EE. UU. reúne a Israel y Arabia Saudí para coordinar posible operación contra Irán
Estados Unidos ha convocado a Israel y Arabia Saudí en Washington para discutir una potencial operación militar contra Irán, en medio de crecientes tensiones por el programa nuclear persa. Según fuentes citadas por Axios, la administración de Donald Trump advierte que cualquier ataque futuro podría ser “mucho peor” que el ocurrido en 2025, mientras Teherán promete responder si es necesario, abriendo un escenario de máxima alerta regional e internacional.
Durante esta semana, la Casa Blanca ha recibido a delegaciones clave de Oriente Medio para analizar posibles acciones contra Irán. Israel se reunió con funcionarios estadounidenses el martes y miércoles, y Arabia Saudí lo hará entre jueves y viernes, según fuentes de Axios.
Encabezando la delegación israelí estaba el Mayor General Shlomi Binder, jefe de la Dirección de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa (Aman), mientras que Arabia Saudí envió al Ministro de Defensa Khalid bin Salman, hermano del príncipe heredero Mohammed bin Salman. Ambos se reunieron con el Secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial para Oriente Medio Steve Witkoff.
El objetivo de estas reuniones es coordinar estrategias, compartir inteligencia y calibrar la magnitud de cualquier operación futura, mientras se busca un consenso sobre los riesgos y el alcance del conflicto.
Oriente Medio para analizar posibles acciones contra Irán
La amenaza explícita de Trump
El expresidente Donald Trump advirtió que cualquier ataque contra Irán sería “mucho peor” que el llevado a cabo en 2025 sobre instalaciones nucleares iraníes. Este comentario refuerza la percepción de que Washington está contemplando una acción de gran escala, diseñada para impactar decisivamente sobre la capacidad nuclear y militar del régimen persa.
Trump ha insistido en que Irán busca negociar un acuerdo sobre su estatus nuclear con Estados Unidos, lo que sugiere que la administración podría combinar presión militar y diplomática. Sin embargo, la retórica belicista también aumenta la tensión regional y genera incertidumbre sobre la estabilidad de los mercados energéticos y financieros.
Implicaciones para Israel y Arabia Saudí
Israel y Arabia Saudí son los aliados clave en la estrategia estadounidense contra Irán. Para Tel Aviv, la amenaza nuclear persiste como prioridad estratégica, y cualquier acción preventiva es considerada vital para la seguridad nacional.
Arabia Saudí, por su parte, busca garantizar que el equilibrio de poder regional no se incline a favor de Teherán, especialmente en Siria, Yemen y el Golfo Pérsico. La coordinación militar con Estados Unidos y Israel refleja un enfoque compartido para disuadir a Irán, aunque con riesgos significativos de escalada.
para la seguridad nacional. Arabia Saudí, busca garantizar que el equilibrio de poder regional no se incline a favor de Teherán
Teherán responde con firmeza
Irán ha advertido que responderá a cualquier ataque necesario, manteniendo un tono desafiante que complica la situación diplomática. Las declaraciones recientes subrayan que Teherán no considera la negociación como un sustituto de su defensa militar y que cualquier acción externa será contestada, lo que incrementa la probabilidad de un conflicto abierto en la región.
Analistas destacan que la combinación de sanciones, amenazas y operaciones militares proyecta un riesgo de escalada rápida, no solo para Irán, sino para todo Oriente Medio, con posibles impactos en el transporte marítimo, los precios del petróleo y la seguridad global.
Contexto del conflicto nuclear
El punto de tensión gira en torno al programa nuclear iraní, considerado estratégico por Teherán y como amenaza por Israel y Estados Unidos. En 2025, se produjo un ataque selectivo sobre instalaciones nucleares que, aunque limitado, sirvió como advertencia sobre el nivel de sofisticación de los ataques posibles.
Ahora, la coordinación trilateral sugiere que EE. UU. busca preparar una acción más amplia, con objetivos militares y políticos claramente definidos. La inclusión de Arabia Saudí refuerza el enfoque regional y amplía el alcance de la planificación estratégica.
El encuentro en Washington también genera preocupación por posibles efectos colaterales. Una operación contra Irán podría disparar conflictos en Yemen, Líbano y Siria, involucrando a milicias aliadas de Teherán y poniendo en riesgo a civiles. Además, los aliados europeos y asiáticos podrían verse arrastrados a la crisis diplomática, afectando relaciones internacionales y estabilidad económica.
sirvió como advertencia sobre el nivel de sofisticación de los ataques posibles.
Equilibrio entre diplomacia y acción militar
Mientras las reuniones continúan, Estados Unidos parece intentar equilibrar presión militar y opciones diplomáticas. La intención declarada es forzar a Irán a negociar, pero la amenaza de una operación masiva aumenta el riesgo de errores de cálculo y escalada no deseada.
El escenario refleja la complejidad de la política de seguridad estadounidense: coordinación con aliados regionales, advertencias directas a Teherán y necesidad de mantener el control de la narrativa internacional.
Con Israel, Arabia Saudí y Estados Unidos alineados frente a Irán, Oriente Medio se encuentra en un momento de máxima tensión. Las decisiones tomadas en Washington esta semana podrían determinar la estabilidad de la región durante los próximos meses. La advertencia de Trump, combinada con la respuesta iraní, mantiene en vilo a diplomáticos, mercados y gobiernos en todo el mundo.