Sin víctimas ni daños aparentes

Un terremoto de 5,2 sacude Yunnan y pone en alerta a Zhaotong

China

Un terremoto de magnitud 5,2 sacudió el lunes por la tarde el noreste de la provincia china de Yunnan. El seísmo se registró a las 19.32 hora local (11.32 GMT), con epicentro a unos 38 kilómetros al suroeste de Zhaotong y a una profundidad de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La ciudad, situada en una de las franjas sísmicas más activas del país, es el núcleo urbano de referencia para un área donde viven más de cinco millones de personas.

Un seísmo moderado en una zona hipersísmica

En términos técnicos, un terremoto de magnitud 5,2 se considera moderado. No entra en la categoría de gran seísmo, pero su capacidad de daño puede ser considerable cuando el hipocentro se sitúa a solo 10 kilómetros de profundidad, como ha ocurrido en Yunnan. Esa combinación —magnitud media y foco muy superficial— incrementa la intensidad del movimiento en superficie.

El USGS ha localizado el epicentro a unos 38 kilómetros al suroeste de Zhaotong, mientras que la red sismológica china (CENC) ha estimado una magnitud muy similar, de 5,1, y sitúa el temblor dentro de la propia prefectura de Zhaotong, también a 10 kilómetros de profundidad. Diferencias menores que reflejan metodologías distintas, pero que apuntan a un mismo escenario: un seísmo relevante en una región donde los suelos inestables y las laderas pronunciadas multiplican el riesgo de deslizamientos.

La energía liberada por un terremoto de 5,2 equivale, de forma aproximada, a la explosión de alrededor de un kilotón de TNT. No es un escenario apocalíptico, pero sí suficiente para causar daños graves en edificaciones vulnerables, en especial en pueblos construidos en pendiente o sin normas antisísmicas estrictas.

Lo más llamativo de este episodio no es, por tanto, su magnitud aislada, sino el contexto geológico: Zhaotong se asienta en la confluencia de varias fallas activas y en un corredor donde los seísmos de entre 5 y 7 grados son relativamente frecuentes desde hace décadas.

Una ciudad de casi 800.000 habitantes en el radio del temblor

Zhaotong es una prefectura de montaña, pero también un nodo urbano en expansión. El asiento administrativo, el distrito de Zhaoyang, superaba ya los 787.000 habitantes en el censo de 2010, y su población ha seguido creciendo en la última década. El conjunto de la prefectura ronda entre 4,8 y 6,3 millones de residentes, dependiendo de la fuente y del criterio (población permanente frente a registrada).

Es, además, uno de los territorios más pobres de Yunnan. El PIB de Zhaotong alcanzó unos 164.400 millones de yuanes en 2023, cifra que habría escalado en 2024 por encima de los 200.000 millones, según datos oficiales de la ciudad. La economía se apoya en la agricultura, la minería, la producción de tabaco y el cemento, sectores intensivos en mano de obra, dispersos y muy expuestos a alteraciones en infraestructuras básicas como carreteras, puentes o presas.

En un radio de varios decenas de kilómetros alrededor del epicentro se concentran centenares de miles de habitantes, buena parte de ellos en poblaciones pequeñas conectadas por carreteras de montaña. Un seísmo que apenas provoca sustos en un barrio nuevo de Zhaotong puede traducirse, a pocos kilómetros, en grietas estructurales o derrumbes parciales en viviendas antiguas de ladrillo y adobe.

Este hecho revela una asimetría profunda: el mismo movimiento de tierra tiene consecuencias muy distintas según el código de construcción, el nivel de ingresos y la orografía del municipio afectado. Y Zhaotong, pese a su crecimiento, sigue arrastrando bolsas de pobreza y edificación precaria que convierten cada temblor en un test de estrés silencioso.

La memoria sísmica de Yunnan: de Zhaotong a Ludian

El seísmo de este lunes no es un fenómeno aislado. Yunnan acumula una larga serie de terremotos significativos, varios de ellos con epicentro o efectos directos en la propia prefectura de Zhaotong. En 1974, un terremoto de magnitud 7,1 en la zona causó entre 1.600 y hasta 20.000 muertos, según distintas estimaciones, y arrasó decenas de miles de viviendas en un área de unos 400.000 kilómetros cuadrados.

Más recientemente, en 2014, el terremoto de Ludian, también en la órbita de Zhaotong, alcanzó una magnitud de alrededor de 6,3 y dejó al menos casi 400 fallecidos, más de 1.800 heridos y unas 12.000 casas derrumbadas. En 2009, un seísmo de 5,7 en Yao'an, en la misma provincia, provocó la destrucción de 10.000 viviendas y daños en otras 30.000, con un balance de 336 heridos.

Incluso terremotos de magnitud similar a la de hoy han tenido impactos notables: en 2023, un temblor de 5,2 en Baoshan, al suroeste de Yunnan, obligó a evacuar a unas 11.000 personas, dañó cerca de 2.800 edificios y causó varios heridos leves. Y en 2021, el seísmo de Dali (6,1) se saldó con 3 muertos, 32 heridos y daños valorados en más de 3.300 millones de yuanes.

El contraste con otras regiones del mundo resulta demoledor: magnitudes que en países con normas antisísmicas muy estrictas suponen daños limitados, en Yunnan pueden desencadenar crisis humanitarias locales. El diagnóstico es inequívoco: la combinación de alta actividad tectónica, relieve complicado y debilidad estructural de muchas viviendas hace que cada terremoto, por “modesto” que sea, tenga un potencial de daño desproporcionado.

Edificación vulnerable y brecha rural-urbana

Si algo enseñan las estadísticas de desastres en Yunnan es que no todos los edificios se comportan igual ante un seísmo. Las zonas urbanas nuevas, con bloques de hormigón reforzado y estándares más recientes, soportan mejor los temblores moderados. Pero buena parte de la población de Zhaotong vive aún en viviendas bajas, de ladrillo, adobe o mampostería sin refuerzo, muchas veces levantadas en laderas o en valles estrechos.

La tasa de urbanización de la prefectura ronda el 40 %, claramente por debajo de la media de las provincias costeras chinas, que se acercan o superan el 70 %. Eso significa que millones de personas siguen residiendo en entornos rurales dispersos, donde los controles de calidad constructiva son más laxos y el acceso a servicios de emergencia, mucho más lento.

En un pueblo de montaña, un temblor de unos segundos puede bastar para agrietar muros portantes, desplazar tejados o desencadenar pequeños deslizamientos que bloquean caminos y aíslan aldeas enteras. La experiencia de Ludian en 2014 y de otros seísmos recientes confirma que los mayores niveles de mortalidad se concentran en estas zonas rurales pobres, no en las capitales provinciales.

Lo más grave es que la renovación del parque de viviendas avanza más despacio que la actividad sísmica. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran un Zhaotong que crece y supera por primera vez los 200.000 millones de yuanes de PIB, miles de casas siguen sin refuerzo estructural básico. El terremoto de 5,2 de este lunes no ha derribado edificios, pero vuelve a subrayar esta brecha.

Sistemas de alerta temprana: avances técnicos, cobertura desigual

China ha invertido en la última década en sistemas de alerta temprana de terremotos que permiten enviar avisos a teléfonos móviles, cortar automáticamente líneas de gas o detener trenes de alta velocidad cuando se detecta un seísmo significativo. En el terremoto de Baoshan de 2023, mensajes de advertencia aparecieron en pantallas de móviles y televisores segundos antes del temblor, ayudando a reducir víctimas.

En el caso de Zhaotong, las primeras horas tras el seísmo apuntan a una activación adecuada de los protocolos de vigilancia. Las redes sismológicas nacionales y provinciales detectaron el movimiento y publicaron rápidamente los parámetros básicos —magnitud, profundidad, localización—, lo que facilitó una rápida evaluación preliminar.

Sin embargo, el despliegue de sensores y la calidad de las comunicaciones siguen siendo muy desiguales. En los centros urbanos la cobertura de telefonía móvil y la disponibilidad de sirenas y sistemas de megafonía es amplia; en las aldeas de montaña, en cambio, las alertas pueden llegar tarde o no llegar. El contraste entre tecnología puntera y brecha digital rural vuelve a hacerse evidente.

Un sistema de alerta temprana solo es tan eficaz como el eslabón más débil de la cadena: la casa sin refuerzo, el pueblo sin acceso rápido a una carretera segura, la familia que no ha recibido formación básica de evacuación. El terremoto de hoy se ha saldado sin daños, pero la pregunta incómoda es cuántos segundos de ventaja tendría realmente un vecino de un valle remoto ante un seísmo de mayor magnitud.

Impacto económico potencial en una prefectura de 200.000 millones de yuanes

Aunque este seísmo no haya provocado, por ahora, pérdidas económicas reseñables, el ejercicio de cuantificar el riesgo potencial es inevitable. Zhaotong superó en 2024 los 200.000 millones de yuanes de PIB anual, casi un 25 % más que el dato estimado para 2023, lo que refleja un fuerte rebote tras los años de pandemia.

Una parte sustancial de esa riqueza se concentra en infraestructuras críticas: presas en el río Jinsha, carreteras que conectan Yunnan con Sichuan y Guizhou, líneas eléctricas de alta tensión y zonas industriales ligadas al cemento y la minería. Un gran terremoto que afectara a uno de estos nodos podría tener impactos que se contarían en decenas de miles de millones de yuanes, no solo por los daños directos sino por las interrupciones en cadenas logísticas regionales.

El contraste con otras regiones resulta evidente. Provincias costeras con mayor renta per cápita han invertido durante años en reforzar puentes, hospitales y escuelas frente al riesgo sísmico. En Zhaotong, con un PIB per cápita en torno a un tercio de la media nacional, cada yuan destinado a refuerzo estructural compite con necesidades básicas de desarrollo.

Este hecho revela una paradoja: los territorios más vulnerables al seísmo son también los que disponen de menos recursos fiscales para anticiparse a sus efectos. El temblor de 5,2 de este lunes no ha hecho saltar por los aires ese equilibrio, pero sí ha recordado, con crudeza, lo estrecho que es el margen de seguridad económica de la región.