Tensión geopolítica en el Ártico

Lavrov niega que Rusia tenga planes para apoderarse de Groenlandia

EPA/MAXIM SHIPENKOV

El ministro de Exteriores ruso rechaza las acusaciones sobre un supuesto interés de Moscú en Groenlandia y acusa a economistas y analistas occidentales de desmontar ese relato, mientras admite el deterioro de las relaciones con Europa y abre la puerta a retomar el diálogo con Estados Unidos en el marco del Consejo Ártico.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, negó de forma categórica que su país tenga planes para apoderarse de Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa que en los últimos años ha adquirido una relevancia estratégica creciente. Las declaraciones se produjeron durante una rueda de prensa celebrada este martes, en la que Lavrov hizo balance de la actividad diplomática rusa a lo largo de 2025.

“Cuando justifican lo que está ocurriendo alrededor de Groenlandia diciendo que, de lo contrario, Rusia o China la ocuparán, no hay ninguna prueba que respalde eso”, afirmó el jefe de la diplomacia rusa. Con estas palabras, Moscú busca desmontar una narrativa que, según sostiene, carece de base factual y responde más a intereses políticos que a análisis objetivos.

Críticas al relato occidental

Lavrov fue más allá al asegurar que ese discurso alarmista está siendo cuestionado incluso dentro de los propios países occidentales. Según explicó, “economistas y politólogos en Occidente ya están refutando esas afirmaciones”, en referencia a la idea de que Rusia o China representen una amenaza inmediata para Groenlandia.

Desde la perspectiva rusa, presentar a Moscú como un actor expansionista en el Ártico sirve para justificar una mayor presencia militar y estratégica de la OTAN en la región. El ministro subrayó que no existen indicios que apunten a una intención rusa de alterar el estatus territorial de la isla, y calificó de especulativas las advertencias lanzadas desde algunos gobiernos y centros de análisis occidentales.

Groenlandia y el tablero ártico

Groenlandia se ha convertido en un punto clave del tablero geopolítico ártico. El deshielo progresivo está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos naturales, desde hidrocarburos hasta minerales estratégicos como las tierras raras. Esta realidad ha intensificado el interés de potencias como Estados Unidos, China y Rusia.

Para Moscú, el Ártico es una región prioritaria tanto por razones económicas como de seguridad. Rusia posee el litoral más extenso del océano Ártico y ha invertido en infraestructuras civiles y militares en la zona. Sin embargo, las autoridades rusas insisten en que estas acciones responden a necesidades defensivas y de desarrollo, no a planes de expansión territorial sobre espacios bajo soberanía de otros países.

Groenlandia se ha convertido en un punto clave del tablero geopolítico ártico

Relaciones con Europa, en punto muerto

En su intervención, Lavrov también abordó el estado de las relaciones entre Rusia y Europa, ofreciendo un diagnóstico pesimista. El ministro consideró poco probable que Moscú pueda alcanzar acuerdos significativos “sobre prácticamente nada” con los actuales líderes europeos, en alusión al clima de desconfianza y confrontación que domina los vínculos bilaterales.

Las sanciones económicas, la ruptura de canales diplomáticos y las diferencias estratégicas han llevado la relación a mínimos históricos. Según Lavrov, la falta de voluntad política en las capitales europeas impide avanzar hacia una normalización, incluso en ámbitos donde podrían existir intereses comunes.

Estados Unidos y el Consejo Ártico

El tono fue ligeramente distinto al referirse a Estados Unidos. Lavrov destacó que Washington estaría “mostrando interés en reanudar las discusiones dentro del Consejo Ártico”, el principal foro de cooperación entre los países de la región. Este organismo, integrado por ocho Estados árticos, ha visto paralizada gran parte de su actividad desde el estallido de la guerra en Ucrania.

Para Rusia, la posible reactivación del Consejo Ártico representa una oportunidad para retomar un diálogo técnico y político en un espacio donde la cooperación resulta esencial. Cuestiones como la seguridad marítima, la protección medioambiental o el desarrollo sostenible de las comunidades árticas requieren, según Moscú, un enfoque multilateral alejado de la confrontación.

Lavrov destacó que Washington estaría “mostrando interés en reanudar las discusiones dentro del Consejo Ártico”

Entre la cooperación y la rivalidad

Las declaraciones de Lavrov reflejan la complejidad del momento geopolítico actual. Por un lado, Rusia intenta desactivar las acusaciones sobre supuestas ambiciones territoriales en Groenlandia y proyectar una imagen de actor responsable en el Ártico. Por otro, asume abiertamente que sus relaciones con Europa atraviesan una fase de bloqueo casi total.

El contraste con Estados Unidos sugiere una estrategia pragmática: mantener cerradas ciertas puertas mientras se dejan entreabiertas otras en ámbitos considerados de interés mutuo. En este contexto, el futuro del Ártico —y el papel de Groenlandia en él— dependerá de si estas señales de diálogo limitado logran imponerse sobre la lógica de la rivalidad estratégica que domina actualmente las relaciones internacionales.