Bessent asegura que la OTAN sigue “fuerte y segura” pese al pulso por Groenlandia
El secretario del Tesoro de Estados Unidos afirmó que la alianza atlántica no corre peligro a pesar de las crecientes tensiones entre Washington y varios países europeos por Groenlandia. Bessent reiteró la amenaza de imponer aranceles del 10% a ocho Estados europeos y defendió que la incorporación de la isla a EE. UU. sería clave para garantizar su seguridad futura.
La OTAN, “muy segura”, según Washington
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró este martes que la OTAN sigue siendo una alianza “muy segura y sólida”, a pesar del aumento de la tensión entre Estados Unidos y varios países europeos a raíz del conflicto diplomático sobre Groenlandia. Sus declaraciones buscan transmitir estabilidad en un momento en el que el vínculo transatlántico se ve sometido a una presión inédita.
Bessent subrayó que las diferencias actuales no ponen en riesgo la arquitectura de seguridad compartida, aunque reconoció implícitamente que el debate sobre Groenlandia ha generado fricciones significativas entre aliados históricos.
La amenaza arancelaria de Trump
Durante su intervención, el secretario del Tesoro reiteró la advertencia del presidente Donald Trump, quien ha amenazado con imponer aranceles del 10% a ocho países europeos que han desplegado efectivos militares en Groenlandia. Estas sanciones entrarían en vigor el 1 de febrero, salvo que Dinamarca acceda a transferir el control de la isla a Estados Unidos.
La amenaza comercial introduce un elemento de presión económica directa en un debate que hasta ahora se había movido principalmente en el terreno geopolítico y de seguridad. Para varios gobiernos europeos, el uso de aranceles como instrumento de coerción supone un precedente preocupante dentro de la relación transatlántica.
Groenlandia como activo estratégico
Bessent defendió la postura de la Casa Blanca asegurando que Trump considera que la propiedad estadounidense de Groenlandia es necesaria porque la isla “se está volviendo cada vez más atractiva para conquistas extranjeras”. En este sentido, argumentó que, en caso de ataque, Estados Unidos sería llamado igualmente a defender el territorio debido a su importancia estratégica en el Ártico.
Según el secretario del Tesoro, una integración directa de Groenlandia en Estados Unidos reduciría el riesgo de agresiones externas y simplificaría la defensa de la región, en un contexto de creciente competencia global en el Ártico.
Comercio y presión diplomática
A pesar de las tensiones, Bessent instó a Europa a seguir adelante con el acuerdo comercial con Estados Unidos, calificándolo como beneficioso para ambas partes. Sus palabras sugieren que Washington intenta separar, al menos en el discurso oficial, el conflicto sobre Groenlandia del marco más amplio de las relaciones económicas transatlánticas.
No obstante, analistas señalan que la credibilidad de este mensaje se ve erosionada por la simultaneidad de las amenazas arancelarias y la presión política, lo que dificulta que los socios europeos perciban el acuerdo comercial como equilibrado.
Reacciones en Europa
En varias capitales europeas, las declaraciones de Bessent han sido recibidas con escepticismo. Gobiernos y responsables comunitarios consideran contradictorio afirmar que la OTAN está a salvo mientras se recurre a medidas económicas punitivas contra aliados que actúan dentro de marcos de cooperación defensiva.
Además, la exigencia de que Dinamarca ceda Groenlandia es vista como una línea roja, al afectar directamente a la soberanía de un Estado miembro de la UE y de la propia OTAN. Este punto ha reforzado los llamamientos a una respuesta europea coordinada.
La OTAN ante un nuevo equilibrio
El debate sobre Groenlandia pone de relieve las tensiones internas dentro de la alianza atlántica, especialmente en un momento en que la OTAN enfrenta desafíos externos significativos. Aunque Washington insiste en la solidez del bloque, las discrepancias estratégicas y comerciales evidencian un cambio en la dinámica tradicional de la relación entre Estados Unidos y Europa.
Expertos en seguridad señalan que el episodio podría acelerar los esfuerzos europeos por reforzar su autonomía estratégica, sin romper formalmente con la OTAN, pero reduciendo su dependencia política de Washington.
En las próximas semanas, la atención se centrará en si Estados Unidos ejecuta finalmente la amenaza de aranceles y en la respuesta que adopten los países europeos afectados. Al mismo tiempo, el futuro del acuerdo comercial y la gestión del conflicto sobre Groenlandia serán claves para evaluar si la crisis se limita a un pulso puntual o marca un punto de inflexión en la relación transatlántica.
Mientras tanto, Washington insiste en que la OTAN permanece intacta. Sin embargo, el episodio deja al descubierto una alianza sometida a tensiones crecientes, donde la seguridad, el comercio y la soberanía territorial se entrelazan como nunca antes.