Feijóo arremete contra Sánchez en el Congreso: «Feminismo falso y corrupción a la vista»

Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez en el Congreso durante la sesión de control, captados en un momento de intenso debate.

El Congreso español fue testigo de un enfrentamiento marcado por acusaciones de corrupción y acoso entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. A lo largo de la sesión, se abordaron temas como el feminismo, la gestión del Ejecutivo, y la crítica a las actuaciones de ambos partidos, además de la intervención de Vox que añadió mayor tensión al debate.

El Congreso de los Diputados se convirtió este miércoles en el escenario de un cruce verbal intenso entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. Los reproches, lejos de ser solo superficiales, apuntaron directo a la conducta ética y a la gestión de ambos mandatarios, en un debate donde el feminismo, la corrupción y la credibilidad política fueron protagonistas. ¿Podría señalarse este enfrentamiento como un momento crucial en la política española? Probablemente sí, dado el calibre de las acusaciones lanzadas.

Feijóo y la ofensiva de los escándalos

El líder popular inició su intervención con una pregunta que no dejó indiferente a nadie: ¿qué virtudes vio Pedro Sánchez en Santos Cerdán, Koldo García y Paco Salazar para confiar en ellos? No era un cuestionamiento cualquiera. Más bien, Feijóo puso sobre la mesa supuestas prácticas de corrupción que implican mordidas millonarias y, por si fuera poco, pisos para amantes pagados con fondos públicos. Es inevitable sentirse inquieto ante tales acusaciones.

Según Feijóo, lo denunciado no se trata de «un caso aislado», sino de un ‘código de conducta’ instalado en las estructuras socialistas. No ahorró críticas duras, diciendo que entre el acosador y la acosada, el Ejecutivo está con el acosador, y lanzó incluso una acusación polémica sobre el origen de las lecciones de feminismo dadas por Sánchez, vinculándolas a «prostíbulos». Sin lugar a dudas, un lenguaje punzante y poco habitual en estas instancias oficiales.

El cierre de Feijóo: un mensaje demoledor

El cierre del discurso de Feijóo fue tajante y directo: "El problema no son sus hombres, el problema es usted". Con esta contundencia, dejó claro que su mensaje iba más allá de individuos, buscando alcanzar la cúpula del gobierno. Añadió que el Ejecutivo está marcado por la corrupción, el cinismo y la falta de mayoría, concluyendo que "su tiempo se ha acabado". Sin duda, un reto al statu quo que no pasaría desapercibido.

La defensa de Pedro Sánchez y el choque de discursos

En respuesta, el presidente reafirmó el compromiso de su gobierno en la lucha contra el acoso laboral, citando datos oficiales de una encuesta reciente que indican que una de cada tres mujeres ha sufrido acoso. Además, destacó medidas como la obligatoriedad de protocolos antiacoso en todas las organizaciones, incluyendo partidos políticos. Esta fue una forma clara de señalar que no hay impunidad en esta materia, o al menos así lo intentó demostrar.

Sánchez no esquivó el contrapunto, apuntando directamente al PP por supuesta falta de activación de mecanismos en casos como Algeciras o Ponferrada. En su intervención, defendió su gestión social, haciendo hincapié en subidas del salario mínimo o leyes de paridad, lo cual configuró un discurso enfocado en los avances para las mujeres. No obstante, también lanzó una dura acusación: el verdadero peligro para las mujeres es la coalición negacionista del PP con Vox. ¿Una estrategia política para voltear el debate? Posiblemente.

Intervención de Vox: un toque crítico a Sánchez

Para rematar, Santiago Abascal, de Vox, tomó la palabra y no se anduvo con rodeos. En su intervención mordaz, comparó las tramas de corrupción del Ejecutivo con series de Netflix, sugiriendo que hay muchas más de las que el público conoce. También cuestionó el conocimiento que Sánchez tiene sobre los negocios de familiares y colaboradores cercanos, usando la ironía para señalar una supuesta amnesia.

Pero no solo quedó ahí. Abascal llevó el debate hacia la gestión de servicios públicos, señalando una supuesta saturación hospitalaria causada por la atención a inmigrantes ilegales y acusando al gobierno de imponer un fanatismo ambiental que afecta negativamente la economía de las clases medias. Claramente, un panorama político que no encuentra puntos en común en este momento.