Irán amenaza las bases británicas y abre otro frente en Yemen

Irán amenaza las bases británicas y abre otro frente en Yemen
Irán aumenta la tensión con un ultimátum al Reino Unido por permitir el uso de sus bases militares a Estados Unidos en ataques contra territorio iraní. Además, despliega fuerzas y misiles en Yemen, aumentando el riesgo en rutas estratégicas internacionales.

Irán ha situado al Reino Unido en la primera línea de su enfrentamiento con Estados Unidos.
La Guardia Revolucionaria advirtió este jueves de que cualquier base británica empleada para atacar territorio iraní será considerada un «objetivo legítimo».
La amenaza coincide con una nueva oleada de bombardeos estadounidenses y con informaciones sobre el traslado de comandantes, asesores y material militar iraní a Yemen.
Teherán intenta elevar el coste de la guerra controlando no uno, sino dos grandes corredores energéticos: Ormuz y Bab el Mandeb.

Una amenaza directa contra Londres

El mensaje iraní no se dirige formalmente a la monarquía británica, sino al Gobierno del Reino Unido. La Guardia Revolucionaria exige a Londres que impida a Estados Unidos utilizar instalaciones bajo control británico para lanzar operaciones contra Irán.

«Cualquier base utilizada para atacar la República Islámica será considerada un objetivo legítimo», advirtió el cuerpo militar iraní. La declaración eleva el riesgo para las instalaciones británicas distribuidas por Oriente Próximo, especialmente en Chipre y los países del Golfo.

No se trata únicamente de retórica diplomática. El Reino Unido mantiene personal, aeronaves y capacidades de vigilancia en una región donde las distancias reducen considerablemente los tiempos de respuesta. Un ataque contra una base británica convertiría a Londres en participante directo de una guerra que todavía intenta presentar como limitada.

El origen del ultimátum

El Gobierno británico autorizó en marzo a Estados Unidos a utilizar determinadas bases para operaciones defensivas destinadas a destruir misiles y capacidades iraníes que amenazaran a aliados y buques comerciales. Londres defendió entonces que actuaba bajo el principio de legítima defensa colectiva y dentro del derecho internacional.

Las autoridades británicas aseguraron inicialmente que RAF Akrotiri, en Chipre, no había sido empleada para ataques ofensivos. Sin embargo, la ampliación posterior de las operaciones estadounidenses ha difuminado la frontera entre defensa, represalia y campaña militar sostenida.

Estados Unidos ha ejecutado ataques durante varias noches consecutivas. Sólo el 8 de julio, el Mando Central aseguró haber golpeado alrededor de 90 objetivos militares iraníes.

El Reino Unido ya está expuesto

La amenaza llega después de meses de incidentes contra instalaciones y aliados occidentales. El anterior Gobierno británico reconoció que una base en Bahréin, donde había militares del Reino Unido, quedó a pocos cientos de metros de un ataque iraní. También confirmó que un dron alcanzó una instalación británica en Chipre.

Londres calcula que Irán ha lanzado más de 500 misiles balísticos y de crucero y alrededor de 2.000 drones durante el conflicto regional. Esos datos explican por qué el Reino Unido ha reforzado su presencia defensiva, pero también por qué Teherán lo considera parte del dispositivo estadounidense.

La consecuencia es clara: ceder una base puede generar responsabilidades estratégicas aunque los aviones que despeguen de ella no lleven bandera británica.

Yemen se convierte en la segunda palanca

La presión iraní no se limita al Golfo Pérsico. Fuentes regionales citadas por medios internacionales aseguran que Teherán trasladó durante julio a comandantes de la Guardia Revolucionaria, asesores y equipos relacionados con misiles y drones hacia zonas controladas por los hutíes en Yemen.

El movimiento reforzaría la capacidad del grupo para atacar barcos en el mar Rojo y el golfo de Adén. Los hutíes ya han amenazado con bloquear el tráfico por Bab el Mandeb y han atacado dos petroleros saudíes, abriendo un nuevo foco de inestabilidad en plena escalada con Irán.

Teherán obtiene así profundidad estratégica sin necesidad de concentrar toda su respuesta en territorio propio.

Dos estrechos bajo presión

Bab el Mandeb canaliza aproximadamente el 12% del comercio mundial. Su bloqueo obligaría a numerosos buques a rodear África, añadiendo miles de kilómetros, más combustible y varias jornadas a cada trayecto.

El riesgo se multiplica porque el estrecho de Ormuz también permanece sometido a ataques e interrupciones. Estados Unidos sostiene que sus operaciones buscan degradar las capacidades utilizadas contra la navegación comercial, mientras Irán denuncia una campaña contra su soberanía.

Cerrar simultáneamente Ormuz y Bab el Mandeb supondría uno de los mayores golpes logísticos desde la crisis del canal de Suez, con efectos inmediatos sobre petróleo, seguros marítimos, fletes y alimentos.

Irán busca disuadir a Londres demostrando que la cooperación con Washington tiene un coste. Al mismo tiempo, utiliza a los hutíes para ampliar el teatro de operaciones y obligar a sus adversarios a repartir defensas entre el Golfo, el mar Rojo y el Mediterráneo oriental.

Sin embargo, esta estrategia también aumenta el peligro de un error de cálculo. Un misil contra una instalación británica o un ataque con víctimas en un petrolero podría desencadenar una respuesta conjunta mucho mayor, las bases, los aliados regionales y las rutas comerciales se han convertido en extensiones del campo de batalla. Reino Unido pretende limitar su intervención a la defensa. Irán ya no acepta esa distinción.