Escalada militar en Oriente Próximo

Israel asegura haber atacado depósitos de armas de Hezbolá en Líbano

EPA/STRINGER

El Ejército de Israel afirmó haber llevado a cabo ataques contra depósitos de armas y otras instalaciones militares de Hezbolá en territorio libanés, alegando que las actividades del grupo chií constituyen una violación de los acuerdos de alto el fuego vigentes entre ambos países.

Ataques israelíes contra objetivos de Hezbolá

Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) informaron que llevaron a cabo una serie de ataques selectivos contra depósitos de armas, infraestructuras militares y posiciones operativas pertenecientes a Hezbolá en territorio libanés. Según el Ejército israelí, estas operaciones se realizaron tras detectar actividades que, a su juicio, representan una amenaza directa para la seguridad de Israel y para la estabilidad de la frontera norte del país.

Las IDF sostienen que los objetivos alcanzados formaban parte de la red logística y militar del grupo chií, utilizada para almacenar armamento avanzado, municiones y equipos destinados a posibles ataques contra Israel. El Ejército subrayó que los bombardeos fueron “precisos” y dirigidos exclusivamente contra instalaciones militares, con el objetivo de minimizar daños colaterales.

Las IDF sostienen que los objetivos alcanzados formaban parte de la red logística y militar del grupo chií

Infraestructuras vinculadas a la Fuerza Radwan

Uno de los puntos centrales de la operación fue un edificio militar situado en una base atribuida a la Fuerza Radwan, una unidad de élite de Hezbolá especializada en operaciones ofensivas y transfronterizas. Israel considera a esta fuerza como una de las principales amenazas estratégicas en el frente libanés, debido a su entrenamiento avanzado y a su supuesta preparación para incursiones en territorio israelí.

De acuerdo con el comunicado militar, la Fuerza Radwan utiliza estas instalaciones para planificar y coordinar ataques, así como para entrenar a combatientes destinados a misiones de alto riesgo. Las IDF afirman que neutralizar este tipo de infraestructuras es clave para frenar la capacidad operativa de Hezbolá y disuadir futuras acciones armadas.

Violaciones del alto el fuego y marco legal

El Ejército israelí aseguró que las actividades de Hezbolá en los emplazamientos atacados constituyen una violación del entendimiento de alto el fuego vigente entre Israel y Líbano, así como de las resoluciones internacionales que regulan la presencia de fuerzas armadas no estatales en el sur del país.

Israel argumenta que el mantenimiento de depósitos de armas y bases militares activas en estas zonas contradice los compromisos asumidos para reducir la escalada y preservar la estabilidad fronteriza. Desde Jerusalén se insiste en que estas violaciones justifican una respuesta militar “defensiva” y proporcionada.

Un contexto regional cada vez más tenso

Los ataques se producen en un contexto de creciente inestabilidad regional, marcado por la guerra en Gaza y por el aumento de los enfrentamientos indirectos entre Israel y grupos respaldados por Irán. Desde el inicio del conflicto en Gaza, Hezbolá ha intensificado su retórica contra Israel y ha incrementado su actividad militar en la frontera norte, lo que ha provocado una respuesta más firme por parte del Ejército israelí.

En los últimos meses, se han registrado intercambios de fuego casi diarios en la frontera entre Israel y Líbano, incluidos lanzamientos de cohetes, ataques con drones y bombardeos de artillería. Aunque ambas partes han evitado, hasta ahora, un enfrentamiento a gran escala, el riesgo de una escalada sigue siendo elevado.

Impacto en Líbano y preocupación internacional

La situación genera una creciente preocupación dentro de Líbano, un país que atraviesa una profunda crisis económica y política y que podría verse gravemente afectado por un conflicto abierto con Israel. Diversos actores internacionales han advertido que una guerra a gran escala tendría consecuencias devastadoras para la población civil y para la estabilidad de toda la región.

Organismos internacionales y gobiernos occidentales han reiterado en las últimas semanas sus llamados a la moderación, instando a todas las partes a respetar los acuerdos existentes y evitar acciones que puedan desencadenar una confrontación mayor.

Falta de respuesta oficial de Hezbolá

Hasta el momento, Hezbolá no ha emitido una respuesta oficial a las afirmaciones del Ejército israelí. En incidentes anteriores, el grupo ha negado en ocasiones la magnitud de los ataques o ha prometido responder “en el momento y lugar adecuados”. El gobierno libanés, por su parte, suele denunciar estas acciones como violaciones de su soberanía, aunque su capacidad de control sobre Hezbolá es limitada.

El silencio inmediato del grupo chií deja abierta la incógnita sobre una posible represalia, un factor que mantiene en alerta tanto a Israel como a los observadores internacionales.

Analistas militares coinciden en que la frontera entre Israel y Líbano se encuentra en un equilibrio extremadamente frágil. Cada ataque aumenta la posibilidad de errores de cálculo que podrían desembocar en un conflicto de mayor envergadura, similar —o incluso más grave— que el de 2006.

Mientras Israel insiste en que continuará actuando contra cualquier amenaza que identifique como inminente, Hezbolá mantiene su discurso de “resistencia” frente a lo que considera agresiones israelíes. En este escenario, el margen para la diplomacia se reduce, y la evolución de los acontecimientos dependerá en gran medida de si ambas partes logran contener sus acciones o si optan por una confrontación abierta.