Aragón se tiñe de crisis para el PSOE, Vox "quiere doble" y un PP sin arrancar
Aragón ha confirmado este domingo un escenario que ya se intuía en otras citas autonómicas: el PSOE se desploma, el PP no despega y Vox se consolida como el gran beneficiado del ciclo. Con casi todo el voto contabilizado, los populares de Jorge Azcón pasan de 28 a 26 escaños, el PSOE de Pilar Alegría se queda en 18 diputados —repitiendo el peor registro de Javier Lambán en 2015— y Vox salta de 7 a 14 representantes, tras sumar 6,65 puntos más que en 2023. La mayoría absoluta se sitúa en 34 escaños, una barrera que la derecha supera holgadamente, pero con un reparto interno muy distinto al de hace apenas tres años.
Vox se refuerza y la derecha reequilibra su peso interno
En el bloque conservador, la foto es elocuente: PP (26) + Vox (14) = 40 escaños, seis por encima del listón de la mayoría. La gobernabilidad no está en cuestión, pero sí como se conforma el bloque.
Vox, crece y se afianza como actor imprescindible, dejando atrás el papel de voto de castigo para convertirse en pieza estructural del espacio de la derecha aragonesa. El resultado otorga a Alejandro Nolasco una capacidad de presión mucho mayor que en 2023: Azcón sigue siendo el candidato a presidir el Gobierno regional, pero la negociación del próximo pacto se hará con un Vox más musculado y posiblemente con más exigencias encima de la mesa.
La decisión de Jorge Azcón de anticipar las elecciones que podía buscar, sobre el papel, ampliar el margen del PP y reducir su dependencia de Vox. El resultado ha sido el contrario: los populares pierden dos escaños y 1,26 puntos, y su socio gana el doble de diputados.
Como en Extremadura en diciembre, el intento de convertir al PP en destino único del voto de centroderecha no ha funcionado. El electorado conservador no se concentra en una sola sigla, sino que reparte su apoyo entre PP y Vox, con un trasvase estable hacia este último.
La izquierda se dispersa: hundimiento del PSOE y auge de la Chunta
En el campo progresista, la noche deja una constatación clara: el voto de izquierdas no se evapora, se redistribuye. El PSOE pierde 5 escaños y casi 5,25 puntos, pero ese castigo no se traduce en abstención masiva, sino en fuga hacia opciones alternativas.
La Chunta Aragonesista es la principal beneficiada: pasa de 3 a 6 diputados y duplica su respaldo, del 5,1% al 9,7%. La formación aragonesista, integrada en el espacio de Sumar a nivel estatal, ha sabido capitalizar el malestar con la dirección federal del PSOE y ofrecer una referencia más nítida a la izquierda.
El nuevo mapa se completa con Aragón Existe, que entra con 2 escaños, e IU–Movimiento Sumar, que mantiene su representante. En el lado contrario, Podemos queda fuera del Parlamento, confirmando una tendencia de pérdida de peso autonómico que parece ya difícil de revertir.
El PAR se queda fuera y SALF se queda a las puertas
Destaca la desaparición institucional de un clásico de la política aragonesa: el Partido Aragonés (PAR). La que durante años fue bisagra imprescindible de cualquier mayoría en la comunidad se queda sin representación, víctima de la polarización y de la competencia de nuevas siglas regionalistas.
También no llega la tentativa de Se Acabó La Fiesta (SALF). La candidatura impulsada por Alvise Pérez logra varios miles de votos, suficientes para fragmentar aún más el espacio de la derecha y dificultar al PP la conquista de ciertos restos, pero insuficientes para superar el umbral de acceso a las Cortes. El efecto práctico: erosiona al PP sin traducirse en escaños propios.
Ferraz, señalada
Para el PSOE, lo ocurrido es algo más que un tropiezo regional: que una dirigente del peso de Pilar Alegría, ministra y portavoz del Gobierno, pierda 5 escaños y casi 5 puntos evidencia que el desgaste socialista tiene una dimensión que va más allá de factores locales. Buena parte del voto opta por marcas más identificadas con el territorio o por opciones situadas a la izquierda del PSOE, que ha sido percibido como demasiado preso de la lógica de Madrid.
En la sede del PP, en cambio, el mensaje podría ser más incómodo aún. Aragón sugiere que el techo real de Alberto Núñez Feijóo podría ser inferior al que marcan algunas encuestas, y que la estrategia de “absorber” a Vox con apelaciones a la moderación y la gestión no está funcionando como se esperaba. Vox se consolida y crece incluso en territorios donde el PP gobierna.
Si se proyectara este comportamiento al terreno estatal, el panorama es evidente: la mayoría absoluta del PP en solitario se aleja. Aragón confirma que el centro-derecha español no evoluciona hacia la reunificación, sino hacia una dualidad obligada, con un PP mayor, pero insuficiente, y un Vox reforzado que convierte cualquier alternativa de gobierno en un acuerdo de coalición indispensable.