ESA

Nueva imagen de rayos X revela el lado «invisible» del cometa interestelar 3I/ATLAS

ESA/XMM-Newton/C. Lisse, S. Cabot & the XMM ISO Team
Es la segunda imagen de rayos X del cometa y la más detallada hasta ahora, captada por el observatorio XMM-Newton de la ESA a más de 280 millones de kilómetros.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha publicado una nueva y espectacular imagen en rayos X del cometa interestelar 3I/ATLAS, tomada por el observatorio espacial XMM-Newton el pasado 3 de diciembre, durante una observación de unas 20 horas a una distancia de 282–285 millones de kilómetros de la nave. La instantánea, difundida también en comunidades especializadas, muestra al cometa brillando en rayos X de baja energía y abre una ventana única para estudiar gases «invisibles» a otros telescopios.

Un faro en rayos X en mitad del vacío

En la imagen publicada por la ESA, 3I/ATLAS aparece como un punto rojo intenso en el centro de un campo oscuro, rodeado de un gradiente de tonos morados y azules. El rojo marca la emisión de rayos X de baja energía, mientras que el azul señala regiones de espacio prácticamente vacías de fotones de alta energía.

El observatorio XMM-Newton —uno de los grandes pilares de la astronomía de rayos X en órbita— utilizó su cámara más sensible, la EPIC-pn (European Photon Imaging Camera), para registrar el tenue resplandor del cometa. La observación se realizó cuando 3I/ATLAS se encontraba ya dentro del sistema solar interior, pero todavía muy lejos de la Tierra.

Se trata de la segunda detección en rayos X del cometa y la más detallada hasta la fecha, tras las primeras observaciones realizadas a finales de noviembre por el observatorio japonés XRISM (JAXA), que ya habían confirmado que este visitante interestelar no solo refleja luz visible, sino que también interactúa de forma intensa con el viento solar.

Cómo se enciende un cometa en rayos X

El mecanismo físico detrás de este brillo no es nuevo, pero en el caso de un objeto interestelar resulta especialmente valioso. Cuando el cometa se aproxima al Sol, emite grandes cantidades de gas: agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono y otras moléculas que forman la típica «coma» y cola.

Esos gases se encuentran de frente con el viento solar, un flujo de partículas cargadas que sale continuamente del Sol. Cuando los iones del viento solar chocan e intercambian carga con los átomos y moléculas neutras de la coma, se produce un proceso conocido como emisión de rayos X por intercambio de carga. El resultado: el cometa se convierte, a ojos de un telescopio como XMM-Newton, en una pequeña fuente de rayos X en el fondo del cielo.

La ESA recuerda que este tipo de emisiones ya se había visto en cometas del sistema solar, pero en el caso de 3I/ATLAS tiene un interés adicional: permite comparar el comportamiento de un objeto formado en otra estrella con el de los cometas «locales».

Gases invisibles para Hubble y compañía

El valor añadido de esta nueva imagen está en qué tipo de gases permite estudiar. Telescopios como James Webb o la futura misión SPHEREx son muy eficaces detectando firmas de vapor de agua, CO₂ o CO, pero se quedan prácticamente «ciegos» ante algunas moléculas ligeras.

La emisión en rayos X, en cambio, es particularmente sensible a gases como el hidrógeno (H₂) y el nitrógeno (N₂), casi invisibles para cámaras ópticas y ultravioleta como las de Hubble o JUICE. Esa combinación convierte a XMM-Newton en una pieza clave del puzzle:

  • Ayuda a medir la cantidad relativa de H₂ y N₂ en la coma.

  • Permite comparar esa «firma química» con la de otros cometas del sistema solar.

  • Aporta pistas sobre en qué tipo de entorno se formó 3I/ATLAS en su sistema de origen.

Varios equipos científicos habían sugerido que el primer objeto interestelar descubierto, 1I/’Oumuamua, podría estar compuesto en buena parte por hielos exóticos de nitrógeno o hidrógeno, una hipótesis difícil de comprobar ahora que se ha alejado demasiado. 3I/ATLAS ofrece una segunda oportunidad para poner a prueba estas ideas con datos observacionales.

ESA/XMM-Newton/C. Lisse, S. Cabot & the XMM ISO Team

3I/ATLAS, nueva pieza en el rompecabezas interestelar

3I/ATLAS es el tercer objeto confirmado que llega desde fuera de nuestro sistema solar, después de 1I/’Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). A diferencia de estos, presenta un comportamiento que ha sorprendido por la cantidad y variedad de fenómenos asociados: colas complejas, posibles anticolas y ahora un claro resplandor en rayos X.

Las observaciones coordinadas de Hubble, JUICE, sondas en Marte y Júpiter, telescopios terrestres y ahora XMM-Newton componen un catálogo sin precedentes sobre un único objeto interestelar. La idea de fondo es sencilla pero ambiciosa: usar a 3I/ATLAS como “muestra de laboratorio” para estudiar cómo son los cuerpos helados que se forman alrededor de otras estrellas.

La propia ESA subraya que estas observaciones en rayos X no sustituyen, sino que complementan las imágenes ópticas e infrarrojas, permitiendo reconstruir una imagen más completa de la composición del cometa y del entorno interestelar del que procede.

Lo que viene: más datos y menos conjeturas

La nueva imagen difundida por la ESA llega en un momento en que 3I/ATLAS se acerca a su máximo interés científico, con el perihelio y su mayor aproximación al entorno de la Tierra en cuestión de días. Los datos de XMM-Newton se sumarán al resto de campañas internacionales que se están llevando a cabo en paralelo.

En los próximos meses, los equipos que trabajan con estas observaciones intentarán responder a varias preguntas clave:

  • ¿Encaja la química de 3I/ATLAS con la de los cometas del sistema solar, o es claramente distinta?

  • ¿Hay indicios sólidos de hielos de nitrógeno o hidrógeno en cantidades similares a las sugeridas para ’Oumuamua?

  • ¿Puede este objeto ayudarnos a entender mejor cómo se forman y expulsan cuerpos helados en otros sistemas planetarios?

Mientras tanto, la ESA remite a su página específica esa.int/3IATLAS para seguir las actualizaciones y preguntas frecuentes sobre el cometa, en una campaña de comunicación poco habitual para un objeto de este tipo pero proporcional al interés que está despertando.

Lo que deja claro esta nueva imagen es que, más allá de las especulaciones, la luz en rayos X se está convirtiendo en una herramienta imprescindible para descifrar qué llega realmente desde el espacio interestelar… y hasta qué punto se parece —o no— a lo que conocemos en casa.