a los grandes grupos a prolongar la apuesta por motores híbridos y de combustión, una decisión corporativa orientada a proteger márgenes, preservar rentabilidad y acompasar la transformación tecnológica a la demanda real del mercado.
La industria del automóvil entra así en una nueva fase marcada por la presión competitiva china, la revisión estratégica de inversiones y una fuerte exigencia de eficiencia operativa.