La gran estrategia MAGA de Trump: El nuevo tablero global según Martin Wolf

La gran estrategia MAGA de Trump: El nuevo tablero global según Martin Wolf

Un análisis profundo de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y cómo redefine las prioridades globales, relegando a Europa y enfocándose en Asia-Pacífico, con implicaciones directas en la política, defensa y economía mundial.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, publicada en noviembre de 2025, marca un giro trascendental en la manera en que Washington percibe su papel en el mundo. A medida que el foco se desplaza desde la relación transatlántica hacia la región Asia-Pacífico, las implicaciones para Europa y sus aliados tradicionales se hacen evidentes. La estrategia, que refuerza el principio "America First", pone de manifiesto una política más pragmática y transaccional, alejándose de los ideales de cooperación tradicional.

El giro hacia Asia-Pacífico: un cambio de prioridades globales

Con el cambio de prioridades hacia Asia-Pacífico, Estados Unidos ha dejado claro que su interés está centrado en la creciente potencia económica, tecnológica y militar de la región, especialmente frente a China. Este nuevo enfoque redefine las alianzas y las expectativas, colocando a Europa en un papel secundario. En lugar de ser un aliado privilegiado, Europa se ve ahora como una región cuya relevancia depende de sus contribuciones tangibles, ya sea en términos de defensa, tecnología o economía.

"America First" y la estrategia de control estratégico

El principio "America First", central en la presidencia de Donald Trump, ha sido reincorporado a la estrategia estadounidense, señalando que las intervenciones en el exterior solo se realizarán si resultan en beneficios directos para Estados Unidos. Esto ha llevado a una reevaluación de puntos clave, como Groenlandia, Venezuela e Irán, que se consideran ahora no solo áreas a defender, sino piezas estratégicas a controlar.

La OTAN: de alianza incondicional a herramienta condicionada

El papel de la OTAN también se ve afectado. La histórica alianza, vista anteriormente como un pilar de seguridad compartida, ahora será evaluada según su utilidad práctica. Estados Unidos exige que los aliados europeos aumenten su gasto en defensa, reduzcan regulaciones que limiten la competitividad económica y cooperen más estrechamente en áreas como la tecnología y la energía.

Martin Wolf, analista de economía y geopolítica, señala que esta nueva estrategia representa una "lectura civilizacional" de Europa, aludiendo a una serie de problemas estructurales que afectan al continente, como el envejecimiento demográfico y un modelo regulatorio que frena su competitividad. La estrategia estadounidense resalta que Europa enfrenta no solo una crisis de seguridad, sino una crisis existencial que podría poner en peligro su futuro a largo plazo.

El desafío de China y el futuro de la relación transatlántica

Por su parte, la administración de Washington no oculta su preocupación por el crecimiento de China, que considera el principal desafío geopolítico y económico del siglo XXI. Como parte de esta reorientación estratégica, Estados Unidos planea dar por resuelto el conflicto Rusia-Ucrania en los próximos meses, a fin de poder concentrar recursos y atención en el Pacífico.

Tensiones comerciales y energéticas: Estados Unidos contra el modelo verde europeo

En cuanto a comercio y energía, la nueva estrategia promete tensiones entre Estados Unidos y Europa, especialmente en temas como el modelo verde europeo, al que Washington percibe como una competencia directa. Las políticas económicas estadounidenses estarán orientadas a priorizar el fortalecimiento de su propia economía, lo que podría generar fricciones en los acuerdos previos con el Viejo Continente.

El futuro de Europa en un mundo de nuevas prioridades

El nuevo enfoque estadounidense plantea interrogantes sobre el futuro de la relación transatlántica. Si bien la alianza sigue siendo importante, el nuevo énfasis en Asia y la reconfiguración de las prioridades podría dejar a Europa enfrentando desafíos para mantener su relevancia global en un mundo dominado por la competencia entre grandes potencias.