Gustavo de Arístegui: el error estratégico de Occidente con Maduro y la nueva guerra fría en el Ártico
En esta entrevista exclusiva con Gustavo de Arístegui, se aborda el error estratégico de Occidente al tratar a Maduro como gobierno legítimo, el rol crucial de Groenlandia en la rivalidad entre potencias, y la crisis entre Venezuela y Cuba en medio de un mundo cada vez más inestable y con reglas difusas.
La geopolítica global se acelera y el margen de error se estrecha. Nada parece definitivo y cualquier movimiento puede cambiar el tablero en cuestión de días.
En ese clima, Gustavo de Arístegui ofrece un diagnóstico directo en esta entrevista: presión sobre Maduro, fisuras internas y un efecto dominó que salpica a Cuba. Al mismo tiempo, el foco se desplaza hacia el Ártico, donde Groenlandia gana peso a gran velocidad.
Las preguntas se apilan: ¿qué está pasando de verdad en Venezuela? ¿por qué el interés militar por Groenlandia no deja de crecer? y ¿hasta dónde puede sostenerse el eje Venezuela-Cuba en medio de una crisis energética?
Occidente y el cálculo fallido ante Maduro
Arístegui lanza una advertencia sin rodeos: el enfoque de Occidente hacia Nicolás Maduro habría sido un desliz de gran tamaño. El punto clave, según su análisis, está en el coste de haberlo tratado como si se tratara de un gobierno legítimo.
Mientras tanto, el panorama dentro de Venezuela no apunta a una mejora. El poder se muestra más quebrado, con purgas, detenciones y un clima de desconfianza visible entre las élites que sostienen el régimen.
Presión desde Washington y fractura interna
Desde Washington, la presión internacional sube de volumen. El objetivo es claro: empujar un proceso de transición política que se anticipa difícil y con riesgos.
El resultado es un tablero regional más frágil. La debilidad venezolana no queda contenida dentro de sus fronteras: golpea a su principal aliado, Cuba, que arrastra crisis energéticas severas y una dependencia constante del petróleo venezolano.
Venezuela y Cuba: alianza bajo tensión
La relación Venezuela-Cuba no funciona como un detalle diplomático menor. En este momento, aparece como una pieza central en la disputa por influencia en América Latina.
Al desgaste de Cuba por la escasez energética se suma el efecto dominó de una Venezuela debilitada. La lectura es inquietante: no se trata solo de una crisis local, sino de un punto crítico donde política, economía y vida cotidiana chocan a diario.
Groenlandia: el nuevo punto de fricción global
Mientras Sudamérica vive sacudidas constantes, otra partida se juega en el norte. Arístegui subraya que Groenlandia se está convirtiendo en un lugar decisivo por su peso militar, energético y estratégico.
El avance de la influencia de Rusia y China en la zona complica el margen de maniobra de Occidente, con especial impacto en Estados Unidos y Europa. El Ártico deja de ser periferia y se instala en el centro de la rivalidad global.
Tensiones y seguridad en el Ártico
La respuesta de Washington apunta a reforzar su presencia militar y la de la OTAN en el Ártico. La pregunta se impone: ¿hay una nueva carrera armamentista? En la práctica, el pulso se orienta a controlar rutas marítimas vitales y recursos naturales con capacidad de definir el equilibrio global en las próximas décadas.
La región se vuelve un terreno difícil de gestionar por la suma de intereses: seguridad, control de pasajes comerciales emergentes y el intento de evitar un dominio unilateral de potencias con valores y objetivos que no coinciden con el bloque occidental.
Un mundo con reglas borrosas
Lo que asoma por debajo no es una disputa puntual. Es la señal de un orden internacional cada vez más fragmentado, con una especie de nueva guerra fría, pero con normas menos claras.
En este escenario, las alianzas y fricciones pueden cambiar con rapidez. La incertidumbre crece: queda sobre la mesa si Occidente será capaz de encontrar fórmulas para enfrentar desafíos que hoy parecen difíciles de encajar, o si la estabilidad pasará a ser la excepción.