Alerta estratégica en el Ártico

Canadá simuló en secreto un escenario de invasión estadounidense

EPA/ROBERT GHEMENT

Las Fuerzas Armadas canadienses han modelizado de forma discreta su respuesta ante una hipotética invasión por parte de Estados Unidos, un ejercicio sin precedentes en más de un siglo. La simulación, de carácter conceptual, se enmarca en el aumento de las tensiones geopolíticas en el Ártico y en el controvertido interés del presidente Donald Trump por Groenlandia.

Un ejercicio sin precedentes en más de un siglo

El Ejército canadiense ha llevado a cabo una simulación interna sobre cómo respondería ante una hipotética invasión de Estados Unidos, según revelaron altos funcionarios al diario The Globe and Mail. Se trata del primer ejercicio de este tipo en más de cien años, una circunstancia que da cuenta de la excepcionalidad del contexto estratégico actual.

Las fuentes subrayan que no se trata de un plan de guerra formal, sino de un ejercicio conceptual de análisis, diseñado para evaluar vulnerabilidades, tiempos de respuesta y escenarios extremos en un entorno internacional cada vez más volátil.

Un escenario impensable que ya no se descarta

Durante décadas, la idea de un conflicto militar entre Canadá y Estados Unidos era considerada prácticamente impensable. Ambos países comparten la frontera no militarizada más larga del mundo, una profunda integración económica y una alianza estratégica consolidada en el marco de la OTAN y del sistema de defensa aeroespacial NORAD.

Sin embargo, el endurecimiento del discurso geopolítico estadounidense y las tensiones recientes en torno al Ártico han llevado a Ottawa a contemplar escenarios que hasta ahora se descartaban por completo. El ejercicio analiza supuestos en los que fuerzas estadounidenses podrían superar las defensas canadienses en cuestión de días, dada la asimetría militar entre ambos países.

El factor Groenlandia y la seguridad ártica

El detonante de esta simulación no es casual. El ejercicio se enmarca directamente en el interés declarado del presidente Donald Trump por Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, y en una retórica que ha tensionado las relaciones de seguridad en el Ártico.

Para Canadá, el Ártico no es solo una región periférica, sino un eje central de su soberanía, defensa y proyección estratégica. El deshielo progresivo está abriendo nuevas rutas marítimas y elevando el valor militar y económico de la zona, lo que ha intensificado la competencia entre potencias.

Superioridad militar y vulnerabilidad canadiense

Según las fuentes citadas, uno de los aspectos más delicados del ejercicio fue constatar que, en un escenario extremo, las capacidades militares canadienses resultarían insuficientes para frenar una ofensiva estadounidense prolongada. El análisis parte de supuestos realistas sobre logística, superioridad aérea, control naval y despliegue rápido de tropas.

Este tipo de conclusiones no se interpretan como una acusación directa a Washington, sino como una llamada de atención interna sobre las limitaciones estructurales del sistema de defensa canadiense, especialmente en regiones remotas del norte del país.

Un ejercicio conceptual, no un plan de guerra

Las autoridades canadienses han insistido en que la simulación no constituye un plan operativo ni implica que Ottawa considere probable un conflicto con Estados Unidos. El objetivo es puramente analítico: identificar riesgos, evaluar escenarios límite y mejorar la capacidad de planificación estratégica ante un entorno internacional impredecible.

En este sentido, el ejercicio se alinea con prácticas habituales en los Estados mayores de países aliados, que suelen modelizar incluso amenazas extremadamente improbables como parte de su planificación a largo plazo.

Impacto político y diplomático

La revelación del ejercicio tiene un evidente impacto político. Aunque se ha mantenido en un ámbito estrictamente confidencial, su filtración refleja la inquietud creciente en los círculos de seguridad canadienses ante el giro de la política exterior estadounidense.

Diplomáticamente, Ottawa sigue apostando por la cooperación y el diálogo con Washington, pero este tipo de análisis interno evidencia que la confianza absoluta ha dado paso a una relación más prudente y basada en escenarios de riesgo.

El Ártico como nuevo eje de tensión

Expertos en seguridad coinciden en que el Ártico se ha convertido en uno de los principales focos de tensión geopolítica global, junto con Europa del Este y el Indo-Pacífico. La combinación de recursos estratégicos, nuevas rutas comerciales y presencia militar creciente ha transformado una región históricamente estable en un espacio de competencia abierta.

Para Canadá, esto implica reforzar su presencia, modernizar capacidades militares y redefinir su estrategia de defensa ártica, incluso frente a aliados tradicionales.

Un síntoma de un mundo más inestable

La simulación canadiense no implica una ruptura con Estados Unidos, pero sí es un síntoma claro de un mundo más fragmentado y menos previsible. Que un país aliado y vecino contemple, aunque sea de forma teórica, un escenario de invasión estadounidense revela hasta qué punto la geopolítica ha entrado en una fase de redefinición profunda.

En ese nuevo contexto, incluso las alianzas más sólidas se ven obligadas a revisar supuestos históricos y prepararse para escenarios que, hasta hace poco, pertenecían únicamente al terreno de la ficción estratégica.