China acusa a la UE de discriminar a sus empresas con el nuevo plan tecnológico
El Gobierno chino criticó duramente este jueves la decisión de la Unión Europea de catalogar a determinadas empresas chinas como “proveedores de alto riesgo” y limitar su participación en el desarrollo de redes 5G y otros sectores estratégicos. Pekín considera que la medida responde a criterios políticos y de seguridad exagerados, y advierte de que podría deteriorar aún más las relaciones económicas entre ambas potencias.
El Ministerio de Comercio de China expresó su firme oposición a los planes de la UE de restringir la presencia de compañías chinas en infraestructuras críticas del bloque. Durante una rueda de prensa, la portavoz del ministerio, He Yongqian, afirmó que Bruselas está incurriendo en “prácticas discriminatorias” y en una politización indebida de los asuntos económicos y comerciales.
Según Pekín, el planteamiento europeo no solo carece de base objetiva, sino que además introduce una lógica de confrontación en un ámbito que debería regirse por normas de mercado, competencia leal y cooperación internacional.
y en una politización indebida de los asuntos económicos y comerciales.
El trasfondo del nuevo plan europeo
Las declaraciones chinas llegan después de que la Unión Europea avanzara en la revisión de su Ley de Ciberseguridad, que contempla excluir componentes y equipos procedentes de proveedores considerados de “alto riesgo” en 18 sectores críticos, entre ellos la energía, el transporte y los servicios de tecnologías de la información y las comunicaciones.
Aunque el texto no menciona explícitamente a China, la medida es interpretada de forma generalizada como un movimiento dirigido a empresas chinas, especialmente aquellas vinculadas al despliegue de redes 5G y a infraestructuras digitales clave.
Seguridad frente a comercio
Desde Bruselas, el argumento central gira en torno a la seguridad nacional y la protección de infraestructuras críticas, en un contexto marcado por el aumento de ciberamenazas y por la creciente rivalidad tecnológica global. Sin embargo, China considera que este enfoque supone una “securitización excesiva” de sectores económicos y una excusa para limitar la competencia extranjera.
“El uso de conceptos de seguridad de forma indiscriminada acaba dañando la confianza mutua y distorsionando el mercado”, sostuvo He Yongqian, al tiempo que defendió que las empresas chinas operan conforme a las leyes locales y estándares internacionales.
Impacto en las relaciones UE-China
La controversia añade un nuevo foco de tensión a unas relaciones ya complejas entre la UE y China, marcadas por desacuerdos en materia de comercio, derechos humanos, política industrial y dependencia tecnológica. En los últimos años, Bruselas ha adoptado una postura más cautelosa hacia Pekín, al que define simultáneamente como socio, competidor y rival sistémico.
Para China, este giro estratégico europeo contradice los principios de apertura económica y multilateralismo que la UE defiende en otros foros internacionales.
El papel del 5G y la tecnología crítica
El despliegue del 5G se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de la competencia tecnológica global. Estas redes no solo son clave para las telecomunicaciones, sino también para sectores como la industria, la logística, la sanidad y la defensa.
Pekín insiste en que excluir a proveedores chinos puede retrasar el desarrollo tecnológico europeo, encarecer los costes y limitar la innovación, al reducir el número de actores capaces de ofrecer soluciones avanzadas a gran escala.
Advertencias de posibles represalias
Aunque el Ministerio de Comercio no anunció medidas concretas, China dejó entrever que se reserva el derecho de responder para proteger los intereses legítimos de sus empresas. En el pasado, disputas similares han derivado en restricciones comerciales cruzadas o en recursos ante organismos internacionales.
Analistas señalan que un deterioro mayor de las relaciones podría afectar a sectores clave como la automoción, la energía verde y las cadenas de suministro industriales, donde la interdependencia entre China y Europa sigue siendo elevada.
Llamamiento al diálogo
Pese al tono crítico, Pekín reiteró su disposición a mantener el diálogo con la Unión Europea y a resolver las diferencias mediante consultas y cooperación. China instó a Bruselas a adoptar un enfoque “objetivo y racional” y a garantizar un entorno empresarial justo, transparente y no discriminatorio para todas las compañías extranjeras.
Desde el punto de vista chino, la cooperación tecnológica sigue siendo esencial para afrontar desafíos globales como la digitalización, la transición energética y el crecimiento económico sostenible.
Un pulso en un contexto global más amplio
El enfrentamiento se inscribe en un contexto internacional marcado por la fragmentación del comercio global y la creciente rivalidad entre bloques económicos. A medida que la tecnología se convierte en un factor central del poder geopolítico, decisiones regulatorias como la de la UE adquieren un peso estratégico que va más allá del ámbito puramente económico.
La reacción de China refleja su preocupación por quedar marginada de mercados clave y por la posibilidad de que otros países adopten políticas similares.