Irán acaba de llevar la guerra a Kuwait y el petróleo ya lo está pagando

Centcom
El aeropuerto kuwaití suspendió vuelos y una instalación petrolera fue alcanzada durante una de las mayores ofensivas iraníes desde el inicio del conflicto.

Kuwait ha sufrido este sábado una de las ofensivas más intensas desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán. El ataque obligó a suspender vuelos, activó varias rondas de alarmas aéreas y alcanzó una instalación vinculada al sector petrolero.
La represalia llegó después de una nueva noche de bombardeos estadounidenses contra infraestructuras militares y logísticas iraníes.
El mercado reaccionó de inmediato: el Brent se acercó a los 86 dólares por barril, con una subida semanal próxima al 13%.
La guerra ya no amenaza únicamente a Irán, sino al núcleo energético y financiero del golfo Pérsico.

La represalia más intensa

Irán lanzó misiles y drones contra objetivos relacionados con la presencia estadounidense en Kuwait y otros países del Golfo. Las sirenas comenzaron a sonar alrededor del amanecer y se repitieron durante varias horas, mientras las defensas aéreas intentaban interceptar los proyectiles.

La ofensiva responde a la séptima noche consecutiva de ataques estadounidenses sobre territorio iraní. Washington asegura haber golpeado depósitos de armas, sistemas de vigilancia, activos marítimos y corredores utilizados para trasladar material militar hacia los principales puertos del país.

Kuwait entra de lleno

Kuwait había tratado de preservar su actividad económica pese a albergar instalaciones utilizadas por las Fuerzas Armadas estadounidenses. Esa posición resulta cada vez más difícil de mantener. Tehran considera que los países que acogen tropas o medios militares de Washington participan indirectamente en la campaña.

El aeropuerto internacional suspendió operaciones y Kuwait Airways tuvo que reorganizar la mayoría de sus vuelos. El cierre aéreo demuestra que incluso una interrupción limitada puede paralizar transportes, turismo, logística y desplazamientos empresariales en cuestión de minutos.

El petróleo responde

El primer impacto económico apareció en los mercados energéticos. El Brent alcanzó aproximadamente los 85,76 dólares, mientras el West Texas Intermediate se situó cerca de 80,70 dólares. Ambos acumularon una subida aproximada del 13% durante la semana.

Los operadores ya no descuentan únicamente daños en Irán. También temen ataques contra refinerías, terminales, oleoductos y plantas energéticas de los países vecinos. Bank of America advierte de que una interrupción prolongada podría empujar el crudo por encima de los 100 dólares por barril.

Ormuz vuelve a mandar

El Estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier reducción del tráfico tiene consecuencias globales. Las travesías comerciales han caído con fuerza desde la reanudación de las hostilidades y varios buques permanecen a la espera de garantías de seguridad.

La escasez todavía no es generalizada, pero el precio incorpora un riesgo creciente. El problema no es solo cuánto petróleo se produce, sino si puede abandonar el Golfo sin que un carguero sea atacado o retenido.

Buque petrolero

Washington amplía sus objetivos

Estados Unidos ha pasado de atacar posiciones militares a golpear puentes, centrales eléctricas, instalaciones portuarias y otras infraestructuras utilizadas por el aparato logístico iraní. El objetivo es reducir la capacidad de Tehran para sostener operaciones en Ormuz y abastecer a sus fuerzas.

Sin embargo, esa ampliación eleva el coste humano y facilita nuevas represalias contra aliados regionales. Las últimas operaciones estadounidenses habrían provocado al menos 46 muertos y más de 400 heridos en Irán, según los balances disponibles.

Petrolero Foto de Alexandr Popadin en Unsplash

El riesgo de contagio

Kuwait no es el único territorio expuesto. Irán ha dirigido ataques contra activos estadounidenses o aliados en Bahréin, Jordania, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Tehran pretende demostrar que Washington no puede bombardear su territorio sin trasladar inseguridad a toda su red regional.

Este hecho revela una estrategia de dispersión del conflicto. Cuantos más países resulten afectados, mayores serán la presión diplomática sobre Estados Unidos y el coste económico de mantener la ofensiva.

La factura llegará a Europa

Europa sufrirá el encarecimiento del petróleo mediante mayores costes de transporte, electricidad, productos industriales y alimentos. Una subida persistente del crudo podría frenar la desinflación y limitar nuevas bajadas de tipos del Banco Central Europeo.

El escenario más peligroso combina guerra prolongada, cierre parcial de Ormuz y ataques contra instalaciones energéticas del Golfo. No sería necesario destruir la producción. Bastaría con mantener la incertidumbre para elevar seguros, fletes y precios.

El ataque contra Kuwait confirma que la guerra ha dejado de estar contenida: cada nueva represalia acerca la crisis militar a una perturbación energética mundial.